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Alkorta analiza el problema del dúo Mbappé-Vinicius: ¿Cuestión de egos?

En el Real Madrid nadie discute el talento. La duda, según Aitor Alkorta, está en las personas. En cómo encajan. O, en este caso, en cómo no han encajado.

El exdefensa blanco fue directo al analizar la convivencia futbolística entre Kylian Mbappé y Vinicius: el obstáculo no está en las botas, sino en las cabezas. “Desde que llegó Mbappé, el problema ha sido de egos. Nunca he entendido ese tema del ego, ni lo viví en un vestuario, pero la realidad es que la conexión no ha terminado de funcionar”, señaló.

“Mbappé te mete 50 goles por temporada”, recordó Alkorta, antes de mirar al banquillo. Ahí entra José Mourinho, llamado a ordenar jerarquías y a exprimir al máximo un ataque que, sobre el papel, debería asustar a toda Europa.

“El deseo es que Mourinho consiga que los dos rindan bien juntos. Si Vinicius se queda, Mourinho le va a exigir cosas que otros entrenadores no han logrado sacarle. Seguro que ya le ha dejado claras sus expectativas”, añadió el exjugador, apuntando directamente al nuevo técnico como gestor clave de este vestuario de alto voltaje.

Vinicius, en negociaciones y bajo el foco

Las palabras de Alkorta llegan en pleno momento decisivo para el futuro de Vinicius. Sus representantes se han reunido recientemente con el club para explorar la ampliación de su contrato, que hoy está firmado hasta 2027. No hay humo blanco todavía, pero sí un cierto acercamiento: ambas partes se muestran moderadamente optimistas tras los últimos contactos.

Alkorta ve con buenos ojos el avance de las conversaciones: “La afición estará contenta de que esté cerca de renovar”, apuntó. Pero ese alivio económico y contractual no tapa el análisis deportivo, mucho más severo con el rendimiento reciente del brasileño.

“Mourinho está intentando hacer lo que ni Xabi Alonso ni [Álvaro] Arbeloa consiguieron con el dúo Mbappé‑Vinicius. Han tenido muy poca química con balón y ninguna sin balón. Creo que los dos últimos años de Vinicius no han sido buenos”, sentenció, sin rodeos.

El mensaje es claro: la continuidad de Vinicius no basta. El brasileño, que fue bandera ofensiva del club en otros tramos de su etapa, está obligado a reencontrarse con su mejor versión en un contexto más exigente, con Mbappé como referencia goleadora y Mourinho marcando el paso.

Mourinho, ante su primer gran examen

El calendario no espera a nadie. Mientras se negocian contratos y se debaten egos, el equipo entra en la recta final de su preparación veraniega. El próximo ensayo será este sábado, en un amistoso ante Ferencvaros. Cuatro días después, otro test: Deportivo La Coruña.

Son partidos de pretemporada, pero para Mourinho son algo más que simples probaturas. Son laboratorios para medir distancias, automatismos y, sobre todo, la sintonía entre sus dos estrellas ofensivas. De momento, esa química ha sido más teoría que realidad.

El gran estreno oficial llegará el 22 de agosto, en el RCDE Stadium, ante Espanyol, en el arranque de la Liga 2026/27. Para entonces, el técnico portugués espera tener algo más que nombres rutilantes en la pizarra: necesita una sociedad funcional, una estructura que permita a Mbappé seguir marcando a ritmo de 50 goles por curso y a Vinicius recuperar la electricidad que le convirtió en intocable.

Porque el talento ya está ahí. La pregunta, la que sobrevuela Valdebebas y el vestuario blanco, es otra: ¿será capaz Mourinho de domar los egos y convertir por fin a Mbappé y Vinicius en la dupla que el Real Madrid lleva demasiado tiempo esperando?

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