Ronwen Williams y Bafana Bafana: enfrentando el odio en el Mundial
En Atlanta, a miles de kilómetros de casa, Ronwen Williams se prepara para uno de los partidos más importantes de su carrera. No solo por lo que hay en juego ante Czechia, en un duelo clave del Grupo A rumbo al Mundial 2026. También porque el capitán de Bafana Bafana llega a esa cita cargando algo que no se ve en las estadísticas: una avalancha de odio en redes sociales, muchas veces procedente de su propia gente.
El arquero sudafricano se ha convertido en uno de los principales blancos de los ataques digitales que han marcado el arranque del torneo para la selección. Críticas feroces de aficionados de Sudáfrica, insultos desde otros rincones del continente africano, mensajes envenenados que mezclan frustraciones futbolísticas con la postura antiinmigración que domina hoy el clima político en su país.
No es una tormenta aislada. Es un contexto.
Un sueño de Mundial convertido en pesadilla
La generación actual de Bafana Bafana creció viendo el Mundial 2010 en casa. Muchos eran apenas adolescentes cuando la selección disputó por última vez la Copa del Mundo. Para ellos, esta campaña representaba la oportunidad de cerrar el círculo. De volver al mayor escenario posible.
Ese sueño se ha ido torciendo.
Primero, por el mal arranque: derrota 2-0 ante México en el Azteca el 11 de junio, en el partido inaugural. Un golpe deportivo que encendió la mecha del descontento. Después, por algo más profundo: la percepción en buena parte de África de que Sudáfrica ha abrazado una política abiertamente hostil hacia los inmigrantes.
El resultado se mide en datos preocupantes. El servicio de protección en redes sociales de la FIFA ha revelado que los jugadores de Bafana Bafana están sufriendo niveles de abuso online sin precedentes desde que comenzó el Mundial. El organismo asegura que, apenas una semana después del inicio del torneo, el número de incidentes detectados ya supera el total registrado durante toda la cita de Qatar hace cuatro años.
El escenario de esa revelación no fue casual: el National Center for Civil and Human Rights, en Atlanta, a pocos kilómetros del Atlanta Stadium, donde Sudáfrica se enfrentará a Czechia este jueves. Un día con carga simbólica añadida: es la Jornada Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio.
Política, xenofobia y un vestuario en el centro del huracán
La mala actuación ante México encendió las primeras llamas. La política sudafricana les echó gasolina.
El discurso de grupos como March and March, que se presenta como “un movimiento ciudadano de base” contra la inmigración indocumentada en Sudáfrica, ha calado hondo en el debate público. Tanto, que el propio presidente Cyril Ramaphosa se vio obligado a dirigirse a la nación para anunciar medidas contra las fronteras porosas del país.
March and March fue más allá: fijó el 30 de junio como fecha límite para que los migrantes en situación irregular abandonen Sudáfrica. No detalló qué ocurriría después, pero las imágenes de sus marchas, la tensión en las calles y los mensajes velados han despertado temores de violencia.
En paralelo, varios gobiernos africanos han habilitado mecanismos de repatriación voluntaria. Y en las redes, una parte de la afición continental ha pasado de la indiferencia a algo más corrosivo: ver a Bafana Bafana con rabia, “hate watching”, esperando su caída.
Ese clima ha salpicado de lleno al vestuario. En el caso de Williams, incluso con noticias falsas. Una cita inventada, atribuida al capitán, en la que supuestamente lamentaba que africanos apoyaran a México y aseguraba que el equipo “casi derramó una lágrima”, llegó a colarse en medios de comunicación serios.
El propio Williams tuvo que salir a desmentirlo.
“Sabemos lo difícil que es ahora en redes sociales, donde todos te atacan”, admitió el portero. “A veces es por información falsa. Si pierdes un partido y no rindes, puedes aceptarlo como jugador. Puedes levantar la mano. Pero cuando hay información falsa circulando, eso duele”.
El arquero fue claro: no dijo nada sobre África ni sobre gente que apoyara a México. “Siempre he dicho que, como África, somos uno. Nos apoyamos en los buenos y en los malos momentos”, recordó. Y añadió un matiz incómodo: “He sido atacado… mi país también, por cosas que están pasando en casa”.
