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Un Barça sin delantero centro: ¿cómo afrontará la temporada?

El verano del campeón de España ha sido quirúrgico. Barcelona ha tocado casi todas las líneas, ha añadido jerarquía, velocidad y futuro. Y, sin embargo, a falta de pocos días para que se cierre el mercado, el vacío más evidente sigue en el lugar más clásico: el delantero centro.

El equipo de Hansi Flick se presentará el domingo 23 de agosto en el campo del Elche para estrenar La Liga con una plantilla repleta de talento… pero sin un nueve de referencia.

Rodri, el fichaje que cambia un centro del campo ya dominante

El golpe sobre la mesa llegó en la medular. La llegada de Rodri desde Manchester City significa sumar a un Balón de Oro y capitán campeón del mundo a un centro del campo que ya estaba superpoblado de calidad. Es liderazgo, control de ritmo, personalidad en la salida de balón. Una pieza que, por sí sola, cambia el tono competitivo del equipo.

Alrededor de él, Flick tiene recursos de sobra para mandar en los partidos. El problema no está en cómo llevar la pelota, sino en quién va a rematar todo ese caudal ofensivo.

Gordon, Adeyemi y Bisiwu: desborde sí, ‘killer’ no

En ataque, el club ha buscado desborde y amplitud. Anthony Gordon y Karim Adeyemi aportan exactamente eso: velocidad, ruptura, agresividad hacia el área. Son futbolistas que atacan espacios, que encaran, que estiran defensas.

Desde Bélgica ha llegado Jesse Bisiwu, extremo de 18 años, una apuesta de largo recorrido más que una solución inmediata. Perfil ilusionante, pero todavía lejos de la etiqueta de titular indiscutible.

El dibujo es claro: hay bandas, hay desmarques, hay juventud. Falta el rematador.

Adiós a Lewandowski y Ferran: se va el gol… y la referencia

El hueco se entiende mejor repasando las salidas. Robert Lewandowski, 37 años, se marchó libre a Chicago Fire de la Major League Soccer al acabar contrato. Se fue el nueve puro, el especialista del área, el jugador que fija centrales y vive del gol.

También se ha ido Ferran Torres, traspasado al Paris St-Germain por unos 50 millones de euros. Más allá de la cifra, se marcha un futbolista que el curso pasado firmó 21 goles en 49 partidos y que, muchas veces, ejerció como alternativa a Lewandowski en el centro del ataque.

Sin ellos, el primer equipo se ha quedado sin un solo delantero centro contrastado. Hay talento, hay variantes, pero no hay un nueve establecido.

El sueño imposible: Julián Álvarez

La dirección deportiva ha señalado un objetivo prioritario: Julián Álvarez, hoy en el Atlético de Madrid. El argentino, de 26 años, ya había deslizado durante el Mundial que buscaba una salida para tener un rol más protagonista.

El encaje futbolístico es evidente. Movilidad, gol, trabajo sin balón. Sin embargo, la respuesta del Atlético ha sido tan tajante como desalentadora para el Barça. El consejero delegado, Miguel Ángel Gil Marín, dejó claro que el club no piensa vender a Álvarez, “ni por 200 millones de euros”. Un muro casi infranqueable, pese al interés también de Real Madrid.

Mientras esa puerta siga cerrada, Flick debe mirar hacia dentro.

Flick, obligado a reinventar el ataque

El técnico alemán no se esconde. “Sabemos que tenemos que hacer algo”, admitió este mes, consciente de que la plantilla, tal y como está, le empuja hacia soluciones creativas.

La más evidente lleva nombre propio: Lamine Yamal. El adolescente ya se ha convertido en el epicentro ofensivo del Barça y viene de una temporada en la que marcó 24 goles y levantó el Mundial con España. Una irrupción descomunal.

Su mayor virtud, sin embargo, no está en jugar de espaldas ni en rematar centros desde el punto de penalti. Lamine brilla cuando recibe abierto a la derecha, encara al lateral, lo aísla, amaga hacia dentro y genera ocasiones desde ángulos que parecen imposibles. Flick lo sabe y su preferencia sigue siendo mantenerlo pegado a la banda derecha, donde su uno contra uno destroza defensas.

El falso nueve como parche

Sin un nueve clásico, la figura del falso nueve gana peso. Dani Olmo puede ocupar esa zona, bajar a recibir entre líneas, atraer centrales y liberar pasillos interiores. Raphinha también ha sido utilizado por Flick en posiciones más centradas. Fermin López, otro jugador con mucha llegada, ha repetido que se siente cómodo actuando como falso nueve.

Son soluciones que cambian la forma de atacar: más movilidad, más intercambio de posiciones, menos referencias fijas. Un ataque que se cocina a base de permutas y no de un faro en el área.

Gordon y Adeyemi añaden vértigo a ese escenario. Pueden atacar la espalda de los centrales, lanzarse al espacio cuando el falso nueve viene a recibir. No son nueves al uso, pero sí piezas que pueden hacer daño si el sistema los alimenta bien.

Un frente de ataque líquido… y difícil de defender

Otra vía es abrazar del todo la idea de una delantera fluida. Tres o cuatro jugadores rotando constantemente, sin un delantero anclado entre centrales, cambiando marcas, obligando a los rivales a decidir si siguen al hombre o protegen la zona.

Un Barça así puede ser un quebradero de cabeza para cualquier defensa: extremos que aparecen por dentro, mediapuntas que atacan el segundo palo, interiores que pisan área como delanteros. El caos ordenado como arma.

El riesgo es evidente: sin un especialista, las rachas de sequía pueden aparecer. No hay un jugador cuya misión principal sea vivir del gol.

Entre la necesidad y la ambición

En los despachos nadie lo esconde: la opción ideal sigue siendo fichar a un delantero centro específico que encaje en el modelo. Un nueve que entienda el juego asociativo, que presione, que se mueva bien en espacios reducidos y que, sobre todo, garantice cifras de gol.

El calendario no espera. Elche asoma en el horizonte, La Liga arranca y el mercado se cierra el 1 de septiembre. Si no llega ese nueve, Flick tendrá que convertir la carencia en seña de identidad: un Barça sin referencia, pero con un frente de ataque que se mueve sin descanso.

¿Será suficiente esa apuesta para defender el título o el vacío en el área acabará marcando la temporada?