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Seis jugadores a examen en la nueva era del Real Madrid

La pretemporada ya ha arrancado en Valdebebas y, con ella, una sensación muy clara: se acabaron las excusas. José Mourinho ha tomado el mando esta semana y el mensaje interno es tan simple como contundente. O rindes, o te apartas.

El portugués trabaja estos primeros días con un grupo reducido, mermado por las vacaciones de los mundialistas. Los que no estuvieron en el torneo se presentaron el lunes 13 de julio. El resto irá regresando de forma escalonada en las próximas semanas. Pero el tiempo corre desde ya. Y para varios jugadores, este verano puede marcar su futuro inmediato en el club.

Con un nuevo cuerpo técnico en el que aparece la figura de Sami Khedira, y tras dos temporadas sin levantar un gran título, el listón sube de golpe. Mourinho llega para reconstruir una mentalidad ganadora. Algunos futbolistas, directamente, se juegan su sitio.

A continuación, seis nombres que necesitan una gran pretemporada para convencer al nuevo jefe.

Trent Alexander-Arnold: talento bajo la lupa

Trent Alexander-Arnold fue uno de los primeros en pisar el césped de Valdebebas. No estuvo en el Mundial con la Inglaterra de Thomas Tuchel, una decisión que levantó polémica, pero que ahora le permite empezar desde el día uno con Mourinho.

Su primera temporada en el Real Madrid no fue un desastre, pero tampoco un golpe sobre la mesa. Destellos con balón, dudas sin él. Las críticas a sus despistes defensivos no han desaparecido. Y con Mourinho, eso tiene un precio.

El técnico portugués no tolera laterales que desconectan atrás. Y la competencia ha subido: Denzel Dumfries llega para pelearle el puesto. Si Alexander-Arnold quiere ser el dueño del carril derecho y no solo un lujo ofensivo, este verano debe demostrar que puede defender como exige su nuevo entrenador. Intensidad, concentración, disciplina. No habrá margen para la relajación.

Dean Huijsen: escapar del cartel de promesa

Dean Huijsen pudo estar preparando una final del Mundial con España. Luis de la Fuente confió en él en la fase de clasificación, pero en la lista definitiva optó por Marc Pubill, del Atlético de Madrid. Un golpe duro para un central joven que parecía lanzado.

En el Real Madrid, su temporada 2025-26 dejó sensaciones mixtas: momentos de jerarquía y otros de inseguridad, en un equipo que se desmoronó en citas clave. El potencial está ahí, pero ahora entra en escena un entrenador que siempre ha priorizado la experiencia en la zaga.

El problema para Huijsen es claro: Mourinho quiere remodelar la defensa y ya han llegado Ibrahima Konaté, Marc Cucurella y el propio Dumfries. Y no se descarta otro fichaje atrás. Sin embargo, la situación también le abre una ventana: Konaté sigue en el Mundial y Éder Militão continúa lesionado. Eso significa minutos en los primeros amistosos.

Huijsen sabe lo que hay. Cada duelo aéreo, cada salida de balón, cada lectura defensiva será una prueba directa ante un técnico que no suele regalar minutos a los centrales jóvenes. Si quiere quedarse, tiene que parecer un veterano desde ya.

Eduardo Camavinga: entre la salida y la reinvención

Eduardo Camavinga también está de vuelta antes de tiempo. Francia no contó con él para el Mundial y su nombre ha sonado todo el verano como posible salida. Se habló de interés de varios clubes ingleses, pero, de momento, nada se ha concretado.

El francés ha perdido peso en el equipo en las últimas temporadas. De proyecto de centrocampista total a jugador sin rol definido, ni como mediocentro puro ni como interior dominante. Ahora se encuentra en un cruce de caminos.

Camavinga quiere seguir en el Real Madrid. Lo ha transmitido en privado. Lo que nadie sabe es dónde lo ve Mourinho. ¿Pivote en un doble medio? ¿Interior con más libertad? ¿Recurso puntual en el lateral, algo que ya ha hecho y que no le entusiasma?

