UEFA mantiene el boicot a FIFA y niega el perdón a Infantino
La guerra abierta entre UEFA y FIFA no se enfría. Ni siquiera después de que Gianni Infantino diera marcha atrás en su polémico plan de vender participaciones minoritarias en los Mundiales y otros grandes torneos. Europa no se mueve un milímetro: el boicot a las competiciones de FIFA sigue en pie y la desconfianza hacia el presidente permanece intacta.
Un boicot con condiciones… que FIFA no ha cumplido
Las 55 asociaciones miembro de UEFA votaron por unanimidad la semana pasada retirarse de todos los torneos organizados por FIFA. Una decisión histórica, disparada por el anuncio de Infantino de explorar la venta de paquetes accionariales en las principales competiciones del organismo.
FIFA reculó. El proyecto se retiró bajo una fuerte presión política y mediática, y el presidente buscó oxígeno en una reunión en Marruecos, donde la cúpula del organismo le ofreció su respaldo. Pero para UEFA, ese paso atrás no basta.
En su nuevo comunicado, el organismo europeo recordó con precisión quirúrgica cuáles eran las condiciones para volver a pisar terreno FIFA:
- primero, la retirada de las propuestas de venta de los grandes torneos;
- segundo, garantías firmes de que nunca más se intentará “desfigurar el juego” de esa manera.
La primera parte se ha cumplido. La segunda, según UEFA, está muy lejos de satisfacerse. “Estas condiciones no se han cumplido”, remarcó la organización, cerrando la puerta a cualquier interpretación benevolente.
Confianza rota en la presidencia de Infantino
FIFA intentó mostrar una imagen de unidad tras la cumbre en Marruecos. El mensaje oficial: Infantino cuenta con el apoyo total de los dirigentes presentes. Incluso hubo una disculpa interna del organismo a su propio consejo y a sus asociaciones, con la promesa de aprender de los errores y no repetirlos.
En Nyon, sin embargo, el gesto no caló. UEFA respondió con un texto de tono desafiante y sin concesiones personales hacia el máximo mandatario de FIFA. Recordó que ya el sábado había declarado que había perdido la confianza en la presidencia de Gianni Infantino. Y subrayó que nada ha cambiado desde entonces.
El dardo más afilado llegó al cuestionar el valor del respaldo interno al presidente: “El anuncio de ayer de que algunas personas empleadas por el presidente de FIFA (y cuyas carreras dependen de su favor) están de acuerdo con él no cambia nada”. Una frase que golpea directamente la legitimidad moral del apoyo que rodea a Infantino dentro de su propia casa.
FIFA, consultada por el medio que reveló el comunicado, no respondió de inmediato.
El frente legal se prepara en silencio
El pulso no es solo político. También se prepara en los despachos. UEFA confirmó que ha enviado a FIFA una “document preservation letter”, un requerimiento formal para que se conserve cualquier posible prueba relevante de cara a acciones legales en curso o futuras.
Es un movimiento preventivo, pero contundente: avisa de que el conflicto puede acabar ante los tribunales si Europa considera que se han cruzado ciertas líneas. No hay demandas presentadas en este texto, pero el mensaje es claro: nada de borrar correos, informes o comunicaciones internas.
Mientras tanto, desde dentro de la propia UEFA se eleva el debate sobre el futuro liderazgo del fútbol mundial. Laura McAllister, vicepresidenta del organismo, fue tajante al describir el perfil que debería tener el próximo máximo dirigente de FIFA: un auténtico “custodio del deporte”, capaz de unir al fútbol global, no solo al europeo.
“La política lo invade todo”, admitió en una entrevista con Deutsche Welle, insistiendo en la necesidad de encontrar una figura de consenso que reconstruya puentes en un momento de máxima tensión.
Primera prueba del boicot: el Mundial femenino sub-20
El conflicto ya tiene fecha para su primer examen práctico. El 5 de septiembre, Polonia debe acoger la FIFA Women’s Under-20 World Cup. Ese torneo será el primer escenario donde el boicot europeo se medirá con la realidad competitiva.
¿Se mantendrán firmes las 55 asociaciones cuando el balón esté a punto de rodar en un Mundial?
¿O aparecerán las primeras grietas cuando selecciones, federaciones y jugadoras se enfrenten a la posibilidad de perder una cita de máximo nivel?
Por ahora, UEFA habla con una sola voz: no hay marcha atrás sin garantías sólidas y sin un cambio profundo en la forma de gobernar el fútbol desde Zúrich. El tablero está colocado. La próxima jugada ya no es institucional, será sobre el césped. Y todo el planeta fútbol mira hacia Polonia.






