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Manchester United y Leeds United empatan en amistoso de pretemporada

Bajo el sol de Dublín, un amistoso con sabor a temporada lejana

El sol caía todavía con fuerza sobre Dublín cuando Manchester United y Leeds United saltaron al césped para su penúltimo amistoso de pretemporada. El escenario, enorme y ruidoso, invitaba a pensar en una gira lejana, no en un viaje corto a través del mar de Irlanda. Pero, pese al envoltorio, seguía siendo lo que es este tipo de partidos: una guerra de mentira, piernas que se afilan, automatismos que se ensayan, entrenadores que toman notas mentales.

El primer aviso serio llegó pronto. Diogo Dalot apareció por la derecha y puso un centro tenso, perfecto para que Joshua Zirkzee conectara un zurdazo de primeras. James Trafford respondió abajo, firme, y todos parecieron quedar satisfechos: el delantero afinaba puntería, el lateral mostraba precisión y el portero demostraba reflejos.

El problema para Leeds fue que la siguiente combinación sí acabó dentro. Bryan Mbeumo voló por la izquierda, atacó el espacio y sirvió raso a Zirkzee. Otra vez remate al primer toque. Esta vez, el balón superó a Trafford a su derecha. Una jugada eléctrica, salida directa del cuaderno de Michael Carrick y Steve Holland, que dejó en evidencia el costado derecho de Leeds: Jayden Bogle y Sebastiaan Bornauw desaparecieron de plano, cazados por la velocidad del ataque.

La herencia táctica de Daniel Farke también entró en escena. Aquel giro al 3-5-2 en el descanso del 3-2 ante Manchester City en noviembre, al que se le atribuye haber salvado la permanencia y su propio puesto, sigue marcando el plan. Pero el sistema tiene trampa: cuando los carrileros se hunden demasiado, el equipo se encierra en una línea de cinco que invita al rival. Tras el repliegue de Bogle y Rhys Chadwick, otro intento de Mbeumo, tras una nueva incursión de United, expuso de nuevo esa fractura.

Leeds respondió a balón parado. Dos saques de banda largos de Ao Tanaka cayeron en el área y obligaron a los defensores de rojo a despejar como pudieron. El partido se abrió. Cuando Leeds devolvió el golpe en transición, un mal gesto técnico cambió el guion: Tyler Fletcher intentó un regate en zona comprometida, lo perdió ante Dan James y lo pagó caro. James levantó la cabeza, picó el balón al área y Brenden Aaronson definió con calma ante Senne Lammens, que nada pudo hacer.

La igualdad no frenó a Mbeumo. El atacante de United soltó un disparo brutal que dejó a Trafford sin respuesta, pero el larguero salvó a Leeds justo cuando los suplentes ya calentaban en la banda para una segunda parte de rotaciones masivas.

Antes del inicio, Carrick había explicado algunas ausencias de peso. Marcus Rashford, Lisandro Martínez y Kobbie Mainoo se quedaron fuera del amistoso. “No están del todo listos todavía. Los reservamos para este fin de semana contra Milan en Wroclaw”, avisó el técnico. Tampoco participaron Mason Mount, por precaución, Tom Heaton, pendiente de pruebas, ni Harry Maguire, recién reincorporado a los entrenamientos.

El ambiente, en cambio, se vendió por todo lo alto. El animador del estadio lo gritó al micrófono: esta primera cita entre dos clubes ingleses en este coloso iba a ser “histórica”. El mensaje chocó con la realidad del descanso. Carrick movió el banquillo, pero no con nombres de cartel. Se marcharon Patrick Dorgu, Andrey Santos y Mbeumo, y entraron Toby Collyer, Daniel Armer, un debutante de 18 años, y Tynan Thompson, que disputaba sus primeros minutos desde su reciente llegada.

Farke fue aún más radical: diez cambios de golpe, con solo Bornauw permaneciendo sobre el césped. La duda era inevitable: ¿cuánto se iba a romper el ritmo del encuentro? Durante unos minutos, la respuesta fue alentadora. Harry Wilson y Alfie Cresswell pusieron a prueba a Lammens, y Zirkzee, con un control elegante, se plantó de nuevo ante la portería, confirmando que atraviesa una pretemporada afilada.

El flujo se cortó cuando Carrick decidió su segundo gran carrusel. Seis sustituciones más, esta vez con peso específico: entraron el capitán Bruno Fernandes, Youri Tielemans, fichaje de 35 millones de libras, y Matheus Cunha, encargado de liderar el 4-2-3-1. El partido se congeló. Nuevas sociedades, nuevos roles, demasiados cambios a la vez.

Durante un buen tramo, apenas pasó nada. Lammens se lució ante un potente disparo de James Justin, Fernandes vio cómo le anulaban un gol por fuera de juego y, poco después, el portugués rozó el tanto con un remate que se estrelló en el larguero. El tiempo se agotó y el Boyle Sports Cup quedó abocado a los penaltis.

Antes del pitido final, una escena inquietante: cinco aficionados saltaron al césped para hacerse selfis con Fernandes y Tielemans. Eran jóvenes, sí, pero el agujero de seguridad fue evidente. Aún peor, un sexto seguidor logró repetir la invasión.

En la tanda, United se mostró más frío. Se impuso 5-4 desde los once metros, con Noussair Mazraoui transformando el lanzamiento decisivo. Los jugadores abandonaron el campo sin ofrecer demasiadas pistas sobre lo que les espera en la temporada 2026-27. Los amistosos, por muy vistosos que sean, solo cuentan hasta cierto punto.

El balance de verano de United queda así: este triunfo, un 1-1 contra Paris Saint-Germain el sábado, victorias por 2-1 ante Atlético Madrid y 5-0 frente a Rosenborg, y la derrota por 1-0 contra Wrexham el 18 de julio. Leeds, tras esta caída, presenta un 2-0 ante RB Leipzig, un 4-2 contra Liverpool, un 1-0 frente a Sunderland y el 3-2 encajado también ante Wrexham el 26 de julio.

Leeds cerrará su preparación recibiendo a Augsburg. United viajará a Polonia. La temporada pasada, los de Carrick terminaron terceros, 24 puntos por encima de un Leeds que acabó en el puesto 14. Con una ventana de fichajes discreta hasta ahora —solo Tielemans y Santos como refuerzos de peso—, en Old Trafford firmarían repetir posición. En Elland Road, la prioridad es otra, más cruda y simple: seguir en la élite un año más. La cuestión es si este verano les está acercando a ese objetivo o solo les está maquillando las dudas.