Mbappé guía a Francia a cuartos tras vencer a Paraguay
Kylian Mbappé volvió a aparecer cuando el partido empezaba a oler a trampa. Un penalti en el minuto 70, ejecutado con la frialdad de quien se sabe dueño del escenario, rescató a una Francia espesa y la lanzó a los cuartos de final del World Cup, donde le espera Marruecos en Foxborough.
No fue una noche brillante. Fue una noche de resistencia. De calor, de golpes, de paciencia.
Calor, tensión y un plan paraguayo muy claro
Philadelphia ardía. 38 grados, avisos por posible tormenta, 68.324 aficionados en las gradas del Lincoln Financial Field y un ambiente de gran cita en el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Antes del fútbol, espectáculo: Idina Menzel con el himno, The Roots sobre el césped, vuelo de la US Air Force. Pirotecnia en el cielo. En el campo, en cambio, todo se apagó durante mucho rato.
Paraguay, número 41 del ranking mundial, llegaba crecida tras eliminar a Alemania en los penaltis. Y se notó. Línea de cinco atrás, bloque bajo, partido ensuciado desde el primer minuto y una idea sencilla: sacar a Francia de quicio, arañar segundos, cortar el ritmo, llevarlo todo al barro.
Les Bleus aceptaron la posesión, casi en exclusiva, pero se estrellaron una y otra vez contra el muro sudamericano. Disparo lejano, rebote, nuevo intento desde fuera del área. Nada de las oleadas ofensivas que habían mostrado en los partidos anteriores. Esta vez no les dejaron correr.
El partido se volvió áspero. Mbappé, harto de patadas y empujones, acabó en un rifirrafe con Andrés Cubas. Poco después, Matías Galarza soltó una patadita sin balón sobre el capitán francés. El mensaje estaba claro: si Francia quería ganar, tendría que hacerlo sufriendo.
Francia domina, pero no hiere
El dominio territorial fue abrumador. Paraguay no probó portería hasta el minuto 90. Francia, en cambio, acumuló intentos sin encontrar el hueco. Manu Koné rozó el gol con un disparo desviado por poco en la primera parte y obligó a Orlando Gill a una buena parada al inicio de la segunda.
Pero el plan guaraní funcionaba. Michael Olise no encontraba espacios, Ousmane Dembélé chocaba contra la ayuda constante de los carrileros, y Bradley Barcola se perdía entre piernas y faltas tácticas. Didier Deschamps veía cómo el reloj corría y el partido se parecía peligrosamente a un déjà vu de 1998, cuando Francia necesitó un gol de oro para tumbar a Paraguay en este mismo cruce.
Esta vez el recurso no sería un disparo lejano ni un rebote afortunado. Hacía falta algo distinto. Un desequilibrio. Una arrancada.
Doué rompe la muralla, Mbappé ejecuta
La chispa llegó desde el banquillo. Pasada la hora de juego, Deschamps retiró a Barcola y lanzó a Désiré Doué al costado izquierdo. Cambio simple en apariencia. Decisivo en la práctica.
Doué pidió el balón, encaró y se metió en una selva de camisetas rojas. Un regate, otro, y el contacto de Diego Gómez. El francés cayó. El árbitro uzbeko dejó jugar unos segundos, pero la revisión en vídeo no dejó lugar a dudas: penalti claro.
Mientras los paraguayos trataban de destrozar el punto de cal a patadas, Dembélé se plantó sobre la marca para protegerla. Pequeño detalle, enorme significado en un partido donde cada centímetro se negociaba a gritos.
Mbappé tomó aire. Carrera corta. Gol, ajustado, implacable. 1-0. El estadio explotó con retraso, como si necesitara confirmar que, por fin, la superioridad francesa se veía reflejada en el marcador.
Paraguay, que había sobrevivido a una tanda de penaltis en la ronda anterior, caía esta vez por la misma vía. Ironías del torneo.
Un Mundial de Mbappé y una Francia que avanza sin brillo
En lo individual, el torneo de Mbappé roza lo descomunal. Con este tanto alcanza los siete goles y vuelve a empatar con Lionel Messi en lo alto de la tabla de artilleros del campeonato. En total, ya suma 19 goles en World Cups en apenas 19 partidos. Se queda a solo uno del récord absoluto del argentino, que marca el listón en 20.
No fue, ni mucho menos, la mejor versión colectiva de Francia. Les faltó ritmo, profundidad, precisión en los últimos metros. Aun así, Mbappé rozó el segundo en el descuento y la sensación final fue de control más que de angustia. Paraguay no tuvo un disparo a puerta hasta el minuto 90. Demasiado poco para un milagro.
Deschamps y los suyos regresan ahora a su base en Boston para preparar el duelo de cuartos del jueves en Foxborough ante Marruecos, que llega lanzada tras su 3-0 ante Canadá. Francia avanza sin exhibirse, pero avanza. En 1998, también necesitó un partido agónico ante Paraguay para seguir viva.
Aquella vez acabó levantando el trofeo. La pregunta es si este camino, menos brillante pero igual de implacable, conduce al mismo destino.






