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Barcelona sigue en la carrera por Marcus Rashford

Barcelona mantiene vivo el hilo con el entorno de Marcus Rashford. No es un simple sondeo: el club catalán sigue midiendo sus opciones en ataque y explora un escenario que, a estas alturas del verano, aún podría desembocar en un regreso inesperado del inglés al Camp Nou procedente de Manchester United.

Rashford ha vuelto este verano a Manchester y se ha enfundado de nuevo la camiseta del United por primera vez en 18 meses. Barcelona decidió no ejecutar la opción de compra de 30 millones de euros tras una cesión en la que el delantero firmó 28 contribuciones de gol entre todas las competiciones. Números de peso, pero no suficientes para convencer a la directiva azulgrana de comprometerse con un traspaso inmediato.

La idea del Barça siempre fue distinta. En los despachos del club gustaba repetir la fórmula del préstamo: otro año cedido, con dos temporadas más de contrato todavía por delante en Old Trafford. En Manchester, en cambio, la postura fue tajante. Solo escucharían propuestas por un traspaso definitivo.

El resultado es el actual: Rashford ha regresado a Old Trafford convertido en el futbolista mejor pagado de la plantilla. Michael Carrick y su cuerpo técnico lo han reinsertado en la dinámica del primer equipo y cuentan con él para esta temporada. De momento.

Porque la historia no está cerrada.

Un mercado que no suelta a Rashford

Pese a su reintegración, la puerta de salida sigue entreabierta. Barcelona continúa en la carrera y no es el único club que ha llamado a la agencia del internacional inglés. El problema es la magnitud del paquete económico: salario y condiciones que solo un puñado de entidades en Europa pueden asumir sin tambalearse.

Entre ese grupo reducido, Barcelona resiste. Desde el entorno del jugador se admite que Rashford vería con buenos ojos regresar a Catalunya. La cuestión es otra: ¿aceptará United un nuevo préstamo, incluso con obligación de compra, después de haberse plantado con tanta firmeza hace unos meses? Hoy por hoy, no hay una respuesta clara.

El escenario se enreda todavía más con otro nombre propio: Julian Alvarez. El Barça lleva semanas intentando desbloquear una operación por el argentino, pero se ha topado con un muro. Atletico Madrid mantiene un “no está en venta” rotundo y no muestra señales de ceder. Cada negativa del club rojiblanco estrecha el margen de maniobra del conjunto azulgrana.

Ese bloqueo mantiene vivo el expediente Rashford. Si no hay grieta con Atletico, el inglés vuelve a ganar peso en la lista.

El ataque del Barça, desmontado y en obras

Desde el final de la pasada temporada, la urgencia del Barça por reforzar su delantera se ha disparado. No solo por la marcha de Rashford, que regresó a Inglaterra tras su cesión. Robert Lewandowski y Ferran Torres también han abandonado el club, mientras que Roony Bardghji se perderá toda la campaña por lesión.

El club ha reaccionado con las llegadas de Anthony Gordon y Karim Adeyemi, dos apuestas de presente y futuro. Aun así, en la Ciudad Deportiva nadie considera cerrado el capítulo ofensivo. La planificación sigue abierta y el contacto con el entorno de Rashford no se ha roto en ningún momento.

Barcelona tantea, escucha, calcula. Sabe que el margen salarial es limitado y que cada movimiento debe ser quirúrgico. Pero también sabe que, si no logra doblegar la resistencia del Atletico por Alvarez, necesitará un golpe de efecto en ataque. Y el nombre de Rashford encaja en ese perfil.

La encrucijada de Manchester United

Para United, la ecuación es mucho menos sencilla. El club ha decidido asumir, al menos por ahora, uno de los salarios más altos de la Premier League. Carrick valora la calidad de Rashford y lo ve como un activo inmediato para la temporada. El vestuario, según distintas fuentes, también desea que continúe.

Dentro del club, sin embargo, el debate sigue abierto. ¿Es sostenible a largo plazo mantener esa carga salarial si llega una oferta que encaje económicamente? ¿Tiene sentido renunciar a un traspaso importante en un momento en que el mercado se ha disparado?

Todo depende de la propuesta adecuada. Y de si Barcelona —o cualquier otro pretendiente con músculo financiero— decide dar el paso definitivo antes del cierre del mercado.

Hoy, Rashford es jugador del Manchester United. Entrena, compite y se prepara como uno más. Pero en los despachos del Camp Nou nadie ha echado el cerrojo al sueño de recuperarlo.

La pregunta es cuánto tiempo más podrá United ignorar ese ruido de fondo si el Barça convierte el interés en una ofensiva real.