Mourinho regresa al Real Madrid: un nuevo rumbo en el banquillo
El Real Madrid vuelve a agitar su banquillo. Por segundo verano consecutivo, habrá relevo en el puesto de entrenador: Álvaro Arbeloa no seguirá tras hacerse cargo del equipo en enero, en sustitución de Xabi Alonso. En su lugar, regresa un viejo conocido de la casa: José Mourinho.
No es un giro improvisado. Durante semanas, el ruido de fondo sobre el posible regreso del técnico portugués fue creciendo, hasta convertirse en clamor. El mes pasado, Florentino Pérez lo eligió como candidato prioritario para tomar el relevo de Arbeloa, y en los últimos días las conversaciones entre club y entrenador se aceleraron de forma definitiva.
Detrás de los focos, Mourinho también apretó. Quería volver. Trece años después de su primera etapa en el banquillo blanco, dejó claro a la directiva que su deseo era regresar al Bernabéu. Según Fabrizio Romano, ya existe un acuerdo verbal para que el portugués vuelva al Real Madrid este verano.
Un acuerdo cerrado a falta de la firma
El plan está trazado. Mourinho aterrizará en Madrid tras el último partido de la temporada, el próximo fin de semana, ante el Athletic Club. Será entonces cuando estampe su firma en un contrato inicial de dos años.
Las bases del acuerdo están completamente pactadas de palabra. Solo falta el viaje del técnico a la capital española para convertir ese compromiso verbal en documento oficial. En el club se da por hecho que el portugués será el nuevo inquilino del banquillo blanco en cuanto se cierre la temporada.
Un gigante en caída y una pregunta incómoda
El contexto explica la apuesta. Desde el inicio de la temporada 2024-25, la trayectoria deportiva del Real Madrid ha dibujado una pendiente clara: hacia abajo. El equipo no ha vuelto a levantar un gran título desde la Champions League conquistada en 2024.
Por el banquillo han pasado tres nombres de peso —Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa— sin lograr el impacto esperado en forma de trofeos. La exigencia del club ha chocado con un proyecto sin continuidad ni recompensa inmediata.
Ahora, el Real Madrid vuelve a mirar a un técnico de carácter fuerte, conocido por su capacidad para encender vestuarios y entornos. Mourinho regresa a un escenario que conoce, a un club que también sabe lo que implica tenerle al mando: tensión, foco mediático, competitividad extrema.
La cuestión ya no es si el acuerdo es real, ni cuándo firmará. La verdadera pregunta es otra: ¿será capaz José Mourinho de enderezar el rumbo de un Real Madrid que lleva demasiado tiempo alejándose de los títulos que considera su hábitat natural?






