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Mundial 2026: España como favorita en un torneo impredecible

Cuarenta y ocho selecciones, tres países anfitriones, 104 partidos y un calendario que se estira durante más de cinco semanas entre Estados Unidos, México y Canadá. El Mundial 2026 será el más grande de la historia. También, quizá, el más imprevisible. Para intentar poner algo de orden en el caos, el modelo de Opta ha simulado el torneo 10.000 veces. El veredicto es claro: si alguien quiere tocar el cielo en East Rutherford el 19 de julio, lo más probable es que tenga que derribar primero a España.

España, favorita en un océano de incertidumbre

En un cuadro de 48 selecciones nadie puede dispararse hasta porcentajes desorbitados. Aun así, España se despega del resto: levanta el trofeo en el 16,1% de las 10.000 simulaciones. Ninguna otra selección se acerca a ese techo.

Los números del superordenador dibujan a una candidata sólida, casi constante. La Roja alcanza los cuartos en más de la mitad de los torneos simulados (52,1%), pisa semifinales en un 39,0% y se planta en la final en un 25,6%. En un Mundial tan expandido, es una brecha enorme.

También ayuda el sorteo. España encabeza el Grupo H junto a Uruguay, Arabia Saudí y Cabo Verde, y domina esa liguilla en el 75,3% de las simulaciones. Un camino de entrada relativamente amable para un equipo que llega con la resaca dulce de la Euro 2024 y con dudas físicas en su gran fenómeno, Lamine Yamal, aún en recuperación de una lesión muscular.

El barcelonista es una de las razones del favoritismo. En la última temporada, solo Kylian Mbappé participó en más goles que él entre los jugadores de LaLiga: 41 acciones decisivas, con 24 tantos y 17 asistencias. Rodri, ya recuperado, asume el brazalete; Ferran Torres viene de un curso notable en un Barça campeón; Mikel Oyarzabal y Mikel Merino brillaron en la clasificación. El bloque llega rodado: título europeo, final de UEFA Nations League decidida en los penaltis ante Portugal y un camino inmaculado en la fase de clasificación.

Hay, eso sí, un matiz histórico que alimenta la esperanza de sus rivales: España suele rendir mejor en la Eurocopa que en los Mundiales. Desde 1950, solo una vez alcanzó las semifinales, en la mítica coronación de 2010 en Sudáfrica. El modelo, pese a todo, no duda. Para ser campeón en Norteamérica, lo más lógico es pasar por encima de España.

El pelotón perseguidor: Francia, Inglaterra y Argentina

Por detrás se agrupa un trío que no se esconde: Francia, Inglaterra y Argentina superan el 10% de probabilidad de título. Son, junto a España, el gran “cuadrado” del torneo.

Francia, el último baile de Deschamps

Francia aparece como la segunda gran candidata: campeona en el 13,0% de las simulaciones, finalista en el 21,3%. No lo tendrá sencillo desde el inicio. El Grupo I, con Noruega, Senegal e Irak, es el más áspero entre los de la élite. Los galos solo lideran su grupo en el 60,3% de los casos, por debajo de Argentina (73,0%) o Inglaterra (67,9%).

Si cruzan esa primera pantalla, su peso competitivo emerge. Alcanzan cuartos en el 47,9% de los escenarios y, a partir de ahí, su probabilidad crece. No es casualidad: han jugado cuatro de las últimas siete finales mundialistas, el doble que cualquier otra selección en ese tramo.

El torneo también marca el final de una era. Didier Deschamps, campeón como jugador en 1998 y como técnico en 2018, dejará el cargo tras 14 años. Será el primer Mundial de Mbappé como capitán. El delantero de Real Madrid llega en modo depredador, ya con 12 goles en solo dos Mundiales (cuatro en 2018, ocho en 2022) y con la mira puesta en el récord histórico de Miroslav Klose (16). Francia no llega para participar. Llega para despedir a su seleccionador con otra final.

Inglaterra, la eterna espera con números de gigante

El modelo sitúa a Inglaterra como tercera favorita, con un 11,2% de opciones de título. La fe no se basa solo en nombres rutilantes como Jude Bellingham o Declan Rice. Se apoya en una fase de clasificación perfecta: ocho victorias, ocho porterías a cero. Nadie había firmado un pleno en Europa sin encajar desde Yugoslavia en 1954.

La confianza de Thomas Tuchel se refleja en las decisiones duras: se ha permitido dejar fuera a talentos como Cole Palmer, Morgan Gibbs-White o Phil Foden. Harry Kane llega desatado tras una temporada monstruosa con Bayern: Bota de Oro europea y 61 goles de club en todas las competiciones (64 si se suma el Mundial de Clubes), rematada con dos hat-tricks consecutivos.

