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Runjaic lamenta las lesiones en la derrota de Udinese ante Lazio

Udinese golpeó primero, pero terminó de rodillas. En el Stadio Friuli, el equipo de Kosta Runjaic cayó 2-1 ante una Lazio más profunda, más fresca y, sobre todo, menos castigada por las lesiones.

El partido parecía inclinarse del lado local cuando, ya en la segunda parte, Jesper Karlstrom adelantó a Udinese y encendió al estadio. El gol premió un inicio valiente tras el descanso. Pero el impulso se deshilachó con la misma rapidez con la que habían llegado los problemas en la primera mitad.

Antes del descanso, Udinese perdió por lesión a Jakub Piotrowski y Oumar Solet. Dos golpes en la línea de flotación… y en la libreta del entrenador.

“Perdimos a Piotrowski y Solet y pagamos un precio muy alto por esos dos cambios, porque perdimos dos ventanas de sustituciones, así que tenía dudas”, reconoció Runjaic en DAZN, en declaraciones recogidas por TuttoMercatoWeb. No era solo una cuestión de nombres, sino de margen táctico: el plan de partido se encogió de repente.

Lazio aprieta y no perdona

Con el 1-0, el Friuli rugía. Pero Lazio no se descompuso. El equipo de Gennaro Gattuso, armado con fichajes de peso y un once de mayor experiencia, fue empujando a Udinese hacia atrás. La posesión cambió de dueño, el ritmo también.

La presión acabó encontrando premio. Davide Frattesi apareció para igualar el marcador y, más tarde, Albert Gudmundsson firmó la remontada para los visitantes. Dos zarpazos que castigaron a un Udinese cada vez más corto de piernas y de recursos desde el banquillo.

“Lazio jugó bien, es un equipo fuerte y ha fichado jugadores fuertes. Empezaron como favoritos. Podríamos haber sacado un punto, pero ciertamente merecieron marcar al menos un gol”, admitió Runjaic. El técnico no se refugió en excusas, pero sí subrayó el contexto: su equipo terminó el partido condicionado por las decisiones obligadas del primer tiempo.

Davis, el último freno de mano

La segunda parte dejó otra decisión llamativa: la retirada de Keinan Davis. Con Udinese por detrás en el marcador y falto de aire en ataque, Runjaic decidió no apurar al delantero.

“Los dos equipos estaban cansados, pero tenemos que respetar sus cualidades y no fuimos capaces de tener la posesión que queríamos. No quise arriesgar a Davis y los cambios en la primera parte nos afectaron”, explicó el entrenador.

La frase destapa otro problema: la plantilla no tiene un recambio natural para el nueve. Sin Davis, el equipo pierde referencia y profundidad. Y, con dos ventanas de cambios ya gastadas antes del descanso, cualquier movimiento en la segunda mitad se convertía en una ruleta táctica.

Runjaic fue claro al hablar de las alternativas: “Abankwah todavía tiene que adaptarse al ritmo de la Serie A y, en términos de cambios, Lazio fue superior”. El mensaje es directo. Falta tiempo para algunos recién llegados, falta fondo de armario para competir de igual a igual con equipos armados para Europa.

La noche en Udine dejó un marcador ajustado, pero una sensación nítida: mientras Lazio ya funciona como bloque hecho y derecho, Udinese sigue buscando cómo sobrevivir cuando el plan A se rompe a los 45 minutos.