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Neymar regresa a Santos entre lágrimas y dudas sobre su futuro

Neymar regresa este viernes al estadio de su vida, con la camiseta de Santos, con apenas unos meses de contrato por delante y un futuro abierto en canal. Vuelve a Vila Belmiro con una frase aún resonando en los oídos de Brasil: “Aquí se acaba”, el mensaje que dejó tras la eliminación en el Mundial y su anuncio de que no volvería a vestir la camiseta de la selección.

El regreso tiene algo de círculo que se cierra y algo de cuenta pendiente. El delantero, castigado por las lesiones, reapareció en la última Copa del Mundo casi tres años después de su anterior partido con la Canarinha. Apenas 37 minutos repartidos en dos encuentros, un penalti convertido y una eliminación prematura en octavos de final ante Noruega (2-1) que dejó al país en shock y a su estrella desplomada sobre el césped, llorando al pitido final.

Un vídeo creado por un aficionado agitó aún más las emociones. En redes sociales empezó a circular una pieza generada por inteligencia artificial en la que un Neymar niño hablaba con el Neymar actual y le pedía que persiguiera la sexta estrella en 2030. El máximo goleador histórico de Brasil respondió con un comentario mínimo, pero elocuente: tres emojis de risa y llanto. Nada más. Ningún desmentido, ninguna promesa. Solo la ambigüedad de quien parece agotado, pero aún no ha cerrado del todo la puerta.

El Santos de siempre, el Santos de ahora

En enero de 2025, Neymar decidió regresar al punto de partida. Dejó Al-Hilal y volvió a Santos, el club que lo lanzó al mundo, en un movimiento impulsado por el presidente Marcelo Teixeira. El contrato, sin embargo, es corto: termina en diciembre, justo cuando el club celebrará elecciones que pueden redefinir el proyecto deportivo… y el futuro de su ídolo.

Una fuente del club citada por AFP lo resume sin rodeos: la renovación de Neymar dependerá en gran medida de lo que ocurra en esas urnas. Teixeira, arquitecto del retorno del 10, todavía no ha aclarado si se presentará a la reelección. El escenario político se mezcla con el deportivo y convierte cada partido de Neymar en algo más que un simple trámite de liga.

Sobre el césped, el presente del brasileño sigue marcado por el quirófano. Operado de la rodilla izquierda a finales del año pasado, solo pudo participar en ocho de los 19 partidos de Santos en el Brasileirao 2026. Pese a esa intermitencia, dejó cuatro goles y dos asistencias. Destellos. Chispazos que recordaron por momentos al futbolista que electrificó al Barcelona y al Paris Saint-Germain, pero sin la continuidad que alguna vez lo colocó entre los mejores del planeta.

“¿Va a dejar de jugar?”

En el interior del club, la gran pregunta ya no es solo si renovará, sino si Neymar seguirá jugando al fútbol. “La primera cuestión era si Neymar iba a dejar de jugar”, confesó a AFP un dirigente de Santos bajo condición de anonimato. La frase encaja con la imagen que dejó el delantero tras la derrota ante Noruega y su sentencia de “aquí se acaba”, que muchos interpretaron como un adiós total, no solo a la selección.

La tormenta mediática sobre una posible retirada definitiva fue inmediata. En medio del ruido, apareció una voz clave: la de su padre y agente, Neymar Santos Sr. Lo hizo con una carta difundida en un vídeo en Instagram. No fue un comunicado frío, sino un ruego público.

“Hijo, sigue jugando al fútbol. Siente otra vez la alegría de tener el balón en los pies; vuelve a sonreír en el campo”, escribió. Y remató con una frase dirigida tanto al jugador como al hombre: “No tengas miedo del mañana”.

La MLS en el horizonte

Mientras en Santos se debaten entre la nostalgia y la incertidumbre, el mercado internacional también mira a Neymar. Distintas informaciones de prensa apuntan a que el atacante estudia continuar su carrera en la Major League Soccer. Hubo conversaciones con FC Cincinnati, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto.

El campeonato estadounidense se ha convertido en refugio de grandes nombres en el tramo final de sus carreras. Allí están Lionel Messi en Inter Miami, Antoine Griezmann en Orlando City y Thomas Mueller en Vancouver Whitecaps. La idea de sumar a Neymar a esa constelación encaja con la estrategia de la liga y con un posible último gran contrato para el brasileño.

Por ahora, todo se sostiene en hipótesis y contactos pasados. No hay acuerdo, no hay anuncio. Solo un jugador de 34 años (en 2030 lo será) que mira su trayectoria, sus lesiones, su relación con la selección y la exigencia diaria de la élite, y debe decidir qué quiere ser en la recta final de su carrera.

Entre el pasado y lo que viene

El presente inmediato, sin embargo, está en Vila Belmiro. En un Santos que lo vio crecer, marcharse, conquistar Europa y regresar con el cuerpo castigado y el talento intacto a ráfagas. Cada vez que toca el balón, la grada contiene la respiración, consciente de que quizá no haya muchas más funciones.

La campaña del Brasileirao avanza, las elecciones de diciembre se acercan y el reloj del contrato corre. Neymar, que un día soñó con seis estrellas para Brasil y hoy duda incluso de seguir vistiendo de amarillo, se encuentra en una encrucijada pocas veces vista en una estrella de su calibre.

La próxima decisión no solo definirá su futuro, sino también la respuesta a una pregunta que sobrevuela Brasil, Santos y el resto del mundo del fútbol: ¿estamos viendo los últimos capítulos de Neymar… o el prólogo de su último gran acto?