El superordenador ve a Inglaterra como la segunda selección con más probabilidad de alcanzar cuartos (47,7%). Llega a ese tramo con una mochila pesada: dos finales de Eurocopa consecutivas sin premio. La pregunta es inevitable: ¿será 2026, por fin, el año en que Inglaterra rompa 60 años de sequía, y lo haga en el escenario más grande posible?

Argentina, la campeona que desafía a la historia

Argentina, defensora del título, cierra el grupo de los cuatro grandes con un 10,4% de probabilidades de repetir corona. El sorteo le sonríe: Grupo J con Austria, Argelia y Jordania, y un 73,0% de opciones de liderar la liguilla. Solo España tiene un porcentaje superior de ganar su grupo.

La Albiceleste aparece algo por debajo de las grandes europeas en el modelo global, pero su tasa de finales es contundente: 18,1%. Y el contexto geográfico alimenta la ilusión. Siete de los ocho Mundiales disputados en el continente americano terminaron en manos de una selección de CONMEBOL.

El problema es el reto: defender título en la era moderna. Nadie lo consigue desde Brasil en 1962. Francia rozó la gesta en Qatar, pero el listón sigue donde lo dejaron Pelé y compañía.

Argentina, como siempre, mira a Lionel Messi. Su Mundial en Qatar fue una obra maestra: siete goles, tres asistencias y un hito único, marcar en fase de grupos, octavos, cuartos, semifinales y final en la misma edición. A sus 38 años mantiene cifras descomunales con Inter Miami en la MLS y liderará un ataque que completa con dos delanteros en plenitud, Lautaro Martínez y Julián Álvarez. Si Argentina quiere repetir, necesitará otra campaña de héroe de su capitán.

Portugal, Brasil y Alemania: gigantes al acecho

El siguiente escalón lo forman tres colosos que no admiten el papel de comparsa: Portugal, Brasil y Alemania. Sus porcentajes de título —7,0%, 6,6% y 5,1% respectivamente— no los sacan del grupo de candidatos serios. Los tres superan el 10% de probabilidad de alcanzar la final. Si encadenan una buena racha, pueden dinamitar cualquier pronóstico.

Portugal y la última casilla en el palmarés de Cristiano

Portugal llega como quinta favorita. Cristiano Ronaldo busca el único gran título que no figura en su vitrina. Junto a Messi, se convertirá en el primer futbolista en disputar seis Mundiales. Llega tras ganar la Saudi Pro League con Al-Nassr y con la espina de una Euro 2024 discreta, que terminó sin marcar.

El modelo les concede un 23,9% de opciones de alcanzar semifinales. Roberto Martínez ha encontrado una estructura que potencia a Bruno Fernandes, que viene de firmar un récord de asistencias en la Premier League con Manchester United (21 en una sola temporada). Cristiano, único jugador que ha marcado en cinco Mundiales distintos, tendrá suministro de sobra.

Portugal aterriza en Norteamérica con viento de cola tras conquistar la Nations League. No es el gran favorito, pero está lo bastante cerca como para que nadie se confíe.

Brasil, 24 años de espera y un recuerdo estadounidense

Brasil es un caso extraño: la única selección que ha jugado todos los Mundiales, cinco veces campeona, pero atrapada en una sequía que ya suma 24 años. Solo una vez había pasado tanto tiempo entre dos títulos desde 1958, entre 1970 y 1994. Aquella espera terminó, precisamente, en un Mundial disputado en Estados Unidos.

La clasificación sudamericana dejó dudas: la Seleção terminó quinta. Aun así, mantiene una tradición férrea en la fase de grupos: lidera su liguilla en todos los Mundiales desde 1982. El modelo le da un 60,4% de probabilidad de ganar el Grupo C y un 22,1% de alcanzar semifinales.

Carlo Ancelotti ha apostado fuerte en ataque. Convoca al máximo goleador histórico Neymar y se rodea de Vinícius Júnior, Raphinha y Matheus Cunha, entre otros. Si Brasil llega a las últimas rondas, pocos querrán cruzarse con ese arsenal ofensivo.

Alemania, el gigante que no admite más tropiezos

Alemania afronta su 21ª participación mundialista, más que cualquier otra selección europea. El peso del escudo es innegociable, pero los últimos años han sido un calvario: desde que ganó la final de 2014 a Argentina no ha vuelto a disputar un partido de eliminatorias en un Mundial. Cuatro grandes torneos seguidos sin alcanzar semifinales.

El superordenador, pese a todo, se niega a enterrarla. Le otorga un 10,6% de opciones de llegar a la final. Manuel Neuer y Joshua Kimmich ponen la jerarquía; el salto de calidad puede llegar de la mano de Florian Wirtz, estrella de Liverpool y llamado a firmar un gran torneo si Alemania quiere romper la racha.

