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Arsenal refuerza su lucha contra la discriminación con sanciones

Arsenal, vigente campeón de la Premier League, ha puesto cifras y hechos a un mensaje que el club repite desde hace años: la discriminación no tendrá espacio ni en el Emirates ni en el universo digital que rodea a la entidad. No esta temporada. No mientras Richard Garlick siga marcando la línea desde los despachos.

El director ejecutivo ha confirmado que nueve aficionados han recibido vetos de estadio y órdenes de prohibición relacionadas con el fútbol a lo largo de la campaña 2025-26. No son sanciones simbólicas: las prohibiciones oscilan entre uno y tres años y les impiden asistir a cualquier partido en el que participe Arsenal.

Los motivos dibujan un panorama tan claro como inquietante: agresión, homofobia, racismo, antisemitismo y “otras conductas abusivas o intimidatorias”. El club ha decidido no mirar hacia otro lado, ni relativizarlo como simples excesos de grada.

Y no se trata solo de lo que ocurre en los tornos o en las inmediaciones del estadio. El trabajo se extiende al terreno cada vez más resbaladizo de las redes sociales. A través de su colaboración con la firma de ciencia de datos Signify Group, Arsenal ha detectado más de 17.700 mensajes y comentarios clasificados como abusivos dirigidos a personas y cuentas vinculadas al club. Un salto notable respecto al curso anterior que enciende todas las alarmas en Highbury House.

De 267 investigaciones ya cerradas, se identificó a 39 individuos, remitidos tanto a Arsenal como a otros clubes para la aplicación de medidas disciplinarias. Nueve de esos casos han ido un paso más allá y se han trasladado formalmente a las autoridades.

El club ha dejado claro que esta alianza con Signify Group no es un experimento pasajero. El objetivo es seguir rastreando a los infractores, denunciar el contenido abusivo ante las plataformas y perseguir acciones concretas cuando alguien cruza la línea.

Garlick lo resumió en un comunicado en la web oficial del club. Recordó que la temporada dejó “muchos momentos de orgullo” y volvió a subrayar el papel del fútbol como punto de encuentro. Puso el foco en la “abrumadora mayoría” de aficionados que convierten a Arsenal en un lugar “acogedor, inclusivo y respetuoso”, y remarcó que esos estándares forman parte esencial de la identidad del club, tanto en la experiencia de los que acuden al estadio como en la forma en que la entidad se proyecta al mundo.

Luego llegó la frase que marca la política interna: el abuso y la discriminación “no tienen cabida en Arsenal, ni en nuestro estadio ni en internet”. Los incidentes afectan a una minoría, sí, pero el mensaje es inequívoco: se actuará cada vez que se produzcan, con la protección de jugadores, empleados, aficionados y comunidades como prioridad.

Mientras los departamentos legales y de seguridad siguen trabajando en la sombra —con 13 investigaciones adicionales abiertas en colaboración con la policía por presuntos delitos presenciales u online, cuyos sospechosos continúan sujetos a los procesos disciplinarios del club—, el balón vuelve a rodar.

El equipo de Mikel Arteta continúa este miércoles su preparación de pretemporada ante el Como italiano, dirigido por un viejo conocido del Emirates, Cesc Fàbregas. Un amistoso con aroma nostálgico antes de un primer examen serio: el domingo, en Cardiff, espera el Manchester City, vigente campeón de la FA Cup, en la Community Shield.

Podría ser también la primera ocasión para ver con la camiseta del Arsenal a Bruno Guimarães, fichaje de 75 millones de libras procedente del Newcastle. El brasileño se incorpora a un bloque que Arteta pule con la vista puesta en la defensa del título liguero, que arrancará en casa el 21 de agosto ante el recién ascendido Coventry.

Un club que endurece su discurso contra el odio mientras afina su fútbol para seguir en la cima. La pregunta es evidente: ¿podrá mantener ese doble listón, deportivo y ético, durante todo el asalto a la nueva Premier League?