Manchester United y la oportunidad con Nkunku: ¿un regreso esperado?
El nombre de Christopher Nkunku vuelve a cruzarse en el camino del Manchester United. Cuatro años después de aquel primer interés, el club de Old Trafford podría tener por fin la oportunidad de cerrar una operación que lleva tiempo rondando los despachos.
Según Sky Italia, el francés ya no entra en los planes de Ruben Amorim en el AC Milan. El técnico portugués, nombrado nuevo entrenador rossonero en junio, ha decidido prescindir de varias piezas importantes tras una pretemporada decepcionante, marcada por un 3-0 encajado ante Chelsea. En esa lista de descartes aparecen, además de Nkunku, nombres como Fikayo Tomori, Pervis Estupiñán, Santiago Giménez, Youssouf Fofana, David Odogu y Filippo Terracciano.
Para Nkunku, es otro giro brusco en una carrera que parecía lanzada hacia la élite cuando brillaba en la Bundesliga. En RB Leipzig firmó 70 goles en 172 partidos y se convirtió en uno de los atacantes más codiciados de Europa. Ese rendimiento le llevó en 2023 a Chelsea, en una operación de 52 millones de libras que debía consolidarle en la Premier League.
No ocurrió. Lesiones, altibajos y la irrupción de Nicolas Jackson le fueron arrinconando en Stamford Bridge. El balance final en Londres: 60 encuentros, 18 goles y la sensación de una etapa que se apagó demasiado pronto.
Buscando un nuevo comienzo, el francés puso rumbo a Italia. AC Milan apostó por él con un contrato de cinco años y un traspaso de 35 millones de libras. En su primera campaña en San Siro, el atacante disputó 35 partidos y marcó ocho goles. Un rendimiento aceptable, pero que no ha convencido a Amorim, decidido a ejecutar una limpia profunda en el vestuario.
Un interés que viene de lejos
El club de Old Trafford se fijó en Nkunku por primera vez hace cuatro años. Entonces, con Ralf Rangnick al mando, el francés ya despuntaba en Leipzig y encajaba en el perfil de atacante versátil que buscaba el técnico alemán. Sin embargo, el movimiento se frenó por un motivo llamativo: el United no contaba con informes de scouting suficientes sobre el jugador y nunca llegó a incluirlo en su lista prioritaria.
El nombre regresó al radar en el mercado de invierno de 2025. Nkunku fue mencionado como posible pieza en un intercambio con Chelsea, interesado en Alejandro Garnacho. La operación tenía sentido a corto plazo, pero en Old Trafford se negaron a aceptar una solución provisional. Prefirieron mantener su apuesta de futuro antes que entrar en un trueque de emergencia.
Ahora el contexto es muy distinto. Nkunku tiene 28 años, experiencia en tres grandes ligas y está claramente en el escaparate tras la decisión de Amorim. El United, mientras tanto, ha reconstruido su frente de ataque.
Un ataque lleno… pero con una oportunidad
Michael Carrick afronta la nueva temporada con un arsenal ofensivo amplio: Benjamin Sesko, Mateus Cunha, Bryan Mbeumo, Amad, Joshua Zirkzee y el regreso de Marcus Rashford, para quien todavía no han aparecido compradores este verano.
A primera vista, no parece que falten delanteros. La competencia es feroz y los minutos, caros. Pero Nkunku ofrece algo distinto: puede actuar como nueve, segundo punta, mediapunta o partir desde banda. En Leipzig fue precisamente esa versatilidad la que le convirtió en un quebradero de cabeza para las defensas rivales.
El detalle clave es que, por primera vez, su situación contractual y deportiva podría hacerlo accesible. Ya no se trata del talento emergente de la Bundesliga con precio prohibitivo, ni del fichaje recién aterrizado en la Premier. Es un jugador contrastado, en un club que ha decidido abrir la puerta de salida y con un historial que todavía promete más de lo que ha mostrado en sus últimas etapas.
Cuatro años después de aquel primer interés truncado por falta de informes, el United tiene datos, contexto y una ventana clara para actuar. La pregunta ya no es si Nkunku encaja en el perfil. La cuestión es si en Old Trafford están dispuestos a reabrir un expediente que nunca llegó a cerrarse del todo y añadir otra pieza de alto nivel a un ataque que ya rebosa nombres.






