Messi lidera a Argentina en Alabama y se prepara para el Mundial
Lionel Messi necesitó apenas unos segundos para recordar quién manda. Entró desde el banquillo, provocó un penalti con su primera intervención y lo convirtió con furia para sellar el 3-0 de Argentina sobre Islandia en Auburn, Alabama, en el último ensayo antes del Mundial. Un trámite en el marcador, un mensaje en el fondo.
El capitán, de 38 años, llegaba entre algodones tras la molestia en el isquiotibial izquierdo que lo dejó fuera del amistoso ante Honduras y lo obligó a retirarse antes de tiempo en el último partido de Inter Miami previo al parón. En Auburn no fue titular, pero su aparición en el minuto 70 bastó para despejar dudas.
Un once de pruebas, un inicio agitado
Lionel Scaloni se permitió experimentar. Sentó de inicio a Messi, Julian Alvarez, Enzo Fernandez y Alexis Mac Allister, y lanzó a la cancha una alineación con piezas en examen, frente a un estadio repleto con capacidad para 88.000 personas, teñido de celeste y blanco a miles de kilómetros de casa.
El susto llegó pronto. Islandia, sin complejos, tuvo la primera ocasión clara del partido: Mikael Egill Ellertsson quedó de cara al gol y la mandó por encima con todo a favor. Pudo cambiar el guion. No lo hizo.
La respuesta de Argentina fue letal. Un barullo en el área islandesa, despeje corto y el balón cayó a los pies de Valentin Barco, lateral del Strasbourg, que no dudó: disparo raso, ajustado al palo, y 1-0. Simple, directo, efectivo. El tipo de gol que acomoda un amistoso y baja pulsaciones.
Nico Paz, uno de los que más tenía que convencer, no aprovechó su gran oportunidad. Encontró espacio, golpeó fuerte, pero se topó con el rostro del arquero Elias Olafsson. Era el 2-0 antes del descanso. Se quedó en ocasión desperdiciada.
Revolución desde el banquillo
Scaloni movió el árbol en el entretiempo. Enzo Fernandez y Alexis Mac Allister entraron entre cinco cambios para darle otra textura al mediocampo. También apareció Lautaro Martinez, hambriento de área.
El delantero del Inter de Milán rozó el gol dos veces. Dos remates al palo, dos lamentos. Era el aviso de que el resultado no reflejaba la superioridad argentina. El partido pedía una figura que lo cerrara. El público también.
La espera terminó en el último cuarto de hora. Messi se levantó del banquillo y el murmullo se transformó en rugido. Con él en el césped, el amistoso dejó de ser un simple entrenamiento: se volvió un escenario.
Su impacto fue inmediato. Recibió, levantó la cabeza y filtró un pase al espacio para Lautaro Martinez. El arquero Olafsson salió tarde y se lo llevó por delante. Penalti claro. Messi tomó la pelota, respiró y la colgó en el ángulo superior. Violento, inatajable. Gol número 117 con la selección. Otra marca más en una carrera que ya vive en territorio de récords.
Con su presencia en este Mundial prácticamente asegurada, el argentino se encamina a disputar su sexta Copa del Mundo, una cifra que lo coloca a la par de Cristiano Ronaldo en la cima de la historia del torneo. No es solo continuidad; es dominio prolongado.
Almada cierra la función
Lejos de conformarse con el penal, Messi siguió tirando de los hilos. Esta vez arrancó más atrás, encontró línea de pase y habilitó a Rodrigo De Paul, que llegó por dentro y, sin egoísmo, cedió el gol a Thiago Almada. Toque corto, arco vacío, 3-0. Ensayo perfecto de una jugada que Argentina ha repetido mil veces en la era Scaloni.
El marcador no se movió más, pero el cuerpo técnico se llevó lo que buscaba: victoria sin sobresaltos, minutos para las segundas líneas, regreso progresivo de su capitán y, sobre todo, ningún lesionado a las puertas del gran torneo.
Golpe para Irak, paso firme de Venezuela
En otro punto del mapa estadounidense, la noche fue mucho más áspera para Irak. Su última prueba antes de volver a un Mundial tras 40 años terminó con derrota 2-0 ante Venezuela en Bridgeville, Illinois.
Cristian Casseres abrió el partido para la Vinotinto en el minuto 17, llegando desde segunda línea para definir a quemarropa. Justo después del descanso, el propio Casseres robó un balón clave y habilitó a Jesus Ramirez. El delantero encaró, dejó atrás a un defensor y fusiló para el 2-0.
Para Irak, el cierre fue aún más pesado: Ali Youssef vio la tarjeta roja directa en el minuto 72 y su equipo terminó con diez hombres, sin reacción y con más preguntas que respuestas a pocos días del debut.
La selección iraquí regresará al escenario mundialista por primera vez desde su única participación hace cuatro décadas. Le espera un Grupo I exigente: estreno ante Noruega el 17 de junio y, después, Francia y Senegal. El margen de error será mínimo.
Argentina, en cambio, se sube al avión con otra sensación. El resultado acompaña, las piezas alternativas suman rodaje y Messi vuelve a sonreír. La gran incógnita ya no es si llegará, sino hasta dónde podrá llevar otra vez a la campeona del mundo.






