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Mohamed Salah condenado por exceso de velocidad con Rolls-Royce

Mohamed Salah, delantero de Trabzonspor, vuelve a ocupar titulares lejos del césped. Esta vez no por un gol decisivo, sino por una condena en un juzgado inglés relacionada con un lujoso coche y un silencio que le ha salido caro.

El futbolista egipcio, de 34 años, ha sido declarado culpable en ausencia por el Juzgado de Magistrados de Warrington, en Cheshire, después de no identificar al conductor de un Rolls-Royce eléctrico modelo “Spectre”, valorado en más de 466.000 euros, captado por un radar móvil por exceso de velocidad en marzo de 2026.

La secuencia es clara: el vehículo fue cazado por una cámara de velocidad; la policía pidió saber quién iba al volante; Salah nunca respondió. Esa falta de colaboración derivó en un cargo por no identificar al responsable de la infracción.

La resolución llegó en agosto de 2026. Los magistrados suspendieron el permiso de conducir de Salah durante seis meses y le impusieron una multa de 769 euros. Una sanción relativamente modesta para la dimensión económica del jugador, pero que deja una huella legal y pública incómoda.

Según publica el diario The Sun, el atacante ignoró dos citaciones para comparecer ante el tribunal, ambas enviadas a su mansión, tasada en más de 5 millones de euros. Ante su ausencia reiterada, el juzgado escuchó el caso sin él en la sala y dictó sentencia con la información disponible.

No es un episodio aislado en su historial al volante. En 2022, la policía ya había sorprendido a Salah conduciendo un “Ferrari F8 Tributo” a una velocidad excesiva. Aquella vez la historia terminó con una multa y 3 puntos de penalización en su licencia.

Y aún antes, en 2018, las cámaras le habían captado usando el teléfono móvil mientras conducía cerca de Anfield, otro gesto temerario que ya había levantado críticas.

Sobre el césped, Salah se ha ganado una reputación de estrella disciplinada y letal. Fuera de él, sus últimos años al volante dibujan un patrón mucho menos brillante. La pregunta es si este último aviso, con carnet suspendido y un Rolls-Royce en el centro del caso, marcará por fin un punto de inflexión en su comportamiento en la carretera.