Tuchel sobre el césped: “No afectará a mi alineación”
La selección de Inglaterra afina su puesta a punto para el Mundial bajo el sol abrasador de Florida y sobre un césped que ya ha levantado sospechas antes incluso de que ruede el balón. Thomas Tuchel, sin embargo, no está dispuesto a que el terreno de juego marque su plan.
El amistoso del sábado ante New Zealand se disputará en el Raymond James Stadium, casa de los Tampa Bay Buccaneers de la NFL, un estadio acostumbrado al artificial y que ahora luce un campo de hierba “plug and play”, instalado hace apenas una semana, según publicó el Daily Mail. Las imágenes del nuevo tapete, con algunas zonas aparentemente desajustadas, encendieron las alarmas.
El cuerpo de jardineros desplazado por la Federación ha estado en contacto permanente con el estadio para revisar cada detalle de la superficie. Pero Tuchel no quiere excusas ni condicionantes a las puertas del Mundial.
“El estado del césped no afectará a mi elección de equipo”, aseguró el seleccionador en rueda de prensa. Dice que ha “oído” que “estará bien”. Reconoce que una foto le generó “preocupación”, pero no se mueve del guion: “Decidiremos cuando estemos allí. Si hay algún problema, siempre podemos reaccionar”.
El plan está trazado. Y es claro. Dos equipos distintos, 45 minutos cada uno. “La idea es jugar 45 minutos con dos equipos completos, exponer a todos a la misma cantidad de minutos. Así podemos continuar los siguientes tres días con la misma carga de entrenamiento. Ese es el plan y, por el momento, nos atenemos a él”, explicó.
Florida, calor, y un grupo a pleno rendimiento
Inglaterra se concentra estos días en West Palm Beach, en un campamento previo al torneo que combina trabajo físico, adaptación al clima y ajustes tácticos. New Zealand será el primer test serio este sábado (21:00 BST). Después llegará Costa Rica, el 10 de junio (21:00 BST), último ensayo antes del pitido inicial del Mundial el 11 de junio.
No hay partes médicos. Ningún contratiempo físico. Un lujo a estas alturas de temporada.
Este viernes, Tuchel dirigió una sesión con 27 futbolistas. Faltaron los jugadores de Arsenal Eberechi Eze, Noni Madueke, Declan Rice y Bukayo Saka, aún con carga acumulada tras la final de la Champions League del 30 de mayo. Para compensar, el técnico ha tirado de talento de la Premier League: Josh King, Rio Ngumoha, Ethan Nwaneri, Alex Scott y Jason Steele se han sumado a los entrenamientos para elevar el ritmo y el nivel competitivo del grupo.
También se incorporó el guardameta Dean Henderson, recién llegado tras el título de Conference League conquistado por Crystal Palace. Más manos, más competencia, más intensidad.
Kane, en modo depredador
En medio del calor húmedo de Florida, una figura destaca por encima del resto: Harry Kane. Tuchel no oculta su satisfacción con el estado de su capitán.
Kane llega al Mundial tras una temporada descomunal con Bayern Munich: 61 goles en 51 partidos. Números de videojuego. Y el seleccionador no ve ni rastro de fatiga.
“Lo más importante es la forma en la que está Harry. Está en plena forma, listo para empezar”, subrayó Tuchel. “Fue el jugador que marcó la intensidad en el entrenamiento de hoy, en un día enfocado al trabajo defensivo. No tenemos que preocuparnos por él, aunque haga calor y humedad. Ha demostrado toda la semana que está preparado, determinado. Fue tan influyente en la campaña del Bayern, marcó tres en la final de copa”.
El alemán sabe que tiene alternativas en punta —Ollie Watkins e Ivan Toney—, pero también sabe que su referencia es otra. El dilema no es quién juega, sino cuánto juega Kane en estos dos amistosos.
“Idealmente, podemos quitarle algunos minutos”, admitió. “Pero si los partidos están ajustados, ¿de verdad lo hacemos? ¿Quitamos a nuestro máximo goleador, a nuestro capitán? Quizá no”.
Tuchel no lo disfraza: “Harry es un jugador clave, no hay duda. Por supuesto que los cuidamos, pero también los queremos en el campo. Tenemos buenas opciones, pero Harry es el hombre principal arriba”.
Un calendario exigente y un horizonte claro
Tras el tramo de preparación en Florida, Inglaterra se desplazará a su base de torneo en Kansas City, Missouri. Desde allí afrontará un camino de fase de grupos tan incómodo por la exigencia competitiva como por las condiciones climáticas.
El debut en el Grupo L será el 17 de junio ante Croatia, en Dallas, Texas, un escenario donde el calor puede ser tan protagonista como el balón. Después, duelo ante Ghana el 23 de junio en Massachusetts. Y cierre de grupo el 27 de junio frente a Panama en el MetLife Stadium de New Jersey, un estadio de grandes citas y grandes presiones.
De momento, el foco está en ese césped recién plantado de Tampa y en un plan de minutos milimetrado. Tuchel quiere ritmo, quiere respuestas, quiere ver a todos. El césped puede no ser perfecto. El clima, menos aún. Pero si Harry Kane mantiene esta versión implacable y el grupo llega sano, la verdadera pregunta no es cómo se adaptará Inglaterra al terreno de juego en Estados Unidos, sino cuán lejos está dispuesta a llegar en este Mundial.






