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Raphinha: El nuevo goleador inesperado de la selección

Fermín se marcha del Sánchez Pizjuán con algo más que tres puntos en el bolsillo. Se va con una herida cerrada y una puerta abierta. En la grada visitante aún se coreaba el nombre de Raphinha cuando al canterano de La Masia, nacido en El Campillo, le confirmaban lo que llevaba meses esperando: vuelve a la selección de Luis de la Fuente para los próximos partidos de Nations League.

Para él no es una simple convocatoria. Es una reparación. El verano le dejó una cicatriz profunda: una lesión le apartó del Mundial 2026 cuando ya se veía en el escaparate más grande del fútbol. Esa espina pesaba. Mucho.

“No ir al Mundial fue muy duro. Estoy muy feliz de volver a la selección. He empezado bien la temporada y estoy contento de regresar”, confesó, sin esconder ni un gramo de emoción.

Raphinha, el nuevo nueve inesperado

La noche, sin embargo, tuvo dueño claro. Se llama Raphinha y salió del Sánchez Pizjuán con el balón del partido y la defensa del Sevilla hecha trizas. Un hat-trick implacable, de delantero puro, en un futbolista al que hasta hace nada se le pedía desborde en banda y centros al área.

Con Hansi Flick, el brasileño se ha movido hacia dentro. Ya no vive pegado a la cal, aparece entre centrales, ataca espacios, remata todo lo que cae en zona de castigo. El cambio táctico ha sido una sacudida. Lleva 12 goles en solo siete partidos y se ha colocado, sin disimulo, como el gran candidato inicial al Pichichi.

Fermín lo ve cada día de cerca y no se anda con rodeos: “Raphinha es nuestro nueve inesperado. Es tremendo lo que está haciendo. Es muy bueno y se adapta a cualquier posición. Nosotros le damos los pases y él marca los goles. Nunca había jugado de delantero centro y está poniendo números muy buenos”.

El elogio tiene peso: viene de un centrocampista que entiende bien dónde nace cada ocasión y que ha tenido que ajustar también su propio mapa del campo para alimentar a este nuevo Raphinha, más voraz, más cercano al área, más determinante.

Un Pizjuán que aprieta y un plan claro

La otra parte de la historia se jugó sin balón. El escenario no perdona. El Sánchez Pizjuán, de noche, con el Sevilla apretando, no es terreno amable para nadie. Fermín lo subrayó: el partido se cocinó bajo una presión constante.

“Sevilla nos mete mucha presión aquí en su estadio, y los tres goles de Raphinha han sido decisivos. El míster nos pide ser muy intensos, presionar arriba tras pérdida”, explicó.

Ahí está la hoja de ruta. Equipo corto, líneas juntas y una orden no negociable: cada vez que se pierde la pelota, salto inmediato hacia adelante. Sin especular. Sin refugiarse atrás. La idea de Flick se ve en cada robo alto, en cada recuperación cerca del área rival, en cada balón que acaba, una y otra vez, en los pies de un Raphinha desatado.

El plan exige piernas, pero también carácter. Y en un campo como el del Sevilla, con la grada empujando cada disputa, sostener ese ritmo habla de un grupo que ha asumido el mensaje del entrenador sin medias tintas.

Fermín se va con la voz rota pero la mirada limpia: vuelve a la selección, ha sobrevivido a uno de los estadios más hostiles de la liga y ve cómo su equipo encuentra un nuevo goleador donde nadie lo esperaba. Si este es solo el arranque de la temporada, la pregunta es inevitable: ¿hasta dónde puede llegar este bloque cuando el calendario apriete de verdad?