El Barça respira: Al-Hilal se centra en Mohamed Salah
El FC Barcelona ha recibido un respiro inesperado en uno de los frentes que más inquietaban a los despachos del club: el futuro de Raphinha. El extremo brasileño, pieza clave en los planes de Hansi Flick, llevaba semanas en el radar de Al-Hilal, dispuesto a seducirle con una oferta descomunal desde Arabia Saudí.
Pero el escenario ha girado. Y lo ha hecho en Anfield.
Salah entra en escena, Raphinha gana tiempo
Según informa SPORT, Al-Hilal ha decidido apretar el acelerador por Mohamed Salah, hasta el punto de situar al egipcio como objetivo prioritario. El club saudí, uno de los grandes motores económicos de la Saudi Pro League, llevaba tiempo siguiendo a Raphinha y se daba por hecho que retomaría su ofensiva tras el Mundial de 2026.
Ese plan se ha enfriado. No desaparece, pero deja de ser urgente.
Al-Hilal ha puesto sobre la mesa para Salah una propuesta de máximo nivel: contrato de tres años, con opción a un cuarto, y un salario neto de 20 millones de euros por temporada. Es el mismo paquete económico que se había preparado para Raphinha. El mensaje es claro: el foco principal se desplaza a la estrella del Liverpool.
Para el Barça, ese giro cambia el tono de la historia. De la amenaza inminente se pasa a una preocupación controlada.
La tentación saudí que ya hizo dudar a Raphinha
No es la primera vez que el nombre de Raphinha aparece subrayado en la agenda de Al-Hilal. El verano de 2024 ya dejó claro hasta dónde estaban dispuestos a llegar.
Poco después de la llegada de Hansi Flick al banquillo azulgrana, el club saudí lanzó una ofensiva descomunal: un contrato de tres años por un total de 100 millones de euros netos. Una cifra difícil de ignorar para cualquier futbolista.
El propio Raphinha reconoció más tarde que aquella propuesta le hizo replantearse su futuro. La duda existió. La reflexión también.
Esta vez, el contexto es distinto. Con Al-Hilal concentrando ahora buena parte de sus recursos y energía en Salah, la presión sobre el brasileño se relaja. Sigue en la lista, pero ya no encabeza la columna de “prioridades”.
Raphinha, entre la camilla y el Mundial
Mientras el mercado hierve, la realidad diaria de Raphinha es mucho menos glamourosa: gimnasio, fisioterapia y trabajo silencioso.
El extremo del Barça está volcado en su recuperación. Sigue un programa de rehabilitación intensivo, con tres sesiones de entrenamiento al día, con un objetivo muy concreto en la cabeza: llegar a tiempo para un hipotético cruce de cuartos de final del Mundial, el 5 de julio, siempre que Brasil supere su próximo duelo de eliminatorias.
Por ahora, su atención está ahí. No en Arabia. No en contratos millonarios. En volver a jugar.
En paralelo, habían surgido informaciones que apuntaban a que el brasileño habría pedido a Al-Hilal retomar las conversaciones una vez terminara su participación en el Mundial con la selección. Un matiz importante: la puerta no está cerrada. Solo entreabierta.
Pero el cambio de prioridades del club saudí altera el tablero. El interés sigue, la urgencia no.
Un alivio para Flick y para los despachos del Camp Nou
En el Barça, la figura de Raphinha tiene peso específico. Para Flick, es uno de los atacantes más importantes de la plantilla, un futbolista capaz de estirar al equipo, trabajar sin balón y decidir partidos. Perderlo en pleno proceso de construcción del nuevo proyecto habría sido un golpe serio.
Por eso, el giro de Al-Hilal hacia Salah se vive como un alivio. No definitivo, pero sí significativo.
La amenaza saudí no desaparece: el mercado es largo, el dinero abunda y Raphinha sigue siendo una opción atractiva. Sin embargo, ya no se trata de una ofensiva directa, inmediata y centrada en él. El foco mediático y financiero se desplaza hacia Salah, y eso da al Barça algo que no suele sobrar en los mercados modernos: margen.
Tiempo para que Raphinha se recupere, vuelva a competir, y para que el club pueda reforzar su vínculo con un jugador al que no quiere ver marchar.
Al-Hilal mira ahora a Anfield. En Barcelona, por primera vez en semanas, la sensación ya no es de asedio, sino de tregua. ¿Durará lo suficiente como para blindar de verdad el futuro del brasileño?






