Liverpool acelera en el mercado: Mbaye y Barcola en la mira
El nuevo Liverpool de Andoni Iraola pisa el acelerador en el mercado. El club de Anfield está avanzando “rápidamente” en el fichaje de Ibrahim Mbaye y prepara a la vez una nueva oferta por su compañero en Paris Saint-Germain, Bradley Barcola, según las últimas informaciones desde Francia.
La fecha límite en Inglaterra, el 1 de septiembre, aprieta. Y en el norte de Inglaterra lo saben.
Iraola pide pólvora
Liverpool ha apuntalado la defensa este verano con las llegadas de Jeremy Jacquet y Ronald Araujo. Atrás, el equipo ya tiene otra cara. Arriba, no tanto.
Solo un fichaje para el último tercio del campo: el internacional español Victor Munoz, por quien el club pagó la cláusula de rescisión de 34,5 millones de libras en Osasuna durante el Mundial. Un movimiento importante, sí, pero insuficiente para un equipo que ha perdido a su gran faro ofensivo.
Iraola mira al banquillo y la foto es clara: falta profundidad. Alexander Isak como referencia, Munoz como nuevo socio y la irrupción del adolescente Rio Ngumoha aportan talento, pero el fondo de armario es corto. Hugo Ekitike sigue fuera por una lesión de larga duración y el futuro de Cody Gakpo y Federico Chiesa en Anfield está rodeado de dudas.
La pretemporada lo dejó en evidencia. Canteranos como Lewis Koumas y Will Wright acumularon muchos minutos, igual que los jóvenes Trey Nyoni e Ifeanyi Ndukwe. Buen síntoma para la academia, pero una señal inequívoca de que al primer equipo le faltan soluciones contrastadas para una temporada larga y exigente.
El vacío de Salah y el nombre de Barcola
Todo este movimiento nace de un hueco enorme: la marcha de Mohamed Salah. El icono del club se fue al final de la pasada temporada y ya se ha incorporado al Trabzonspor. Su salida no tiene aún un relevo de peso. No hay fichaje “galáctico” que herede su rol.
En Liverpool ven a Bradley Barcola como el heredero ideal para ese costado derecho. El medio francés RMC Sport informó el martes de que el club inglés prepara una nueva oferta a PSG esta misma semana por el internacional francés, con las negociaciones todavía abiertas.
Existe una brecha entre las valoraciones de ambos clubes. PSG mantiene el precio alto; Liverpool no quiere perder la oportunidad. Pese a esa distancia, la intención en Anfield es clara: seguir empujando para cerrar el acuerdo.
Mbaye, operación en marcha
Mientras el caso Barcola se cocina a fuego algo más lento, el movimiento por Ibrahim Mbaye va mucho más deprisa. El mismo medio francés asegura que la operación por el otro extremo de PSG “progresa a buen ritmo” y que las conversaciones van a acelerarse después de un punto clave: el jugador ya habría acordado los términos de un contrato de cinco años, hasta 2031.
Ese detalle cambia el escenario. Con el sí del futbolista, Liverpool gana ventaja.
Más todavía con otro giro importante: Bayer Leverkusen, uno de los competidores directos por el fichaje del joven atacante, ya no se espera que siga en la puja por el jugador de 18 años. Nacido en Francia pero internacional con Senegal, Mbaye queda así, de momento, prácticamente en manos de PSG y Liverpool.
Señales desde París
Las especulaciones se han disparado en los últimos días. Tanto Barcola como Mbaye se quedaron fuera por completo de la convocatoria de PSG para la derrota ante Lens en la Supercopa de Francia. Ni un minuto. Ni siquiera banquillo.
En un contexto de mercado abierto, ese tipo de decisiones se leen como mensajes.
Tras la derrota, al técnico Luis Enrique le preguntaron directamente por la situación de ambos. Su respuesta fue seca, calculada: “Hablaré del mercado de fichajes solo al final del mercado de fichajes, ni antes ni después. Cuando el mercado esté cerrado, hablaré de todos los temas”.
Nada más. Ningún detalle, ninguna pista. Silencio público, ruido privado.
Liverpool, mientras tanto, avanza con dos dianas claras: Barcola como sucesor de Salah y Mbaye como apuesta de presente y futuro. Si ambas operaciones llegan a buen puerto antes del 1 de septiembre, el ataque de Iraola tendrá un rostro completamente distinto. Y la Premier League, un nuevo frente ofensivo al que temer.





