jornadadeportiva full logo

Xabi Alonso inicia su era en Chelsea con calma y método

SÍDNEY, AUSTRALIA — Xabi Alonso aterriza en Chelsea con la misma calma con la que manejaba los partidos desde el centro del campo. Ni estridencias, ni promesas grandilocuentes. Paciencia. Ese es su primer mensaje desde Sídney, donde arranca oficialmente su era como entrenador blue.

El escenario es distinto, el fútbol también. Él, no tanto.

El metrónomo, ahora en la banda

Durante años, Alonso fue el metrónomo silencioso de Liverpool, el hombre que veía el juego antes que nadie, que entendía los ángulos, el espacio, el tiempo. Diecisiete años después de dejar la Premier League, esa lectura pausada reaparece, pero ahora frente a una nube de cámaras y micrófonos, no ante una línea de presión rival.

“Ha cambiado mucho”, admitió ante los medios. “Me fui en 2009. Hemos visto la progresión y el desarrollo de la liga, de los equipos, de los clubes, de los entrenadores, de los jugadores”.

La Premier que dejó ya no existe. La que se encuentra ahora es más rápida, más rica, más expuesta. Y en medio de ese ruido, Alonso insiste en el método: construir despacio, entender lo que tiene, no mirar todavía a mayo cuando ni siquiera ha llegado agosto.

Un Chelsea incompleto… pero con energía

En Sídney no está todo el Chelsea. Ni de lejos. Falta medio vestuario, incluidos algunos de los nombres más esperados del verano. Pero el técnico no se queja; al contrario, ve oportunidad.

“Seguro que no somos toda la plantilla, pero los que están entrenando lo están haciendo bien. Tienen buena energía”, explicó. Buena señal para un entrenador que sabe que los cimientos de una temporada suelen ponerse lejos del foco, en sesiones discretas, con futbolistas que quizá ni siquiera estarán en el once del debut.

En estos días, Alonso está descubriendo otra parte del club: la academia. Canteranos a los que apenas conocía y que, según reconoce, le han sorprendido. “Calidad top”, dice. Proyectos a desarrollar. No son palabras vacías: en esta gira, ellos ocupan buena parte del protagonismo que otros años se reservaba a las estrellas.

El plan es claro: usar este tiempo para conocerse, ajustar piezas, empezar a trazar la idea de equipo que quiere ver cuando la Premier arranque el 22 de agosto.

Morgan Rogers, el gran ausente que lo condiciona todo

Y, sin embargo, el nombre que domina la conversación en Sídney ni siquiera está en Australia. Morgan Rogers, el fichaje británico más caro de la historia, ha marcado la agenda mediática antes de ponerse la camiseta de Chelsea.

Rogers llegó este mes por 117 millones de libras, una cifra que pesa por sí sola. Alonso aún no lo ha visto en persona, ni ha trabajado un solo minuto con él, pero la mitad de su comparecencia giró alrededor del delantero inglés. Expectativa máxima, presión inmediata, impacto esperado.

De momento, el técnico trabaja con lo que tiene: un grupo joven, jugadores periféricos, y una pizca de estrellas para darle algo de brillo a la gira. Los partidos ante Western Sydney Wanderers y Tottenham Hotspur servirán menos como escaparate y más como laboratorio.

Paso a paso, sin prometer títulos

Alonso no entra en el juego de las declaraciones rimbombantes. No habla de títulos, no marca objetivos numéricos, no se lanza a la piscina en julio. Prefiere hablar de procesos, de tiempo, de evolución.

“La idea no es pensar demasiado pronto en lo que va a pasar en mayo”, subrayó. “Tenemos que ir paso a paso. Queremos empezar bien, pero para eso necesitamos crear buenas energías, buena química dentro del equipo, ideas claras, y eso se desarrollará seguro”.

Hay una frase que resume su visión: el Chelsea de agosto no será el mismo Chelsea de mayo. “Estoy seguro de que el equipo que empezará en agosto no será el mismo que terminaremos en mayo, y estoy seguro de que ese equipo de mayo será mejor que el del primer día”.

El mensaje es directo: este Chelsea es un proyecto en construcción. Nuevo entrenador, nuevos jugadores, nuevas ideas. El propio Alonso asume que el ritmo de esa construcción no será lineal: “A veces tarda más, a veces pasa más rápido”.

Sídney como primer banco de pruebas

La gira arranca oficialmente el 28 de julio, en el Accor Stadium, ante Western Sydney Wanderers, con inicio previsto a las 19:45 hora local. No será un amistoso cualquiera. Para Alonso, es la primera fotografía real de cómo se mueven sus piezas bajo presión, aunque el marcador importe poco.

Chelsea utilizará también el duelo ante Tottenham Hotspur como termómetro. No tanto para medir fuerzas con un rival directo de la Premier, sino para ver quién entiende mejor las primeras pinceladas de su libreto: ocupación de espacios, ritmo con balón, agresividad sin él, esa “buena energía” que repite una y otra vez.

De momento, las sensaciones internas parecen positivas. “Buena energía. Los jugadores están trabajando duro, y eso es lo que queremos”, resumió. Sin adornos.

No hay promesas de fuegos artificiales inmediatos. Hay un plan, hay paciencia y hay un entrenador que ya demostró, como jugador, que sabe manejar el tiempo del partido. La cuestión ahora es si podrá hacer lo mismo con una temporada entera y con un club tan impaciente como Chelsea.

Xabi Alonso inicia su era en Chelsea con calma y método