Michael Edwards deja Liverpool: fin de una era en Anfield
El proyecto de Fenway Sports Group en Liverpool pierde a una de sus figuras más influyentes lejos del césped. Michael Edwards ha dejado su puesto como chief executive officer (CEO) de fútbol de Fenway Sports Group, propietario de Liverpool, y abandona el club antes de la temporada 2026/27. Un movimiento que el grupo estadounidense define como “una transición planificada”, pero que llega en otro verano de cambios profundos en Anfield.
No es una salida cualquiera. Es el cierre de dos etapas muy distintas, pero igual de decisivas, de Edwards en el club.
El arquitecto en la sombra
Edwards aterrizó en Liverpool en 2011. Primero como performance director, después, a partir de 2016, como sporting director. En ese segundo rol se ganó un prestigio casi mítico entre la afición: el hombre de los fichajes clave, el cerebro detrás de una estructura deportiva moderna que apuntaló el resurgir del club.
Durante más de una década, hasta 2022, trabajó en la trastienda mientras el equipo de Jürgen Klopp encendía Anfield. Bajo su supervisión llegaron jugadores que empujaron al equipo hacia la gloria, incluida la Premier League 2019/20, el primer título liguero desde 1990. Ese campeonato no solo rompió una sequía; confirmó que el modelo deportivo diseñado desde los despachos funcionaba.
Tras una pausa, regresó en marzo de 2024, esta vez con un cargo aún más amplio: CEO de fútbol de Fenway Sports Group, con responsabilidad sobre todas las operaciones futbolísticas de Liverpool. Volvía justo en un momento delicado: la despedida de Klopp y el rediseño completo del mapa de poder deportivo del club.
Transición, títulos y otro cambio en el banquillo
El comunicado de Fenway Sports Group subraya que su salida culmina una transición estratégica. Durante este último ciclo, Edwards ha sido una figura clave en un periodo de cambios encadenados.
A su regreso, ayudó a implantar una nueva estructura de liderazgo en el área de fútbol y participó en el nombramiento de un nuevo entrenador. Arne Slot tomó el relevo de Klopp en junio de 2024 y llevó a Liverpool a su 20º título de liga inglesa en 2025, un hito histórico que elevó al club a la cifra redonda de veinte coronas domésticas.
El éxito, sin embargo, no blindó el proyecto. Tras una segunda temporada por debajo de las expectativas, Slot fue reemplazado por Andoni Iraola a comienzos de junio. Otro giro en el banquillo, otra prueba de que la exigencia en Anfield no concede demasiado margen.
En ese contexto, el papel de Edwards resultó crucial, según el propio Fenway Sports Group: supervisó la evolución continua de la operación futbolística mientras el club levantaba ese 20º título y se preparaba para “la siguiente fase de su desarrollo”.
Ahora, esa siguiente fase tendrá que arrancar sin él.
Un adiós medido, pero con peso
En su declaración de despedida, Edwards define su regreso como “un privilegio” y asegura que deja a Liverpool “en una posición fuerte, con gente sobresaliente, una dirección clara y los cimientos preparados para seguir teniendo éxito”. El mensaje es nítido: la estructura está, el camino está trazado, el club no queda a la intemperie.
Reconoce también que su vuelta no solo respondía a la necesidad de guiar a Liverpool en una transición compleja, sino a la oportunidad de influir en las ambiciones futbolísticas más amplias de Fenway Sports Group. Ese proyecto global, admite, “evolucionó de manera diferente a como se había imaginado al principio”, aunque se muestra orgulloso del trabajo del equipo a la hora de presentar a la propiedad “un amplio abanico de opciones bien desarrolladas para el futuro”.
Su agradecimiento se extiende a Mike Gordon, John W. Henry, Tom C. Werner, a todo Fenway Sports Group, a Liverpool y, sobre todo, a los aficionados, cuya pasión, dice, hace “tan especial” al club. Cierra con una frase que pesa: siempre se sentirá agradecido por haber formado parte de la historia de Liverpool.
Un verano decisivo: sin Edwards, con dudas en la cúpula y el relevo de Salah
La salida se produce a las puertas de la campaña 2026/27 y en pleno mercado de verano. No es un detalle menor. Entre los grandes desafíos deportivos asoma uno mayúsculo: encontrar el relevo de Mohamed Salah. Reemplazar al egipcio, símbolo de una era y referencia ofensiva durante años, será una de las operaciones más complejas que haya afrontado la dirección deportiva reciente del club.
Y no es el único foco de incertidumbre. Hay especulaciones sobre el futuro de Richard Hughes, actual sporting director de Liverpool, que podría estar también en la rampa de salida. Si se confirma, el terremoto en la cúpula deportiva sería todavía mayor: en poco tiempo, el club perdería a dos de sus figuras clave en la planificación del proyecto.
Liverpool ha vivido una década de reconstrucción exitosa, coronada por títulos y por un regreso estable a la élite europea. Buena parte de ese camino se diseñó con Edwards al mando de la brújula deportiva. Ahora, con un nuevo entrenador como Andoni Iraola, un vestuario que encara el final del ciclo de varias estrellas y un mercado que obliga a acertar sin margen de error, la gran incógnita es evidente.
¿Quién va a escribir, desde los despachos, el próximo capítulo de Anfield?






