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Barcelona busca fichar a Rodri y enfrenta obstáculos por Julián Álvarez

El mercado se agita en la élite del fútbol europeo y Barcelona se ha metido de lleno en el centro de la tormenta. El club azulgrana estudia seriamente plantarle cara al intento del Real Madrid de fichar a Rodri, pieza capital del Manchester City, al tiempo que ve cómo se le complica, una y otra vez, la opción de incorporar a Julián Álvarez desde Atlético de Madrid.

Rodri, entre el Bernabéu y el Camp Nou

Rodri entra en el último año de contrato con el City. El campeón de Europa no ha tirado la toalla para renovarle, pero en Manchester asumen que, si no hay acuerdo, la puerta de salida se abrirá en torno a los 60 millones de libras. Un precio alto, pero asumible para los gigantes que se han lanzado a por el mediocentro de la selección española.

Real Madrid lleva semanas negociando con el jugador y sus representantes. Todavía no hay fumata blanca. Y ahí quiere colarse Barcelona. El club catalán ha registrado formalmente su interés por el centrocampista de 30 años, ganador del Balón de Oro del Mundial como mejor jugador del torneo, empujado por una urgencia muy concreta: la lesión de rodilla de Frenkie de Jong, que se perderá varios meses de competición.

Mientras tanto, en el Bernabéu hacen números. Real Madrid ya ha comprometido una cifra récord de 115 millones de libras para cerrar el fichaje de Yan Diomande desde RB Leipzig y mantiene abiertas las conversaciones con Vinícius Júnior para una renovación multimillonaria que blinde al brasileño ante el interés de Arsenal. Si quieren añadir a Rodri a esa ecuación, puede que antes tengan que vender.

Los nombres que más suenan en la rampa de salida son Aurélien Tchouaméni y Eduardo Camavinga. Ambos han sido vinculados con Manchester United, que observa de cerca cualquier movimiento en la medular blanca. Si uno de ellos sale, el camino hacia Rodri se despeja. Si no, Barcelona ve una ventana para colarse por la rendija.

En paralelo, la situación física del propio Rodri introduce otro matiz. El internacional español se ha sometido a una pequeña operación de espalda y se perderá buena parte de la pretemporada del City. El club inglés, lejos de quedarse quieto, ya ha cerrado la llegada de Elliot Anderson desde Nottingham Forest por 116 millones de libras y negocia con Lille el fichaje del joven mediocentro marroquí Ayyoub Bouaddi, de solo 18 años. El relevo, al menos sobre el papel, empieza a estar cubierto.

Julián Álvarez, el deseo que se resiste

Si la operación Rodri se mueve en el terreno de la oportunidad, la de Julián Álvarez es una auténtica obsesión para Barcelona. Tras la salida de Robert Lewandowski, el club lleva todo el verano apuntando al argentino como su nueve de referencia para los próximos años. La respuesta de Atlético de Madrid, de momento, es inamovible: no está en venta. A ningún precio.

Esa postura no ha frenado a la dirección deportiva azulgrana. Deco, responsable máximo del área deportiva, viajó el miércoles a la capital española para reunirse con los representantes del delantero. Barcelona quiere medir hasta dónde llega la voluntad del jugador y qué margen real existe para presionar a Atlético.

El escenario inmediato tiene fecha marcada: el lunes. Ese día está previsto que Julián Álvarez, de 26 años y con pasado reciente en el Manchester City, se reincorpore a la pretemporada del conjunto rojiblanco. Todas las miradas apuntan a ese momento. ¿Se presentará con normalidad en la ciudad deportiva? ¿O dará el primer paso para forzar una salida?

Atlético, por ahora, se mantiene firme y transmite que el argentino es pieza intocable en el proyecto. Barcelona, por su parte, sabe que el margen económico es limitado y que no puede entrar en una guerra de cifras sin cierto apoyo del jugador. Arsenal, siempre atento al mercado ofensivo, también mantiene vivo su interés, dispuesto a aprovechar cualquier grieta que se abra.

Entre la batalla por Rodri y el pulso por Julián Álvarez, el verano se le ha convertido a Barcelona en un ejercicio de equilibrios delicados: moverse rápido sin precipitarse, aprovechar las dudas ajenas sin perder el control propio. El mercado marcará el ritmo, pero la pregunta ya está sobre la mesa: ¿saldrá el club azulgrana de este verano con el mediocentro y el delantero que reclama su proyecto o tendrá que reinventar, otra vez, su plan sobre la marcha?