Ødegaard lidera al Arsenal en su victoria en Nápoles
El Arsenal arrancó su aventura en la Champions League con un triunfo sufrido, trabajado y firmado, cómo no, por su capitán. Un latigazo de Martin Ødegaard a quince minutos del final derribó el muro del Napoli y selló un 0-1 que vale mucho más que tres puntos en este inicio de fase de liga.
Un asedio sin premio… hasta que apareció el capitán
El plan del equipo de Mikel Arteta funcionó casi desde el primer minuto: posesión, ritmo alto, ataques constantes. El problema fue el de siempre cuando se perdonan demasiado las ocasiones. La noche en Nápoles amenazaba con convertirse en un ejercicio de frustración.
El Arsenal acumuló 26 remates, un récord del club en un partido a domicilio de Champions. Un dato que habla de dominio, pero también de puntería discutible. Bukayo Saka falló una ocasión clara en la primera parte y Mikel Merino, ya en el área pequeña, cabeceó demasiado centrado, facilitando la intervención de Alex Meret.
El guardameta del Napoli, eso sí, no pudo completar el partido: una lesión en el muslo le obligó a quedarse en el vestuario al descanso. Nada cambió en el guion. El conjunto local se hundió todavía más cerca de su área, decidido a sobrevivir como fuera. El Arsenal, mientras, seguía chocando una y otra vez contra el bloque italiano.
El disparo que rompió la noche
Cuando el tiempo empezaba a correr en contra, Ødegaard decidió que ya era suficiente. Recibió cerca de la frontal, levantó la cabeza y, ante una defensa que se negaba a salir, optó por la solución más simple y a la vez más difícil: disparar desde fuera.
Su golpeo seco, ajustado, besó el poste antes de entrar. Un tiro limpio, quirúrgico. El capitán ni siquiera vio cómo el balón cruzaba la línea.
«Ni siquiera vi que entraba», reconoció después, explicando que, con el Napoli tan hundido atrás, «en algún momento tenía sentido probar desde fuera del área».
El tanto desató el alivio en el banquillo de Arteta y puso justicia al marcador tras un monólogo ofensivo de los ingleses.
Arteta, encantado con su líder
Mikel Arteta no dudó en señalar al noruego como la gran figura de la noche. No por juego, que también, sino por lo que marca la diferencia a este nivel: el gol.
«Martin está aportando goles que están impactando en los resultados, que es lo que queremos de nuestros jugadores de ataque, que sean decisivos, y desde luego hoy lo ha sido otra vez», subrayó el técnico en declaraciones a TNT Sports.
El arranque de temporada de Ødegaard roza lo impecable: cuatro goles en cinco partidos, contando la Community Shield. Un registro que encaja con la sensación de que el capitán ha dado un salto más en su juego, esta vez con cifras que acompañan.
De la temporada gris al modo Mundial
El contraste con el curso pasado es evidente. Ødegaard levantó la Premier League en mayo, pero lo hizo tras una campaña marcada por las lesiones y una estadística llamativa: apenas un gol en 36 partidos oficiales.
En Nápoles, en cambio, se pareció mucho más a la versión que deslumbró en verano, cuando, como capitán de Noruega, repartió cuatro asistencias en la carrera hasta los cuartos de final del Mundial. Mando, claridad en la circulación, último pase… y ahora también pegada.
«Jugamos un fútbol brillante y deberíamos haber marcado muchos más goles, pero al final lo logramos», resumió el propio Ødegaard, satisfecho con el juego pese al sufrimiento.
Un aviso a Europa
El Arsenal, que llega a esta Champions con la herida aún fresca de la final perdida la temporada pasada y con la ambición declarada de ir un paso más allá, necesitaba un inicio así: victoria fuera de casa, portería a cero y un capitán que asume sin titubeos el peso de las noches grandes.
En Nápoles, los de Arteta no encontraron la contundencia que buscaban, pero sí algo igual de importante en septiembre: la confirmación de que, cuando el partido se atasca y la eliminatoria huele a tropiezo, tienen a un líder capaz de decidir desde la frontal.
Si Ødegaard mantiene esta versión goleadora, la pregunta ya no es si el Arsenal puede competir con los gigantes de Europa, sino hasta dónde está dispuesto a llevarlos su capitán.






