La gran ventaja y el mayor problema del PSG en la Champions League
Después de la final de la Champions League 2026, Mikel Arteta tenía una sola pregunta en mente, casi opacando la alegría por ganar otra vez la Premier League: ¿cómo vencer al Paris Saint-Germain? Normalmente, esa sería la cuestión central cuando regresa la competición con su formato ampliado a 36 equipos, y el PSG busca un tercer título consecutivo.
Pero quizá el verdadero debate no sea si el PSG es el mejor equipo —lo más probable— sino si el sistema actual favorece a clubes súper potentes provenientes de ligas dominadas por un solo equipo, como la Ligue 1 o la Bundesliga. Este tema está muy ligado a la discusión sobre el poder económico inglés reflejado en las etapas finales de la Champions, aunque ahora ese debate parece menos relevante.
¿Por qué el PSG no se preocupa tanto en la fase de grupos?
Durante las dos temporadas que ganaron la Champions, el PSG terminó 15º y 11º en la fase inicial de grupos, lo que les obligó a pasar por rondas adicionales consideradas como “castigo”. Pero saben cómo elevar su nivel cuando realmente importa, algo que otros clubes encuentran muy difícil.
No se trata de criticar la fase de grupos o llamarla una "superliga" financiera disfrazada, sino de entender que los elevados premios económicos han creado una estructura de clubes estratificada. Así, resulta lógico que esta fase no tenga el carácter impactante que tuvo en los años 90 o principios de los 2000.
Lo que aún aporta la fase de grupos
Aun así, cada jornada deja momentos dramáticos y sorpresas, con equipos debutantes como Como, LASK, Viking y Sabah ofreciendo historias interesantes. Por ejemplo, Manchester United siente la magia al volver a Old Trafford y José Mourinho busca un título con el Real Madrid tras 16 años.
Este año es el primero sin Pep Guardiola desde 2012, lo que podría abrir oportunidades para que el Manchester City progrese más allá. Y Andoni Iraola, con Liverpool, enfrenta el reto de adaptar su estilo a las exigencias físicas de esta agenda.
El ritmo constante de partidos convierte esta fase casi en una liga doméstica, o mejor dicho, en un “fondo de pantalla” futbolístico que, aunque siempre está ahí, ofrece suficiente para atraer la atención sin ser decisivo para el desenlace final.
El nuevo formato y su impacto en los clubes ingleses
Esta es la segunda temporada con un sistema fijo estilo tenis, pero depende mucho de cuánto los clubes ricos prioricen la fase de grupos. Algunos prefieren reservar fuerzas para los momentos clave, buscando llegar en mejores condiciones a las rondas eliminatorias.
Los equipos ingleses dominan esta tabla inicial: ninguno fue eliminado en la fase de grupos y hasta el Tottenham, con una campaña mala, terminó cuarto. Pero no fueron el cuarto mejor equipo de Europa, como demostró el Atlético de Madrid, que acabó 14º en la fase de grupos y luego eliminó a los Spurs.
El problema para los ingleses es la competitividad interna. La Premier League tiene una curva de exigencia mucho más pareja, y eso hace que la temporada sea más demandante.
La fase de grupos como correctivo inesperado
Curiosamente, la nueva fase de grupos ha ayudado a balancear el poderío de la Premier League, algo que preocupa a otras grandes entidades europeas. La Superliga pretendía ser un freno, pero la Champions ampliada funciona como una alternativa, equiparable a la Premier en derechos de transmisión.
Esto implica más partidos y una carga mayor para los jugadores ingleses, que a veces pierden frente a clubes con plantillas más profundas y estrellas de renombre. Equipos como Real Madrid, Barcelona y PSG tienen mayores ingresos y salarios, lo que les permite mantener a sus figuras en la élite por más tiempo.
La influencia de fichajes y la competencia real
Un caso notable es Rodri, cuyo fichaje por el Barcelona marca un cambio importante. Su llegada representa una solución inmediata para un club que no parecía competitivo en Champions desde 2019. Lamine Yamal y Hansi Flick han devuelto respeto al equipo, pero la línea defensiva alta les había pasado factura. Rodri puede ser la pieza que cambie la historia.
Esto añade más contendientes reales en la competición, pero si no es el PSG quien gana, todos los demás tendrán que descubrir cómo superarlos. Por eso Mikel Arteta insiste en subir el nivel colectivo; aunque el PSG haya comenzado mal, es el único equipo que sabe cómo cerrar la temporada con éxito.






