Alisson en el centro de la negociación saudí: Liverpool enfrenta un dilema
Durante semanas en Anfield respiraban tranquilos. Liverpool había frenado el intento de Juventus por llevarse a Alisson Becker, Luciano Spalletti soñaba con reencontrarse con su antiguo guardián de Roma, y Richard Hughes, nuevo director deportivo red, había activado la opción unilateral para extender el contrato del brasileño hasta 2027. Todo parecía cerrado: el portero titular de Brasil, con 33 años, estaba destinado a terminar ciclo en el mismo lugar donde se convirtió en leyenda.
Hasta ahora.
El giro saudí que lo cambia todo
Desde Arabia Saudí, el periodista Mohamed Bukairy ha encendido todas las alarmas en Merseyside. Según su información, Al-Ittihad está muy cerca de cerrar el fichaje de Alisson para la Saudi Pro League. No se trata de un simple tanteo: habla de una operación avanzada y de una oferta que el club saudí ya habría puesto sobre la mesa.
“Al-Ittihad Club's management is close to signing Brazilian goalkeeper Alisson Becker, the guardian of Liverpool's den and the Samba national team”, escribe Bukairy en X, subrayando el calibre del objetivo.
El periodista añade que, según sus fuentes, el llamado “Decano de los clubes saudíes” ha presentado una propuesta “tentadora” al guardameta, superior a los 11 millones de euros netos por temporada. Un salario que, en el contexto del fútbol europeo, ya es notable; en el contexto saudí, apenas la puerta de entrada a un proyecto que no deja de reclutar nombres de élite.
Y no solo Al-Ittihad está en la puja. Bukairy asegura que Al-Diriyah, recién ascendido a la máxima categoría saudí, también intenta arrebatarle los guantes al brasileño. Dos clubes, un mismo objetivo: sacar a uno de los porteros más determinantes del mundo de Anfield.
Un salario que invita a pensar
Alisson percibe actualmente en Liverpool alrededor de 150.000 libras semanales. El paquete saudí, según las cifras que trascienden, rondaría las 179.000 libras por semana en términos brutos. No es un salto descomunal sobre el papel, pero el verdadero diferencial está en el régimen fiscal: en Arabia Saudí el impacto de los impuestos es muy inferior al británico.
En otras palabras, más dinero limpio en el bolsillo y un contrato que, a su edad, podría ser el último gran acuerdo de su carrera. Para un futbolista sudamericano, con mercado global y palmarés consolidado, la tentación es evidente.
La ecuación económica se vuelve todavía más llamativa si se tiene en cuenta el desgaste físico del propio Alisson en los últimos cursos. Lesiones musculares, problemas que le han obligado a perderse demasiados partidos, y un calendario cada vez más exigente. Un gran contrato, menos presión competitiva que la de la élite europea y un entorno donde los salarios se disparan. El escenario encaja.
Las dudas deportivas de Liverpool
El problema, para Liverpool, no es solo perder a un portero. Es perder a un pilar del proyecto. En la última temporada, Giorgi Mamardashvili acumuló muchos minutos como suplente de emergencia por las ausencias de Alisson. El georgiano respondió con solvencia, pero nadie en el club se engaña: el brasileño sigue siendo el número uno indiscutible, el hombre que cambia partidos con una parada.
Su salida obligaría a un rediseño profundo del plan deportivo. No se trata de una posición cualquiera ni de un jugador prescindible. Alisson ordena la defensa, manda en el área y transmite una seguridad que se ha vuelto parte de la identidad reciente del equipo.
Un vestuario que se queda sin voces fuertes
Liverpool ya ha visto cómo se marchaban este verano piezas de peso como Andy Robertson, Mohamed Salah e Ibrahima Konaté. Más allá de los nombres, se va experiencia, jerarquía, liderazgo silencioso y también visible. Cada salida erosiona un poco más el núcleo duro que sostuvo al equipo en los años de mayor éxito reciente.
Perder a Alisson sería un golpe en la misma línea. No solo es el portero titular; es uno de los referentes del grupo, una figura respetada por veteranos y jóvenes, un enlace entre generaciones. En un vestuario que está cambiando de piel, desprenderse de otro líder puede dejar demasiados huecos a la vez.
Por eso, aunque Al-Ittihad —o incluso Al-Diriyah— consigan seducir al jugador con cifras mareantes, la operación no depende solo de él. Cualquier acuerdo necesitaría el visto bueno de Liverpool, y en Anfield no ven con buenos ojos seguir desangrándose en silencio.
La pregunta ya no es solo cuánto vale Alisson en el mercado. La verdadera cuestión es cuánto puede permitirse perder Liverpool en un mismo verano sin romper del todo su columna vertebral.