No es la Alemania de antaño, pero el modelo le concede margen para una reacción potente. Y la historia enseña que ignorarla suele salir caro.

Tapados con colmillo: Países Bajos, Noruega, Bélgica, Colombia y Marruecos

Por detrás del bloque de siete grandes favoritos aparece un grupo de selecciones que, sin ser las primeras en las quinielas, tienen argumentos para soñar con algo grande: Países Bajos, Noruega, Bélgica, Colombia y Marruecos.

Países Bajos (3,6%) y Noruega (3,5%) son las que más opciones de título presentan en este pelotón. El problema está en el camino. Los neerlandeses comparten el Grupo F con Japón, Suecia y Túnez. Si terminan segundos, algo nada descabellado, podrían cruzarse con el ganador del Grupo C, previsiblemente Brasil, ya en octavos. Noruega, si supera la fase de grupos, se convierte en una amenaza inmediata.

Los datos los respaldan. Países Bajos ha perdido tres finales de Mundial sin levantar nunca la copa, un récord doloroso. Noruega llega lanzada tras arrasar en la clasificación europea con 37 goles, más que nadie. Erling Haaland firmó 16 tantos en solo ocho partidos, igualando el récord de Robert Lewandowski en una fase de clasificación de UEFA para un Mundial, sin lanzar un solo penalti. En un 11-1 ante Moldavia, llegó a marcar cinco. Martin Ødegaard repartió siete asistencias, cuatro de ellas para Haaland. Será el primer Mundial para ambos. El mundo los mirará de cerca.

Bélgica, en cambio, presenta un perfil distinto. Tiene más opciones de liderar su grupo que Países Bajos o Noruega —se mide a Egipto, Irán y Nueva Zelanda en un Grupo G más blando—, pero el modelo la ve menos campeona: 2,4%. El camino puede ser más cómodo al principio, pero su techo parece algo más bajo.

Si el aficionado busca alternativas fuera del bloque tradicional, dos nombres destacan: Colombia (2,1%) y Marruecos (1,9%).

Colombia no estuvo en Qatar, pero llega como candidata a sorpresa. Fue subcampeona de la Copa América 2024 en suelo estadounidense, solo frenada por Argentina en la prórroga, y terminó tercera en la clasificación sudamericana. Tiene pegada, experiencia y memoria reciente de competir bien en este mismo continente.

Marruecos, por su parte, es la selección africana mejor valorada. Viene de ser semifinalista en Qatar tras una campaña inolvidable y de alcanzar una final de AFCON caótica este año. Comenzó junio en el octavo puesto del ranking FIFA. Ya no podrá jugar al factor sorpresa, pero el modelo la respeta: la ve como amenaza real. Su debut, el 13 de junio ante Brasil, se perfila como uno de los partidos de la primera semana.

En la tercera jornada de grupos asoman otros dos duelos marcados en rojo: Francia–Noruega en Foxborough el 26 de junio y Colombia–Portugal en Miami un día después. Partidos que pueden reordenar por completo el cuadro.

Los anfitriones: ilusión, presión y un techo claro

Estados Unidos, México y Canadá comparten la organización y el foco. El superordenador es moderadamente optimista con los tres. No les ve levantando el trofeo, pero sí firmando torneos competitivos.

Si hay un anfitrión con capacidad de dar un susto, es Estados Unidos. El modelo les concede un 1,2% de probabilidad de título, cerca de selecciones como Suiza, Uruguay o Ecuador. El problema es el punto de partida: el Grupo D es uno de los más equilibrados del torneo, con Paraguay, Türkiye y Australia. Aun así, el equipo de Mauricio Pochettino es ligero favorito para liderarlo (32,8%). Si supera esa fase, el cuadro puede abrirse.

México arrancará el torneo en un Estadio Azteca lleno ante Sudáfrica. Comparte el Grupo A con Corea del Sur y Chequia. El modelo le da un 47,8% de opciones de terminar primero y un 52,0% de llegar, al menos, a octavos. Sus opciones de título se quedan en el 1,0%, por detrás de Estados Unidos, Japón o Ecuador y al nivel de Senegal. Un Mundial notable para el Tri, según estos datos, pasaría por romper su techo de octavos.

Canadá se cuela en la mitad alta de la tabla general: comparte el puesto 22 con Paraguay y Austria. El equipo de Jesse Marsch tiene un 42,7% de opciones de alcanzar octavos, disputando con Suiza el liderato del Grupo B. Para una selección con tan poca tradición mundialista, superar la fase de grupos ya sería un éxito rotundo.

