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Manchester United vuelve a brillar en la Champions League

Mil tres días después, el himno volvió a sonar en Old Trafford y el Manchester United respondió con un marcador que no admite matices: 4-0 a Sabah en su regreso a la Champions League. No fue una noche épica, pero sí una noche limpia, contundente y, sobre todo, muy necesaria.

Durante 27 minutos, el partido caminó sin sobresaltos, casi como un amistoso serio. Hasta que un pase errado en el centro del campo encendió el estadio. United robó, aceleró y encontró el carril izquierdo. Patrick Dorgu, improvisado lateral, atacó el espacio y puso un centro raso y tenso. Matheus Cunha se anticipó y empujó el balón más allá de Stas Pokatilov. Ventaja y suspiro colectivo.

El gol desatascó al equipo. El balón comenzó a fluir, los movimientos a coordinarse y el ruido en las gradas creció. Justo antes del descanso, el golpe psicológico. Primero, en el minuto 42, Bruno Fernandes dobló la ventaja culminando una jugada asociativa que encontró al capitán libre para definir. Y, casi sobre el pitido, Benjamin Sesko añadió el tercero con la calma de un delantero que no parece llevar meses parado.

El esloveno leyó a la perfección el pase filtrado de Bryan Mbeumo, rompió la línea, encaró a Pokatilov, lo sorteó sin precipitación, mantuvo el equilibrio y definió a puerta vacía. Su salto característico para celebrar se mezcló con el rugido de un Old Trafford que llevaba tiempo esperando esta versión de Sesko.

Sesko vuelve como si nunca se hubiera ido

Era su primera titularidad desde el 3 de mayo. Sesko había reaparecido el fin de semana con un cabezazo ganador en el minuto 88 ante el Everton, y ante Sabah confirmó sensaciones: está listo.

Su pasado reciente no había sido sencillo. Aquel empujón de Ibrahima Konaté contra las vallas publicitarias en el duelo ante el Liverpool, hace cuatro meses, agravó una lesión en la espinilla que arrastraba. El club decidió parar del todo: nada de forzar en los seis amistosos veraniegos, trabajo duro en Carrington y paciencia.

El plan se nota. En 64 minutos, Sesko dejó movimientos de área, desmarques inteligentes y un uno contra uno resuelto con frialdad. Suma ya dos goles en 117 minutos esta temporada: uno cada 58,5 minutos. El curso pasado, bajo el mando interino de Michael Carrick, firmó siete tantos en 595 minutos, uno cada 85. El salto de eficacia es evidente.

Primero apareció como revulsivo en la jornada inaugural en Hull. Hoy, por fin, arrancó de inicio en el cuarto partido del curso. Su cabezazo ganador en Goodison Park mostró su poder aéreo; la definición ante Sabah, su capacidad para decidir con espacio. Dos registros distintos, misma conclusión: el United tiene nueve.

Dorgu, lateral para noches de dominio

La otra gran novedad del once fue Patrick Dorgu. En sus nueve apariciones anteriores con Carrick no había actuado ni un minuto como lateral izquierdo. Siempre más arriba, más suelto, más ofensivo. Pero la ausencia de Luke Shaw —reservado con la mirada puesta en el derbi de Manchester del domingo— le abrió la puerta al puesto que muchos imaginaban para Lewis Hall, finalmente retenido por el Newcastle este verano.

Ante un rival como Sabah, debutante azerí en la élite europea y sin grandes expectativas en la Champions, el escenario era ideal para probar. Y Dorgu respondió sobre todo en campo contrario. Desde esa banda izquierda, con libertad para trepar, asistió a Cunha en el 1-0 con ese centro raso que desbordó a Akim Zedadka. En esa acción, él ocupó la zona del extremo y Cunha se cerró hacia dentro, un intercambio de roles que funcionó.

Más tarde, volvió a aparecer en el mismo sector para encontrar a Sesko con otro envío. Esta vez el balón quedó algo atrás y el esloveno improvisó un remate de tacón que se marchó rozando el poste. Old Trafford se levantó igual: el gesto técnico merecía el intento.

En defensa, la historia fue distinta. Ahí asomaron las dudas que explican la cautela de Carrick con él. En una acción, dejó que Zedadka lo superara con demasiada facilidad y obligó a Lisandro Martínez a cruzarse a la carrera para corregir. En otra, no logró bloquear un centro de Kaheem Parris que Joy-Lance Mickels cabeceó a la red lateral. Pequeños avisos.