Con muchos titulares aún de vacaciones, el francés dispone de un escenario ideal: entrenamientos duros, amistosos con muchos minutos y un técnico que observa cada detalle. Si logra imponer su energía, su agresividad y esa zancada que rompe líneas, puede cambiar por completo la narrativa de su futuro. Si no, el mercado seguirá llamando a la puerta.

Brahim Díaz: la oportunidad que siempre se retrasa

Con Marruecos, Brahim Díaz se ha sentido importante. Protagonista en la carrera hasta los cuartos de final del Mundial, líder con balón y con peso en los momentos calientes. Todo lo contrario a lo que vive en el Real Madrid, donde sigue siendo visto como un actor secundario.

A sus 26 años, ya no es un proyecto. Es presente. Y este verano se le presenta como una de las grandes oportunidades de su carrera en el club blanco.

La lesión de rodilla de Rodrygo Goes, todavía en fase de recuperación tras su rotura de ligamento cruzado, abre un hueco en la banda derecha del 4-2-3-1 que Mourinho acostumbra a utilizar. Brahim necesita agarrarse a ese vacío y transformarlo en argumentos.

Regresará algo más tarde que otros, tras el desgaste del Mundial y la eliminación de Marruecos el 9 de julio. Tendrá unos días de descanso antes de unirse al grupo. Cuando lo haga, no puede permitirse un periodo largo de adaptación. Regates, gol, trabajo sin balón. Todo cuenta. Si no se impone ahora, ¿cuándo?

Arda Güler: genio en un tablero que se complica

Arda Güler también estuvo en el Mundial, pero la eliminación de Türkiye en la fase de grupos acelera su vuelta. El mediapunta turco es imprescindible para su selección. En el Real Madrid, en cambio, su papel es un enigma que la llegada de Mourinho hace aún más complejo.

El nuevo técnico plantea un doble pivote en el centro del campo. La pregunta es inmediata: ¿tiene Güler el físico para sostenerse ahí? Y si se abre a banda, ¿posee el ida y vuelta que exige el portugués a sus extremos?

La zona del mediapunta, el famoso dorsal 10, parece propiedad privada de Jude Bellingham. Y el fichaje de Bernardo Silva, un perfil mucho más identificable con la idea de Mourinho, añade otra sombra sobre el turco.

Pese a todo, Güler no parte de cero. Un informe apunta a que Mourinho lo llamó por teléfono tras la eliminación de Türkiye para transmitirle confianza. Palabras, sí. Pero el fútbol de élite vive de hechos.

El turco tendrá que demostrar que su talento puede convivir con la dureza competitiva que reclama su entrenador. Que no es solo un lujo técnico, sino un jugador capaz de resistir el rigor táctico y físico de un equipo que quiere volver a mandar en Europa.

Endrick: entre el hype y la prueba definitiva

Endrick divide opiniones. Para unos, un talento generacional. Para otros, un fenómeno inflado por las redes. Lo único indiscutible son los números de su media temporada en Lyon: 16 intervenciones de gol en 24 partidos. Esa producción le abrió la puerta de la selección de Brasil para el Mundial.

Sin embargo, en el Real Madrid se encontró con otro muro. Carlo Ancelotti apenas le dio protagonismo, una decisión que en Brasil se siguió casi con morbo nacional. Ahora el italiano ya no está. Y el futuro del delantero de 19 años se reescribe bajo otra mirada.

Las informaciones apuntan a que el club no contempla otra cesión inmediata. Se cuenta con él en la plantilla. La incógnita es cómo encaja en el ecosistema de Mourinho.

El portugués exige a sus delanteros algo más que gol: trabajo sin balón, agresividad en la presión, capacidad para fijar centrales y resistir el contacto. Endrick deberá demostrar que puede soportar ese nivel de exigencia día tras día, no solo en ráfagas.

La pretemporada será su juicio más honesto. Sin la coartada de la edad, sin el paraguas de otra cesión, sin el argumento de que “ya habrá tiempo”. Si convence a Mourinho ahora, puede cambiar su rol en el club de forma radical. Si no, la etiqueta de promesa eterna empezará a pesar.

El verano en Valdebebas no es un simple calentamiento. Para estos seis jugadores, es una criba silenciosa. Y en los equipos de Mourinho, quienes no pasen el filtro suelen descubrirlo muy pronto.