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Yang Hyun-jun se despide con un gol decisivo en Paisley

Yang Hyun-jun se marcha por la puerta grande. Y lo hace con una imagen grabada en la retina de todo el celtismo: el balón besando la red en Paisley, el marcador girando a 1-2 y el coreano corriendo hacia la grada con una mezcla de rabia y alivio.

Un golpe decisivo en Paisley

5 de septiembre de 2026, The Marbill Coaches Stadium, Scottish Premiership, St Mirren – Celtic. Minuto 68. Yang recibe un servicio magnífico de Camilo Duran por la izquierda, se perfila y define. 2-1 para Celtic. Partido encarrilado, tres puntos en una tarde incómoda y un protagonista absoluto.

El surcoreano no solo firmó el gol de la victoria ante los Buddies. Firmó también una actuación completa, intensa, llena de confianza. Fue la continuación de un arranque de campaña que ya no se puede describir como prometedor: es, directamente, impactante.

Y todo ello justo antes de hacer las maletas.

El precio del éxito: se va con su selección

El tanto en Paisley fue, en cierto modo, un regalo de despedida. Yang se incorpora ahora a la selección de Corea del Sur para disputar los Juegos Asiáticos. Y ahí aparece la otra cara de la moneda para Celtic.

Martin O’Neill pierde a uno de sus hombres clave en un tramo delicado del calendario. El coreano se perderá la visita a Perth para enfrentarse a St Johnstone el miércoles, el doble duelo contra Rangers y el estreno en la Europa League ante Ferencvaros, subcampeón húngaro. Un golpe serio para un equipo que se había acostumbrado a mirar a la banda izquierda para encontrar soluciones.

Dueño de la banda… y del momento

Con 24 años, Yang se ve cada vez más natural partiendo desde el costado izquierdo. Ahí desborda, encara, combina y aparece en zonas de remate. Una buena noticia para O’Neill, que ve cómo Haissem Hassan se asienta en el lado opuesto, aunque al egipcio aún le falta esa jugada definitiva, ese último toque que cambie partidos. Su momento llegará, pero hoy el foco es otro.

Lo de Yang ya no es solo desborde. Es gol. Ante St Mirren firmó su segundo tanto consecutivo tras ver puerta también frente a Aberdeen en Celtic Park el miércoles anterior. Dos partidos, dos dianas, y la sensación de que cada vez que entra en contacto con el balón algo puede pasar.

Es exactamente ese tipo de futbolista que un entrenador no quiere perder justo cuando la temporada empieza a tomar forma.

De casi vendido a pieza intocable

La ausencia de Yang en los próximos encuentros se siente como un vacío. Y eso, en sí mismo, cuenta una historia. Hace un año, pocos habrían levantado la voz si su nombre hubiera desaparecido de la alineación. Hoy su marcha temporal se percibe como un problema mayúsculo para el técnico irlandés y para una afición que ha aprendido a confiar en él.

Cuesta encontrar en los últimos tiempos un jugador de Celtic que haya elevado tanto su nivel en tan poco margen. Más aún si se recuerda que estuvo a un paso de marcharse a Birmingham City por apenas 3 millones de libras alrededor de estas mismas fechas la pasada temporada. Aquel traspaso se vino abajo por los fallos ya conocidos del mercado de verano de 2025. Un caos que, visto con perspectiva, cambió el destino del coreano.

En lugar de hacer las maletas, se quedó. Peleó. Se ganó un sitio. Y se ha convertido en un activo de primer orden en el once de O’Neill.

Un futuro que ya huele a gran traspaso

Ahora, con Yang instalado como titular, con impacto directo en el marcador y con margen de crecimiento, el escenario ha cambiado por completo. Si mantiene esta línea durante el resto del curso, la lógica apunta a que varios clubes llamarán a la puerta de Celtic el próximo verano.

Las cifras que se manejaban hace un año ya no tienen sentido. De aquellos 3 millones hipotéticos a la conversación actual, en la que no desentonaría hablar de un traspaso por encima de los 25 millones, hay un abismo construido a base de trabajo, adaptación y confianza mutua entre jugador y entrenador.

Disfrutarlo… mientras se pueda

En las próximas semanas, Celtic tendrá que aprender a vivir sin su desequilibrio, sin sus diagonales y sin ese punto de descaro que ha encendido partidos atascados. O’Neill deberá buscar soluciones mientras su extremo persigue un oro continental con Corea del Sur.

Porque cuando vuelva, si sigue a este ritmo, no solo regresará como titular indiscutible. Volverá como uno de los nombres más observados del fútbol escocés.

La pregunta ya no es si Yang Hyun-jun está preparado para liderar este Celtic. La cuestión es cuánto tiempo podrá el club retener a un futbolista que, hace nada, estaba a un paso de marcharse por la puerta de atrás.