Zidane deja fuera a Tchouameni: Mourinho rompe el silencio
La primera lista de Zinedine Zidane al frente de la selección de Francia llegó con una ausencia sonada: Aurélien Tchouameni. Cuatro partidos por delante y ni rastro del centrocampista de Real Madrid, limitado esta temporada por una lesión en la ingle y apenas tres apariciones, solo una como titular, en la derrota 3-2 ante Elche.
La decisión encendió las especulaciones. ¿Presión del club? ¿Un pulso silencioso entre Madrid y la federación francesa? Nada de eso, según el técnico blanco.
Mourinho se desmarca: “No tuve ninguna influencia”
En la rueda de prensa del sábado, en la previa del derbi madrileño, José Mourinho fue directo al abordar el caso. Quiso cortar de raíz cualquier sospecha de maniobra desde el club.
El entrenador fue claro: Real Madrid no pidió a Francia que dejara fuera a Tchouameni. No hubo llamadas, ni mensajes, ni sugerencias veladas.
Mourinho lo explicó así: la decisión se tomó entre Zidane y Tchouameni, cara a cara, sin terceros. El técnico reconoció que la noticia incluso le sorprendió, pero detalló el pacto: aprovechar este parón para hacer la “pretemporada” que el jugador no pudo completar por la lesión.
Un parón que suena a oportunidad
El diagnóstico de Mourinho es contundente: Tchouameni necesita tiempo. Tiempo para ponerse a tono, para recuperar ritmo, para dejar atrás una preparación veraniega incompleta que ha limitado su participación.
Para el técnico portugués, la ausencia con la selección no es un castigo, sino un regalo. Un respiro sin la carga de los partidos internacionales, sin viajes, sin el riesgo de recaídas.
Zidane, según explicó Mourinho, dejó claro al jugador que cuenta con él a medio y largo plazo. No es una ruptura, es una inversión. Un acuerdo que el entrenador blanco llegó a definir como un “privilegio” para el club: tras el derbi, Tchouameni tendrá días de descanso y trabajo específico para regresar más fuerte.
Un calendario hecho a medida para su regreso
El contexto acompaña. Después del derbi del domingo, Real Madrid entra en un tramo de calendario inusualmente generoso. No volverá a competir hasta el 10 de octubre, ante Villarreal, y cuatro días después llegará la cita de Champions League frente a Roma.
Ese hueco en el calendario se convierte en un laboratorio perfecto para reconstruir a Tchouameni: descanso, carga progresiva, trabajo físico y, si todo va según lo previsto, un punto de partida real para pelear por un puesto fijo en el once de Mourinho.
La selección puede esperar. El Madrid, no tanto. Y de cómo aproveche estas semanas el centrocampista dependerá si este parón se recuerda como un simple descanso o como el momento exacto en el que empezó, de verdad, su temporada.






