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Singapur pierde ante Tailandia en la semifinal de la ASEAN Championship

SINGAPUR – El rugido de los Lions llenó el Jalan Besar Stadium. Pero al final de la noche, el marcador contó una historia cruel: 3-1 para Tailandia y una semifinal de la ASEAN Championship que se les escapa entre los dedos.

Un golpe temprano y un silencio incómodo

El plan de Gavin Lee era claro: presión alta, ritmo, contagiarse de una grada encendida ante 5.358 espectadores, entre ellos el presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, y su esposa Jane Ittogi. Durante los primeros minutos, funcionó. El equipo salió valiente, adelantado, decidido a morder.

El problema llegó cuando la calidad rival se cruzó con errores propios.

En el 14’, Kyoga Nakamura perdió un balón en campo propio. Tailandia no perdonó. Teerasak Poeiphimai controló, ajustó el disparo al rincón y silenció el estadio con un remate seco al palo bajo. Apenas doce minutos después, el mismo delantero apareció completamente solo en el área para cabecear a la red ante Izwan Mahbud. 0-2 y una losa enorme sobre Singapur.

“Nos pusimos nosotros mismos en momentos innecesariamente difíciles y se lo pusimos fácil”, admitió luego Lee, sin rodeos.

Penal fallado y castigo máximo

Aun así, los Lions encontraron una rendija. Un saque de banda largo de Lionel Tan generó caos en el área tailandesa y el VAR detectó un empujón de Yotsakorn Burapha sobre Shawal Anuar. Penalti en el 35’. Oportunidad de oro para meterse en la eliminatoria.

Shawal tomó carrera. Kampol Pathomakkakul adivinó el lado, se lanzó a su derecha y detuvo el disparo. Otro golpe. Otro suspiro ahogado en la grada.

Tailandia, que había introducido seis cambios respecto al once que venció 2-0 a Myanmar el 8 de agosto, gestionó el resto del primer tiempo con frialdad. Tanto, que se permitió el lujo de sustituir a su goleador Poeiphimai al descanso por Patrik Gustavsson.

La decisión tuvo premio inmediato. Recién comenzada la segunda parte, Gustavsson le ganó la carrera a Tan y sirvió el pase para que Seksan Ratree firmara el 0-3 a los 5 minutos de la reanudación. La sensación en ese momento era clara: la semifinal se escapaba.

Orgullo tardío y una rendija hacia Bangkok

Con 0-3, el partido parecía encaminado a una noche negra sin matices. Pero este Singapur de Gavin Lee ha construido su nueva identidad sobre la resistencia. El técnico, que asumió el cargo en junio de 2025 tras Tsutomu Ogura, aún no conocía la derrota en nueve partidos oficiales. No estaba dispuesto a bajar los brazos.

Los cambios agitaron el encuentro y, cuando el cronómetro marcaba el 84’, apareció Ilhan Fandi. El delantero, que había entrado en la segunda parte, recibió, se perfiló y colocó un disparo que besó el poste antes de entrar. 1-3. Su cuarto gol del torneo y, sobre todo, el primero que encaja Tailandia en cuatro partidos competitivos.

El gol desató a la grada. El ruido volvió. El equipo se volcó. No alcanzó para más, pero sí para cambiar el tono de la noche: de hundimiento total a una ligera chispa de esperanza.

“Si los aficionados no se rinden con nosotros, nosotros no podemos rendirnos con nosotros mismos”, subrayó Lee. “Hemos reducido la desventaja en uno, y con este grupo, cualquier cosa es posible”.

Tailandia golpea, pero no se conforma

Desde el otro banquillo, Anthony Hudson vivió un partido tenso. El técnico inglés de Tailandia, que intercambió palabras encendidas con el banquillo local al final, no salió del todo satisfecho pese al 3-1.

“Fue un partido frustrante, con muchas entradas fuertes”, analizó. “Defendimos bien y aprovechamos nuestras oportunidades. Podríamos haber marcado uno o dos goles más, y eso es lo decepcionante. Pero en semifinales y finales se trata de ganar, recuperar, ir a Bangkok y hacer una actuación aún mayor”.

Sus jugadores, pese a tener solo un 28% de posesión, fueron letales. Cada error de Singapur se transformó en ocasión clara. Izwan evitó un marcador todavía más duro con varias intervenciones de mérito, pero la sensación fue que el 3-1 no exageró la superioridad de los siete veces campeones.

Tailandia, número 94 del ranking mundial, suma ya cinco victorias consecutivas en el torneo con un plantel que ni siquiera está en su mejor versión. Un aviso serio al resto.

Historia en contra y una montaña en el Rajamangala

Los números son fríos y no ayudan a los Lions. Singapur, hoy número 148 del mundo, no alcanza una final de la ASEAN Championship desde hace 14 años. La última vez que levantó el título fue en 2012, precisamente ante Tailandia, con un global de 3-2.

También en 2007 se impuso a los War Elephants en la final. Pero aquello fue otro tiempo. Desde que se introdujeron las eliminatorias a doble partido en 2004, solo en cinco ocasiones un equipo remontó tras perder la ida. Ninguno lo hizo partiendo de una desventaja de dos goles.

Eso es exactamente lo que enfrenta ahora Singapur: un 3-1 en contra y un viaje al Rajamangala Stadium el 18 de agosto para el segundo asalto. Un escenario imponente, ante un rival que rara vez perdona en casa.

Un equipo que ha vuelto a enganchar al país

La derrota llega en pleno reencuentro del país con su selección. El interés por los Lions se ha disparado desde que el equipo firmó una histórica clasificación para la Asian Cup de enero de 2027, asegurada en noviembre de 2025 con actuaciones marcadas por la combatividad.

En esta ASEAN Championship, el grupo de Lee ya había enviado señales claras: 0-0 ante la vigente campeona Vietnam (número 99 del mundo) y 1-1 frente a Indonesia (118) para colarse en semifinales. Sin alardes, pero con solidez.

El público respondió. Más de 4.000 entradas de la zona local para esta ida se agotaron en siete minutos el 12 de agosto. La reventa se disparó: un par de tickets de Categoría 1, valorados en unos 100 dólares, se ofrecían por hasta 2.500 en plataformas de compraventa.

Ese respaldo masivo explica el tono autocrítico de Lee tras el pitido final. “La mayor decepción es no haber ofrecido una actuación y un resultado a la altura del apoyo de los aficionados”, reconoció. “Ellos siguieron cantando, animando y empujando, y los chicos siguieron corriendo por eso”.

Todo o nada en Bangkok

El ganador de esta semifinal se medirá al que salga del cruce entre Vietnam y Malaysia, cuya ida se disputa en Kuala Lumpur el 16 de agosto y la vuelta tres días después en Hanoi. Tailandia ya ha dado un paso grande hacia esa cita.

Singapur, en cambio, viaja a Bangkok como claro tapado. Casi nadie remonta un 3-1 ante un gigante regional, fuera de casa, con la historia en contra. Pero este equipo se ha acostumbrado a vivir a contracorriente.

La cuestión es sencilla y brutal: ¿será este 3-1 el techo de la resurrección de los Lions, o el prólogo de una de las noches más improbables en la historia reciente del fútbol del sudeste asiático?