Dorgu se perfila como un lateral para noches como esta, cuando el United sabe que atacará mucho más de lo que sufrirá. Cuando la Champions exija otra cosa, la decisión será menos evidente.

Old Trafford y una reconciliación con la Champions

El dato es frío: 1.003 días sin Champions en Old Trafford. La última vez, en diciembre de 2023, el Bayern Munich se llevó un 0-1 y, con él, las opciones europeas de un United que acabó colista de un grupo con Bayern, Copenhagen y Galatasaray. Una victoria, un empate, cuatro derrotas. La etapa de Erik ten Hag dejó un buen tercer puesto en Premier League, pero un rastro de frustración en Europa.

Por eso el ambiente anoche no fue de euforia desatada, sino de alivio y expectativa. Las 73.685 personas en las gradas sabían que Sabah no era una vara de medir definitiva, pero sí un examen que no se podía suspender. Y el equipo cumplió.

El 4-0 se fraguó con tramos de fútbol fluido, sobre todo en el segundo y el tercer gol, en los que participaron cinco o más jugadores en cada jugada. El balón corrió, los apoyos aparecieron y el equipo encontró por fin una estructura reconocible.

Lisandro Martínez redondeó la goleada en la segunda parte, cazando un regalo defensivo a un metro de la línea. Un enredo en la zaga de Sabah dejó el balón muerto y el argentino no perdonó. Gol de central, de oportunista, de estar donde quema.

La otra buena noticia fue la portería a cero, la primera de la temporada. El United sufrió poco, aunque respiró aliviado en el descuento cuando un cabezazo de Orphe Mbina se fue por encima del larguero. Un detalle que no borró la sensación de solidez general.

Con el partido resuelto mucho antes del final, Carrick se permitió rotar y regalar minutos a dos canteranos adolescentes: Shea Lacey y Harry Amass. Old Trafford, siempre atento a su academia, aplaudió el gesto.

Carrick, satisfecho pero sin vender humo

En la sala de prensa, Michael Carrick no buscó adornos. Cuando le preguntaron si era un inicio perfecto en la competición, fue claro: “Creo que sí. Es, en cierto modo, lo que queríamos conseguir: una buena actuación individual y colectiva prácticamente durante todo el partido. De principio a fin, los que empezaron, los que entraron desde el banquillo, portería a cero, goles y fútbol emocionante. Ha sido una buena noche en general”.

Sobre la importancia de no encajar, insistió: “Creo que la portería a cero hoy era importante para nosotros. Hemos encajado goles de distintas formas. A veces puedes hacer algo, a veces no, hasta cierto punto. Creo que colectivamente hemos hecho muchas cosas bien y por eso estamos ilusionados con lo que puede traer la temporada, sin irnos demasiado de partido a partido ni dejarnos llevar”.

El mensaje es nítido: satisfacción, sí; complacencia, no.

Lo que viene: la verdadera prueba

La goleada a Sabah coloca al United en una posición cómoda para encarar la fase de liga de esta nueva Champions. Con nueve o diez puntos, la clasificación para las rondas eliminatorias suele estar encarrilada. A este paso, podrían acercarse a esa cifra mucho antes de Navidad.

Pero el calendario aprieta y el nivel sube de golpe. Los próximos dos compromisos europeos medirán de verdad las credenciales de este equipo: visita al Atlético de Madrid —al que ya derrotaron 2-1 en pretemporada— y, después del parón de septiembre/octubre, duelo a doble semana contra el Como, que arrancó su campaña europea con un 4-1 en casa ante el RB Leipzig.

Entre medias, la Premier y, de inmediato, el derbi de Manchester. Rotaciones, gestión de minutos, decisiones en el lateral izquierdo, continuidad para Sesko, liderazgo de Bruno, jerarquía de Lisandro. La lista de incógnitas es larga.

La noche ante Sabah no las resuelve todas. Pero sí deja algo claro: el Manchester United ha vuelto a escuchar el himno de la Champions en casa con un equipo que, por fin, parece dispuesto a estar a la altura del sonido. Ahora falta saber si esa música les durará hasta la primavera.