Viejas heridas que vuelven
No es la primera vez que la política migratoria y los brotes de xenofobia en Sudáfrica golpean directamente a la selección.
En 2019, Madagascar y Zambia se negaron a disputar amistosos internacionales contra Bafana Bafana en plena ola de ataques xenófobos en Mzansi. Aquella decisión dejó al entonces seleccionador Molefi Ntseki, recién llegado tras la etapa de Stuart Baxter, sin la preparación necesaria antes de las eliminatorias para la Copa Africana de Naciones 2021.
El precio fue alto: Sudáfrica no se clasificó. Terminó tercera en un grupo con Ghana, Sudán y São Tomé y Príncipe. Seis años después, la historia no se repite exactamente, pero rima. Esta vez no son federaciones las que dan la espalda, sino aficionados de otros países africanos que descargan su frustración sobre los jugadores.
“Los jugadores también somos seres humanos. Lo sentimos. A veces se hace demasiado”, reconoció Williams. “Quieres concentrarte en hacer tu trabajo, que es ser futbolista, pero terminas metido en política aunque no quieras entrar en ese espacio”.
El fútbol como refugio… y como escaparate
En Atlanta, el contraste es evidente. En un mismo espacio coinciden sudafricanos, mexicanos, africanos de distintos países. Camisetas mezcladas, acentos distintos, un mismo idioma: el del balón.
“Eso es lo maravilloso del deporte, que puede unir, puede hacerte o romperte. Puede juntar a la gente”, subrayó el capitán. “Veo a tantos africanos… tantos sudafricanos y gente de México en una misma sala. Esa es la belleza del deporte. Esa es la belleza del fútbol”.
Williams lanza un deseo sencillo: que el fútbol vuelva a ser refugio. “Disfrutemos, pasémoslo bien y dejemos la política a los políticos. Dejemos que nosotros juguemos al fútbol y disfrutemos”, pidió. Y marcó una línea clara: “Criticadnos por lo que pasa en el campo, pero las cosas de fuera… no podemos controlarlas y no tienen nada que ver con nosotros. Como africanos, unámonos y sigamos adelante porque estamos todos en esto juntos”.
Bloquear el ruido, escuchar al vestuario
En lo estrictamente deportivo, el panorama es nítido: el duelo ante Czechia puede decidir el futuro del Grupo A. Los dos primeros de cada grupo avanzan directamente a octavos, y se suman los ocho mejores terceros de las 12 zonas para completar los 32 clasificados. Cada punto cuenta. Cada gol pesa.
Para Bafana Bafana, el reto no es solo táctico. Es mental.
“El lado triste de todo esto es que los jugadores han terminado aceptándolo, que así es el mundo ahora”, confesó Williams sobre el abuso en redes. El grupo ha tenido reuniones internas para hablar del tema. Ahí aparece la figura de Hugo Broos, el seleccionador, como ancla.
“Tienes un entrenador experimentado como el coach Hugo, que dice que lo más importante es analizar el partido”, explicó el guardameta. “Eso es lo más importante: bloquear el ruido, centrarnos en cómo podemos mejorar, aprender de nuestros errores y mantenernos unidos como equipo”.
El mensaje interno es claro: no se puede vivir pendiente de cada comentario. “Si vas a escuchar la opinión de un millón de personas, vas a perder la cabeza”, advirtió Williams. “En este momento, el comentario más importante y la persona a la que hay que escuchar es nuestro entrenador y el cuerpo técnico. Él nos conoce, y nosotros le conocemos. Conoce nuestras fortalezas y debilidades”.
El capitán insiste en el pacto del vestuario: “Estamos ahí los unos para los otros. Vinimos aquí juntos y nos iremos de aquí juntos. Así que mantengámonos unidos como equipo y sigamos concentrados”.
El ruido seguirá. La política no se detendrá porque ruede el balón. Pero en Atlanta, durante 90 minutos, Bafana Bafana tendrá la oportunidad de responder en el único idioma que realmente domina: el del juego. La pregunta es si ese lenguaje bastará para silenciar, aunque sea por un instante, el odio que les rodea.