Outsiders, debutantes y el margen para el milagro

Por detrás de los anfitriones asoma un bloque de selecciones que, en teoría, pelean por objetivos más modestos, pero que no renuncian a un golpe de efecto. La primera de ellas es Croacia. El modelo la sitúa en el 15º lugar de aspirantes, con un 1,6% de probabilidad de título. Sorprende si se mira el pasado inmediato: subcampeona en 2018, tercera en 2022. Pero muchas de sus figuras clave han superado ya su pico competitivo. Llega como outsider, no como candidata principal.

Ecuador (1,4%) es otro nombre al que nadie querrá ver cerca en el cuadro. Terminó segunda en la clasificación sudamericana y solo encajó cinco goles en 18 partidos. El modelo le da un 43,4% de opciones de alcanzar octavos y la ve capaz de incomodar incluso a gigantes como Alemania en el Grupo E.

En la mitad baja de la tabla, la primera lección es simple: conviene no descartar casi nada. Australia, por ejemplo, ganó el Mundial 28 veces en las 10.000 simulaciones; Escocia, 22. Son porcentajes ínfimos, pero reales. En un torneo de cinco semanas, una eliminación temprana de un favorito puede derribar varias fichas de dominó y abrir un pasillo inesperado.

Hay, sin embargo, una única certeza estadística: Curaçao no ganó el Mundial en ninguna de las 10.000 simulaciones. Ni una vez. Y aun así, la lógica del caos se impone: Haití, la selección que el modelo considera más débil del torneo, apareció campeona una vez.

Para los equipos situados entre los puestos 25 y 48 de la proyección, un “Mundial exitoso” significa, sobre todo, salir del grupo. La última selección debutante que alcanzó las eliminatorias fue Eslovaquia en 2010. Este año hay cuatro novatos: Cabo Verde, Curaçao, Jordania y Uzbekistán.

Las previsiones no son amables con los dos representantes más pequeños. Cabo Verde alcanza las eliminatorias en solo el 33,9% de las simulaciones, la cuarta tasa más baja. Curaçao cae aún más: 18,5%, solo por encima del 15,9% de Haití.

Uzbekistán y Jordania reciben algo más de crédito: ambos tienen un 0,1% de probabilidad de título y porcentajes razonables para superar la fase de grupos (41,4% y 40,8% respectivamente). Para ellos, estar en octavos ya sería histórico.

Entre las selecciones de la parte baja hay nombres con capacidad de morder. Egipto, con Mohamed Salah en su último gran baile con la camiseta de su país, presenta un 0,4% de opciones de título y un 30,6% de alcanzar octavos. Australia, con un 0,3% de probabilidad de campeón, se mueve en un Grupo D muy nivelado: aunque es la menos favorita para ganarlo, tiene un 17,9% de liderarlo y un 59,2% de llegar a las eliminatorias, con un 26,3% de alcanzar octavos, su techo histórico.

Más abajo aún, el modelo detecta posibles sorpresas. Sudáfrica, con solo un 0,1% de probabilidad de título y situada en el puesto 37, tiene sin embargo un 49,3% de opciones de alcanzar las eliminatorias, ayudada por un Grupo A donde México es cabeza de serie pero no intratable.

Escocia, con un 0,2% de probabilidad de campeón, aparece un peldaño por encima. El grupo es brutal: Brasil, Marruecos y Haití. Pero la presencia de la selección caribeña, considerada la más débil del torneo, abre una rendija. El escenario más probable para los escoceses es caer en dieciseisavos: salen del grupo en el 66,1% de las simulaciones y alcanzan octavos en un 24,4%.

Nueva Zelanda, la selección con menor ranking de las clasificadas, también encuentra un resquicio. Tiene un 47,8% de opciones de avanzar desde el Grupo G, un grupo apretado con Bélgica como favorita y Egipto e Irán como acompañantes.

El valor de llegar y la promesa de un Mundial desbordado

En la parte más baja del cuadro, nombres como Haití, Cabo Verde o Curaçao cargan con porcentajes casi simbólicos. Pero su mera presencia es un éxito mayúsculo. Curaçao se convierte en el país más pequeño, por superficie y población, que jamás ha llegado a un Mundial. Su viaje, más allá de las probabilidades, será uno de los relatos más singulares del torneo.

El superordenador de Opta ha fijado un punto de partida. España en lo más alto, un bloque de perseguidores potentes, anfitriones con techo pero con margen para soñar, debutantes que celebran estar en la foto y un pelotón de selecciones dispuesto a dinamitar cualquier proyección.

Las cifras son frías. El balón, no. Cuando el 11 de junio ruede la primera pelota, cada porcentaje empezará a tambalearse. Y quizá, dentro de 10.000 recuerdos, no quede ni rastro de la simulación que hoy parece tan lógica.