Bayer Leverkusen arrasa a Genk 4-0: Afonso Moreira brilla
Bayer Leverkusen no está de vacaciones. Lo dejó claro en el Ulrich-Haberland-Stadion, donde pasó por encima de Genk con un 4-0 que mantiene inmaculado su balance de pretemporada y alimenta una sensación: el campeón alemán llega al nuevo curso con hambre, ritmo y competencia feroz por los puestos de ataque.
Belocian abre el camino, Badé se queda sin premio
El escenario ya anunciaba algo especial. No era un amistoso anónimo en un campo neutral, sino el estadio de la cantera, un entorno más íntimo donde se escucha cada indicación y cada choque. Ahí, Jeanuel Belocian fue el primero en levantar la mano.
El central francés atacó el espacio como un delantero tras un pase filtrado de Edmond Tapsoba, una pelota incisiva que rompió líneas y dejó a Belocian en ventaja. Control, determinación y definición para el 1-0. Un gol de central… con alma de mediapunta.
Poco después, Loïc Badé creyó haber firmado el tanto perfecto. Aparición, remate y celebración. Pero la bandera del fuera de juego cortó en seco cualquier alegría. El aviso, sin embargo, ya estaba lanzado: los defensas de Leverkusen no solo defendían, también amenazaban.
Tella castiga, Hofmann dirige
Genk intentó asentarse, pero cada pérdida en campo propio se convertía en una invitación al castigo. El segundo gol nació precisamente de eso: presión alta, robo en la zona caliente y decisión rápida.
Carles Martínez había pedido agresividad tras pérdida y su equipo respondió. Jonas Hofmann leyó la jugada con la calma de un veterano, levantó la cabeza y habilitó a Nathan Tella. El atacante no perdonó antes del descanso. 2-0 y sensación de control absoluto.
Leverkusen no necesitaba posesiones eternas para hacer daño. Le bastaba acelerar en el momento justo.
El show de Afonso Moreira
La segunda parte trajo el golpe definitivo. Afonso Moreira, fichaje veraniego y ya algo más que una simple apuesta, volvió a dejar su sello. Lleva pleno: ha marcado en todos los partidos de pretemporada. Ante Genk, sumó su cuarto gol con una definición limpia, fría, casi quirúrgica.
Fue el tipo de acción que distingue a los jugadores que llegan para completar plantilla de los que reclaman un sitio en el once. Control, orientación al arco y remate sin dudas. Un gesto simple, pero de futbolista que sabe exactamente lo que quiere hacer.
El portugués no se conformó con eso. Unos minutos después, armó la jugada que desembocó en el cuarto tanto. Combinación bien trenzada, pausa en el momento preciso y asistencia medida para que Christian Kofane cerrara la goleada. Gol y pase decisiva en una tarde que puede pesar mucho en la libreta del cuerpo técnico.
Rotaciones masivas y un mensaje claro
Carles Martínez movió el banquillo a la hora de juego. Once cambios. Un equipo nuevo. La señal es evidente: nadie tiene el puesto garantizado, todos deben ganárselo en estas semanas.
Lo notable es que el nivel no cayó. Leverkusen mantuvo la intensidad, siguió atacando y no permitió reacción a Genk. La estructura aguantó pese al carrusel de sustituciones, un detalle clave cuando se mira a una temporada larga, con varias competiciones y la obligación de competir en todas.
Moreira aprieta por la banda izquierda
Mientras Kerim Alajbegovic y Martin Terrier se acercan a la puerta de salida, Afonso Moreira empuja con fuerza desde dentro. No necesita declaraciones ni grandes gestos: sus números hablan por él. Cuatro goles en pretemporada, impacto constante y una química evidente con sus compañeros de ataque.
La banda izquierda, teóricamente uno de los focos de duda en la plantilla, empieza a tener un candidato claro. Moreira ofrece desequilibrio, pegada y capacidad para decidir partidos. En un equipo que ya sabe lo que es arrasar en la Bundesliga, ese tipo de jugador no se regala. Se gana.
Leverkusen sigue contando victorias y goles en verano. Lo importante llegará cuando la temporada eche a andar, pero hay algo que ya parece definitivo: quien quiera quitarle el sitio a Moreira en ese costado tendrá que firmar una pretemporada casi perfecta. Él ya va por ese camino.






