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El Real Madrid y la búsqueda de Rodri como fichaje galáctico

El club que se autoproclama “el más grande del mundo” vive de perseguir a los mejores futbolistas del planeta. Es parte de su ADN, de su marketing y de su relato. Por eso, que el nombre de Rodri lleve semanas orbitando sobre el Santiago Bernabéu no sorprende a nadie. Menos aún después de que el cerebro del Manchester City fuera elegido mejor jugador del torneo en el Mundial conquistado por España en Estados Unidos, Canadá y México.

La promesa de Florentino y el vacío del gran fichaje

En el centro de todo vuelve a aparecer Florentino Pérez. A comienzos de junio, el presidente se jugaba algo más que el cargo en unas elecciones tensas frente a Enrique Riquelme. Ganó con holgura. Y, fiel a su estilo, vistió la victoria con una promesa de impacto: un fichaje megaestelar este verano, con una oferta de 150 millones de euros para un “top” mundial.

“El ofrecimiento es para un jugador del calibre de Cristiano Ronaldo o Kaká”, proclamó. El mensaje encendió la imaginación del madridismo. La realidad fue menos glamourosa.

El plan, filtrado desde el club, apuntaba a Julian Álvarez, de Atlético de Madrid, por esa cifra. La respuesta del vecino fue seca y rápida: no. Un portazo que, visto con perspectiva, quizá nunca estuvo lejos del teatro. El Madrid siguió moviéndose en el mercado, pero el golpe en la mesa que debía marcar un antes y un después tras dos temporadas sin títulos no llegó.

Sí regresó José Mourinho, el técnico que ya había ganado ligas y copas en Chamartín, pero que en su primera etapa acabó a la sombra del Barcelona de Pep Guardiola. Un símbolo de carácter, conflicto y competitividad, pero no el tipo de anuncio que Florentino había vendido como “galáctico”.

Fichajes útiles, pero sin póster

Después, el club se lanzó a reforzar los laterales: Marc Cucurella, desde Chelsea, y Denzel Dumfries, desde Inter, por un total de 75 millones de euros. Ibrahima Konaté llegó libre desde Liverpool para apuntalar la defensa. Bernardo Silva, otro veterano ilustre a sus 31 años y también libre desde Manchester City, se sumó como pieza de calidad contrastada.

Plantilla más profunda, más experiencia, más variantes. Pero nada que se acerque al impacto de un fichaje de portada mundial. Rodri, por perfil, por prestigio y por precio, sí encajaría en esa categoría.

El mediocentro que cambiaría el libreto de Mourinho

Los argumentos a favor del movimiento son obvios. Pese a la rotura del ligamento cruzado anterior sufrida en 2024, Rodri ha demostrado en el Mundial que su nivel sigue siendo de élite absoluta. Maneja los tiempos, ordena a su equipo, se ofrece siempre y convierte cada salida de balón en una jugada con sentido.

Según información de Sky Sport, el City ya le ha puesto sobre la mesa una renovación más allá de 2027, fecha en la que expira su contrato actual. No hay acuerdo, al menos de momento. El mismo medio asegura que el Real Madrid le habría propuesto un contrato hasta 2030 y que se prepara una oferta de entre 50 y 60 millones de euros.

Otras versiones, sin embargo, rebajan el ruido. El diario AS cita fuentes internas del club blanco que vinculan el supuesto interés casi exclusivamente al eco mediático del Mundial ganado por España. Una ola de la que el Madrid suele aprovecharse, pero que no siempre acaba en fichaje.

Si Rodri aterrizara en Valdebebas, lo haría para ocupar el trono que dejaron Toni Kroos y Luka Modric. Y ahí está el punto de fricción: su llegada obligaría a Mourinho a reescribir buena parte de su idea futbolística.

Con Rodri, el balón manda. El equipo se junta alrededor de él, gira a su ritmo y ataca desde su criterio. Es un mediocentro que pide posesión, que decide cuándo acelerar y cuándo enfriar, que quiere cada inicio de jugada en sus botas. Desde Carlo Ancelotti, el Madrid había evolucionado hacia un conjunto cómodo sin la pelota, letal en transición, apoyado en la velocidad de Vinicius Junior y Kylian Mbappé.

Meter a Rodri en ese ecosistema no es un simple ajuste. Es una declaración de intenciones.

¿Encaja Rodri en este Real Madrid?

La primera gran duda es táctica: ¿es Rodri el mediocentro adecuado para el fútbol de Mourinho actual? La segunda, económica: ¿vale la pena acercarse a los 100 millones de euros por un jugador de 30 años?

El rendimiento reciente invita a pensar que todavía tiene varios años de alto nivel por delante. En el Mundial lo demostró. Y sus propias palabras, en primavera, abrieron la puerta a un regreso a la capital pese a su pasado colchonero.

“El hecho de haber jugado en el Atlético no me impide jugar en el Real. Hay otros jugadores que han hecho ese camino”, dijo entonces. Una frase que encendió la primera oleada de especulaciones sobre su futuro.

Operación de espalda, incógnitas y otro invitado: el PSG

El escenario dio un giro la semana pasada. El Manchester City anunció que Rodri debía pasar por el quirófano de inmediato para operarse la espalda. Baja indefinida.

“Tendrá la operación el lunes. Luego necesita vacaciones, descansar y recuperarse. Y después volverá con nosotros”, explicó su entrenador, Enzo Maresca. El club comunicó el martes que la intervención había sido un éxito y le deseó una pronta recuperación.

Nada de eso garantiza su continuidad en Manchester. Según RMC, el Paris Saint-Germain también ha entrado en la puja, ajeno a la operación y pese a tener un centro del campo ya cargado de talento con Vitinha, Fabián Ruiz y João Neves. Dos Champions League consecutivas avalan el proyecto parisino y su capacidad de seducción.

Aun así, tras siete años en Inglaterra, Rodri preferiría volver a España. Convencerle, llegado el caso, no parece el mayor obstáculo. Más delicado es negociar con un City que, de inicio, se cerró en banda a cualquier venta. Sin embargo, según Marca, la postura se habría suavizado: el club inglés, que valora al jugador “al máximo nivel”, aceptaría su salida si esa fuera su decisión.

Florentino, el dinero y una promesa pendiente

Ahí entra de nuevo Florentino Pérez. Si algo ha demostrado en dos décadas de presidencia es que, cuando se obsesiona con un jugador, suele encontrar la manera de acercarse a él. A golpe de talonario, de insistencia y de relato.

Prometió a los socios un fichaje de 150 millones para un futbolista del calibre de Cristiano o Kaká. De momento, el verano se ha llenado de refuerzos útiles, pero no de un rostro que cambie el horizonte del club de un plumazo.

Rodri representa justo eso: control, jerarquía, un nuevo eje para el equipo y un mensaje al resto de Europa. También riesgo, edad, una espalda recién operada y un entrenador cuyo libreto choca con el fútbol de posesión que exige un mediocentro así.

La pregunta, en el fondo, es sencilla y brutal: ¿está dispuesto el Real Madrid a rediseñar su manera de jugar y su planificación económica para que la próxima gran era blanca empiece en los pies de Rodri?