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Odegaard desatado: el nuevo rol del capitán del Arsenal

Martin Odegaard ha cambiado de piel. El capitán del Arsenal ha arrancado la temporada como un futbolista liberado, más cerca del área, más influyente, más decisivo. Y Mikel Arteta no duda al señalar las dos claves: salud y posición.

El noruego volvió a decidir un partido grande el miércoles, esta vez en la Champions League, con un derechazo seco, el único gol del encuentro en el campo del Napoli. Tres días antes ya había firmado el tanto que sentenció al Chelsea en la Premier League. Cuatro goles en cinco partidos oficiales. Un contraste brutal con la 2025/26, en la que solo vio puerta una vez, lastrado por las lesiones.

Arteta lo resumió con claridad en la sala de prensa: primero, estar disponible. El curso pasado se perdió demasiados partidos. Ahora, con continuidad física, su fútbol ha subido uno —o varios— escalones.

Un rol más alto, más cerca del daño

El técnico no solo habló de salud. También de un ecosistema nuevo a su alrededor. Nuevas sociedades, nuevos movimientos, nuevas alturas en el campo.

“Está teniendo ese punto extra y diferentes relaciones a su alrededor y eso ayuda”, explicó el entrenador del Arsenal. Odegaard ya no vive tanto en la base de la jugada. Se suelta, pisa zonas más altas “especialmente en fase ofensiva”, y cuando el equipo lo encuentra ahí, se convierte en un problema mayúsculo para cualquier defensa.

Los datos lo respaldan: sus toques en el área rival han pasado de 2,5 por cada 90 minutos la temporada pasada a 4,3 por 90 en este inicio de curso. No es un matiz; es un cambio de mapa.

Arteta lo liga directamente al perfil de los compañeros que ahora le rodean. El equipo, dice, tiene más futbolistas capaces de recibir y progresar el balón en campo contrario. Cuando eso sucede, el capitán puede ocupar “distintas alturas, ángulos y posiciones” para desorganizar al rival. Y lo está haciendo con precisión de cirujano.

Tzolis, la sociedad del verano

Entre esos nuevos socios, un nombre destaca: Christos Tzolis. El fichaje veraniego ya suma cuatro asistencias, tres de ellas para goles de Odegaard, incluida la del triunfo en Nápoles. La conexión entre ambos se ha convertido en una vía de producción constante.

Pero no se trata solo de una banda o de un triángulo concreto. El Arsenal atacó por todos los frentes en el Stadio Diego Armando Maradona. Por la derecha, por la izquierda, por dentro. Un asedio.

El equipo londinense firmó 26 remates, su cifra más alta registrada en la Champions League desde que hay datos detallados (2003/04). El dato de goles esperados, 4,05, dibuja un dominio abrumador: debieron marcar bastante más de un gol.

No lo hicieron. Pero cuando el partido reclamó un líder, Odegaard apareció.

“Es lo que necesitamos”, subrayó Arteta. “Jugadores con mentalidad para decidir un partido y jugar con personalidad. Que sigan asumiendo ocasiones y riesgos”. El noruego, insistió, se está metiendo “mucho más” en esas zonas de remate y ahora juega con la convicción de que el balón va a entrar. En Nápoles, lo demostró con un disparo imparable desde la frontal tras una secuencia de 29 pases.

Todo pasa por él

El análisis de la noche en Italia deja una imagen clara: todo pasó por Odegaard. Desde el inicio se le vio encendido, pidiendo la pelota, girando, encontrando grietas en el bloque del Napoli, filtrando pases verticales. El noruego desprendía seguridad en cada toque.

No fue solo el gol. Terminó el encuentro como el futbolista con más toques, más pases y más ocasiones creadas sobre el césped. El Napoli apenas pudo rozarlo. Cada vez que recibía entre líneas, el estadio contenía el aliento.

Hubo momentos que resumieron su estado de forma. Como ese pase bombeado, milimétrico, para dejar solo a Ben White, en una acción que Piero Hincapié no logró transformar. Una chispa de ingenio entre un bosque de camisetas azules. Y no fue la única. Odegaard jugó con una mezcla de libertad y descaro que hacía tiempo no se veía en él.

Arteta lo remarcó después: “Martin está aportando goles. Eso impacta en los resultados, que es lo que queremos de nuestros atacantes: que sean decisivos. Hoy lo ha sido”.

El Arsenal se agarra a esa versión de su capitán. Un Odegaard sano, adelantado unos metros y rodeado de socios que le liberan. Si mantiene esta marcha, la pregunta ya no es cuántos goles más puede sumar, sino hasta dónde puede llevar a este equipo en la Champions y en la Premier.