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Barcelona busca nuevos capitanes tras la salida de Ter Stegen y Araujo

El vestuario de Barcelona ha perdido de golpe a dos de sus grandes referencias y el brazalete ha quedado en el aire. La marcha de Marc-André ter Stegen cedido a Ajax y la posible salida de Ronald Araujo rumbo a Liverpool han provocado un seísmo silencioso en la estructura de liderazgo del equipo. Hansi Flick, recién aterrizado, se ve obligado a reconstruir la columna vertebral emocional del grupo antes de que ruede el balón de verdad.

Hasta el final del curso pasado, el orden estaba claro: Ter Stegen, Araujo, Frenkie de Jong, Raphinha y Pedri formaban el núcleo duro. Voces escuchadas, jerarquías aceptadas, roles definidos. Ese mapa ya no sirve.

De Jong, capitán natural… y problema inmediato

Sobre el papel, Frenkie de Jong es el candidato lógico para convertirse en primer capitán. Antigüedad, peso competitivo, estatus en el vestuario. Todo le señala a él.

Pero hay un obstáculo que lo complica todo: su lesión y el ruido que la rodea. Dentro del club no ha pasado desapercibida la sensación de que el neerlandés ha priorizado su presencia en el próximo Mundial por encima del calendario de Barcelona. La cúpula se ha irritado con la gestión de sus tiempos de recuperación y eso introduce dudas justo en el momento en que se necesita una figura indiscutible para liderar.

Flick necesita un capitán disponible, visible, presente en el día a día. Y ahí entra otro nombre con fuerza.

Raphinha, de fichaje discutido a voz autorizada

Según apunta Mundo Deportivo, Raphinha se ha convertido en una figura clave tanto dentro como fuera del campo. El brasileño ha pasado de ser un fichaje bajo lupa a un referente que marca el tono del grupo.

Su impacto ya no se mide solo en goles o asistencias. Su carácter, su forma de competir, la manera en que se relaciona con los compañeros y asume responsabilidades le han elevado de forma natural. En un vestuario joven, su energía y su implicación han calado. Hoy es uno de los grandes candidatos a llevar el brazalete de forma habitual, más aún mientras De Jong siga entre algodones.

Raphinha se ha ganado algo que no se compra: credibilidad.

Pedri, Gavi y la herencia de La Masia

Con De Jong, Raphinha y Pedri llamados a ocupar tres de las plazas de liderazgo, a Barcelona aún le faltan dos nombres para completar el grupo de capitanes. Ahí es donde la mirada se gira hacia casa.

Eric Garcia aparece como uno de los aspirantes mejor colocados. Formado en La Masia, con experiencia en la élite tras su paso por Manchester City, conoce el peso de este escudo y el nivel de exigencia que se le presupone a quien manda en el campo y en el vestuario. Su perfil encaja con la idea de un capitán que entienda el club desde dentro, más allá de la pizarra.

En paralelo, surge otro candidato que rompe moldes por edad pero no por carácter: Gavi. Solo tiene 22 años, pero ya acumula una trayectoria considerable con el primer equipo. Su fútbol encarna muchas de las señas de identidad que Barcelona reivindica como propias: intensidad, valentía, agresividad bien entendida, compromiso feroz. No es el típico capitán veterano, pero sí el tipo de jugador que arrastra al resto con su actitud.

En un contexto de relevo generacional, no sería extraño ver cómo el brazalete se acerca cada vez más a las muñecas de los canteranos.

Flick y la urgencia de ordenar el mando

La directiva trabaja con un reloj encima de la mesa. El inicio de la temporada competitiva se acerca y Flick necesita tener claro quiénes serán sus interlocutores dentro del vestuario. No se trata solo de protocolo en los sorteos de campo: el grupo de capitanes será el puente entre el cuerpo técnico y una plantilla repleta de jóvenes que aún están aprendiendo qué significa sostener al club en los momentos de tormenta.

Disciplina, cohesión, ánimo cuando lleguen los tropiezos. Ese será el encargo para los elegidos.

De Jong sigue siendo, por jerarquía, el gran superviviente del ciclo anterior. Pero sus problemas físicos y la incertidumbre sobre su futuro a medio plazo dibujan un escenario en el que el peso real del liderazgo puede recaer en otros hombros.

Todo apunta a que Raphinha y los hijos de La Masia deberán dar un paso al frente. El brazalete está libre. La pregunta ya no es quién lo quiere, sino quién está preparado para soportar lo que implica en un Barcelona que no se puede permitir otro año de dudas.