Neymar: de la eliminación mundialista a la mesa de póker
Neymar da Silva vuelve a estar en el ojo del huracán. Ni el golpe de la eliminación mundialista ha frenado su gusto por el ruido mediático.
Brasil cayó antes de tiempo en el Mundial de 2026: derrota 2-1 ante Noruega en octavos de final y regreso prematuro a casa. Un país en silencio, aún digiriendo el fracaso. Pocas horas después, el capitán de la Seleção reapareció… pero no en un campo de entrenamiento, ni en un acto con aficionados. Lo hizo en Las Vegas, sentado en una mesa de póker.
Su presencia en un torneo en la ciudad del juego encendió las redes. La imagen del líder de Brasil sonriendo entre fichas y cartas chocó de frente con el clima de duelo futbolístico que rodeaba al país. Para muchos, una contradicción flagrante con el tono sombrío que dejó la eliminación.
Y cuando parecía que el ruido podría bajar, llegó otro capítulo.
Según informó la cadena brasileña Globo, Neymar volvió a aprovechar un paréntesis competitivo para regresar al tapete. Esta vez, el contexto fue el Santos. El delantero quedó fuera del viaje del club a Venezuela para enfrentar a Universidad Central en la primera ronda de la fase clasificatoria de la Copa Sudamericana: el cuerpo técnico decidió darle descanso.
Neymar no se quedó en casa. Optó por un escenario conocido: se unió a sus amigos en la cuarta etapa de un torneo de póker brasileño. De nuevo, cartas, fichas y cámaras. De nuevo, debate encendido sobre tiempos, formas y responsabilidades.
Mientras la Seleção y el Santos buscan recomponerse en el césped, Neymar sigue moviéndose con naturalidad entre dos mundos: el del fútbol y el del póker. La pregunta ya no es si genera polémica. Es hasta qué punto está dispuesto a convivir con ella.






