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Spalletti asume la culpa tras la derrota ante Sassuolo

La noche dejó cicatrices en el vestuario de Juventus. La derrota del primer equipo masculino en el campo de Sassuolo dolió más por la forma que por el resultado, y Luciano Spalletti no se escondió. El técnico reconoció errores, habló de exceso de ambición y señaló con claridad el punto que lo atormenta: el equipo perdió el equilibrio justo cuando había logrado lo más difícil, darle la vuelta al partido.

Duele mucho porque los chicos habían remontado el partido con todo merecimiento. Perdimos nuestro equilibrio, y eso es algo que no te puedes permitir.

El encuentro se había inclinado hacia Juventus tras una reacción sólida, fruto de carácter y calidad. El plan parecía claro: ir a por la victoria, sin conformarse con el empate. Y ahí, según el propio entrenador, se cruzó la delgada línea entre la valentía y el desorden.

Los jugadores intentaron ir a ganar. Fui yo quien les empujó a ir a por el triunfo, y quizá siguieron lo que pedí de forma demasiado literal, porque al final teníamos demasiados jugadores metidos en el área de Sassuolo.

La imagen final fue la de un equipo volcado, partido en dos, vulnerable a la contra.

Spalletti, sin embargo, no quiso convertir la autocrítica en reproche hacia la actitud del grupo. Al contrario, subrayó la intención como un valor que no piensa negociar. También hay que rescatar la intención positiva del equipo: perdimos porque estábamos dando todo lo que teníamos para ganar y no para empatar. Por supuesto, hay responsabilidad por nuestra parte, sin duda, pero todo nació del deseo de ir a ganar el partido.

Vicario, entre la frustración y la obligación de ganar

En la misma línea se expresó Guglielmo Vicario. El guardameta no maquilló el sentimiento general del vestuario tras el pitido final: Estamos realmente decepcionados. Entiendo el deseo de ir a ganar el partido porque Juventus tiene la obligación de hacerlo, pero perdimos nuestro equilibrio y es algo de lo que habíamos hablado durante la semana.

La palabra se repite: equilibrio. No es casualidad. El grupo la tenía marcada en rojo en la preparación del duelo y terminó traicionándola en el momento clave. De ahí la mezcla de rabia y frustración que describió Vicario: Hay arrepentimiento y enfado porque el partido se había puesto a nuestro favor.

Juventus mostró su calidad para reaccionar, pero también su fragilidad a la hora de gestionar la ventaja. Un equipo capaz de mandar con el balón y de imponerse por talento, pero que aún paga caro cada desajuste cuando se lanza sin red al ataque.

Tenemos que ser un poco más cuidadosos porque somos un equipo con mucha calidad.

La ambición de ir siempre a por la victoria no se discute. La cuestión, después de Sassuolo, es si Juventus sabrá encontrar ese punto de madurez que le permita atacar sin desnudarse atrás en los momentos decisivos.