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Plymouth Argyle logra su primera victoria a domicilio en League One

Plymouth Argyle por fin descifró el enigma de los partidos a domicilio en la Sky Bet League One. Lo hizo con un 3-2 trabajado, pero con más autoridad de la que sugiere el marcador, ante un Doncaster que sigue sin conocer la victoria y al que se le escapó el duelo cuando intentó reaccionar demasiado tarde.

El equipo de Tom Cleverley empezó midiendo, sin volverse loco, hasta que encontró el ritmo. A partir de ahí, mandó.

Evans abre el camino

Tras unos primeros minutos de tanteo, Plymouth comenzó a instalarse en campo rival. Las llegadas se hicieron más continuas y, en el minuto 28, la presión tuvo premio.

Un disparo de Oliver Irow obligó a Tommy Simkin a intervenir. El meta rechazó como pudo y, ahí, apareció Will Evans, rápido y despierto dentro del área, para cazar el rebote y empujar el 0-1. Gol de delantero atento, de los que castigan cualquier duda.

Doncaster intentó responder. Alfie May, siempre combativo, rozó el empate antes del descanso con una chilena que terminó desviada a córner. Fue un aviso aislado, más fogonazo que dominio real.

El penalti de May enciende el partido

La segunda parte arrancó con otra cara para el conjunto local. Más agresivo, más decidido a morder. Y en una de esas incursiones, Owen Bailey fue derribado por Matty Sorinola dentro del área. El árbitro no dudó: penalti.

Al minuto 51, May asumió la responsabilidad desde los once metros. No falló. Ajustó su disparo y puso el 1-1, reabriendo un partido que parecía inclinarse hacia los visitantes.

Ese gol pudo cambiar el guion. No lo hizo. Plymouth no se descompuso.

Pepple y Watts sentencian

Lejos de hundirse, Argyle dio un paso adelante. Volvió a juntar líneas, volvió a correr con criterio. El empate duró poco.

En el 74, Bim Pepple atacó el espacio tras un buen pase filtrado, se plantó ante Simkin y definió con calma, sin estridencias, para devolver la ventaja a los de Cleverley. Un 1-2 que castigó la fragilidad defensiva de Doncaster y devolvió el control a los visitantes.

Con el reloj corriendo en contra, el equipo local se abrió. Y lo pagó. En el minuto 83, un grave desajuste en la zaga de Doncaster dejó el balón suelto para el recién ingresado Caleb Watts. El sustituto no necesitó segunda invitación: controló y fusiló a puerta vacía para el 1-3. Partido prácticamente cerrado.

Reacción tardía de Doncaster

Doncaster apenas dio señales de vida real en ataque hasta el tiempo añadido. Cuando el choque ya parecía sentenciado, llegó el último arreón.

En la última acción del descuento, un balón parado dio algo de consuelo. Bayley McCann colgó una falta al área y Sean Grehan se elevó con fuerza para conectar un cabezazo potente que se convirtió en el 2-3 definitivo. Demasiado tarde para soñar con la remontada, pero suficiente para maquillar el marcador.

Plymouth se marcha con su primera victoria lejos de casa en esta campaña de League One y la sensación de haber dado un paso importante en carácter y pegada. Doncaster, en cambio, sigue sin ganar y con una pregunta incómoda sobre la mesa: cuánto tiempo más puede resistir sin que esta mala racha marque su temporada.