El Barça y la imposibilidad de fichar a Julián Álvarez
El plan del verano en los despachos del FC Barcelona empieza a torcerse por donde más dolía: el ‘9’. Mientras el club avanzaba con decisión en su intento de fichar a Rodri desde el Manchester City para apuntalar el centro del campo, la gran apuesta para relevar a Robert Lewandowski se ha ido desvaneciendo a base de negativas.
El objetivo número uno era claro: Julián Álvarez. El delantero de Atlético de Madrid y de la selección argentina se había convertido en la prioridad absoluta para el vigente campeón de LaLiga. Juventud, gol, trabajo sin balón y un perfil ideal para liderar el ataque azulgrana durante años.
Pero la respuesta de los despachos del Metropolitano ha sido igual de nítida.
Una operación que se enfría hasta casi congelarse
La primera ofensiva del Barça, una propuesta de 100 millones de euros, fue rechazada de plano por Atlético. Sin matices. Sin puertas entreabiertas. En el club rojiblanco repiten el mismo mensaje desde el inicio del verano: Julián Álvarez no está en venta.
Según desveló Matteo Moretto en Radio MARCA, en el Camp Nou empiezan a asumirlo. En el club ya se habla de una operación “imposible” y, a día de hoy, dan prácticamente por perdida la carrera por el argentino.
Y eso que Barcelona lo ha intentado todo dentro de sus posibilidades. La postura de Atlético no se ha movido ni un centímetro pese a la insistencia azulgrana y al deseo del propio jugador de cambiar de aires. El director deportivo, Deco, llegó a viajar esta semana a Madrid para reunirse con el agente del delantero, Fernando Hidalgo, en un intento más por abrir una grieta en el muro rojiblanco.
En el entorno del jugador se manejaba incluso un último gesto: que, a su regreso a los entrenamientos la próxima semana, Álvarez reiterara públicamente su voluntad de salir para aumentar la presión sobre el club madrileño.
Nada ha cambiado.
En el Metropolitano mantienen la misma línea: no hay intención alguna de negociar. Ese inmovilismo ha terminado por enfriar definitivamente el ánimo en Barcelona, que empieza a tratar el fichaje de Julián como una causa perdida.
Mercado cuesta arriba y alternativas que se escapan
La consecuencia es inmediata: el Barça se ve obligado a reabrir el abanico de opciones para reforzar la posición de delantero centro. Y el tiempo corre.
Algunas vías de escape ya se han cerrado antes de poder explorarlas a fondo. Joao Pedro se encamina hacia una renovación con Chelsea, Eli Junior Kroupi estará varios meses de baja por lesión y Fisnik Asllani enfila su llegada a RB Leipzig. Tres nombres que figuraban en la lista de alternativas y que se han ido cayendo uno tras otro.
El margen de maniobra se estrecha y la dirección deportiva necesita reaccionar con rapidez.
Vlahovic espera, Osimhen se ofrece
En ese contexto, un nombre sobresale: Dusan Vlahovic. El serbio, libre tras su salida de Juventus, lleva tiempo aguardando un movimiento del Barça. El delantero ha frenado otros escenarios mientras escucha de fondo el eco del interés azulgrana, aunque Besiktas aprieta fuerte para hacerse con sus servicios.
El otro gran nombre que ha aparecido sobre la mesa es Victor Osimhen. El entorno del nigeriano ha ofrecido su fichaje al club catalán, una oportunidad tan tentadora como compleja por el peso deportivo y económico que conllevaría una operación de este calibre.
El Barça, atrapado entre sus limitaciones financieras y la urgencia deportiva de encontrar heredero para Lewandowski, se asoma a un tramo decisivo del mercado. El sueño de Julián Álvarez se apaga, pero el hueco en la delantera sigue ahí, enorme, marcando la agenda diaria del club.
La cuestión ya no es a quién quiere el Barça. La cuestión, a estas alturas, es a quién puede realmente traer para sostener sus aspiraciones de seguir mandando en LaLiga.






