jornadadeportiva full logo

La búsqueda de identidad de Eintracht: Krösche y Jaissle

Markus Krösche lleva tiempo persiguiendo una idea. Y tiene nombre y apellido: Matthias Jaissle. No es un flechazo reciente. Nace en la galaxia Red Bull, donde el director deportivo pasó años en RB Leipzig y el técnico dejó huella en RB Salzburg. Dos trayectorias paralelas que nunca llegaron a cruzarse… al menos todavía.

Según distintas informaciones, Krösche intentó fichar a Jaissle para Eintracht Frankfurt en dos ocasiones. Primero en verano de 2023, tras la salida de Oliver Glasner. Después, en el parón invernal, cuando la temporada ya pedía un volantazo. En ambas, la operación se vino abajo. Y el club terminó tomando un camino muy distinto.

El experimento Riera y el mea culpa público

Cuando la vía Jaissle se cerró, la solución se llamó Albert Riera. Llegó como sustituto de Dino Toppmöller, con el aura de técnico de ideas fuertes y personalidad marcada. También con una etiqueta que no tardó en hacerse pública: “difícil de gestionar”.

El desenlace fue tan rápido como áspero. Conflictos con jugadores importantes, tensión con los medios, una dinámica pobre: solo cuatro victorias en 14 partidos. Demasiado poco para un club que se ha acostumbrado a mirar a Europa sin complejos.

Al final de temporada, Krösche no se escondió. Admitió que había colocado al español en “una situación en la que tenía pocas opciones de éxito”. Habló de “mi error. Mi mala valoración”. Y asumió así la responsabilidad por el fracaso en la clasificación europea. No buscó excusas. Señaló directamente su decisión.

El trasfondo de esa autocrítica va más allá de un nombre propio. El dirigente confesó haber traicionado su propia regla de oro: si cambias de entrenador a mitad de curso, no traigas a alguien que no conozca la liga ni tenga experiencia en la élite. Esa norma, que suele separar el instinto del riesgo innecesario, quedó a un lado. “Tuve un presentimiento, una convicción… Siempre actúo por convicción. Era tan fuerte que ignoré el principio de prudencia”, explicó.

El precio deportivo de esa apuesta ya está pagado. Y condiciona el siguiente movimiento.

Jaissle, el perfil soñado… y caro

Esta vez el contexto es otro. La temporada se acerca a su tramo final, no hay urgencia de bombero y el margen para planificar es mayor. Jaissle, además, no llegaría como un desconocido total para la Bundesliga: fue jugador de TSG Hoffenheim, sabe lo que significa el ritmo del campeonato alemán, aunque su prestigio como técnico se haya forjado lejos de allí.

Según Sport1, el alemán encaja en la casilla clave que Eintracht ha marcado para su nuevo entrenador: dominio del idioma, fútbol de alta intensidad y capacidad para encender al público del Deutsche Bank Park. Jaissle cumple ese perfil. Y algo más: llega avalado por títulos recientes.

El técnico acaba de conquistar por segunda vez la Asian Champions League con Al-Ahli y tiene contrato hasta 2027. No es un detalle menor. Cualquier intento por sacarlo de Arabia implicaría una negociación dura y, con toda probabilidad, una compensación económica importante.

Aun así, el propio Jaissle estaría dispuesto a sacrificar parte de su salario actual, cifrado en unos 15 millones de euros anuales, si aparece una propuesta seria de la Bundesliga o de la Premier League. Una renuncia de ese calibre solo se entiende desde la ambición deportiva. Y Eintracht quiere vender precisamente eso: un proyecto que no se conforme con sobrevivir en la zona media.

El regreso de Hütter, la opción sin peaje

Jaissle no es el único nombre fuerte sobre la mesa. Adi Hütter, viejo conocido en Frankfurt, también figura como candidato principal para ocupar el banquillo. Su perfil encaja en la hoja de ruta marcada: fútbol intenso, claridad en el modelo de juego y capacidad para gestionar un club que se ve a sí mismo como aspirante estable a Europa.

Hay un matiz clave que juega a su favor: a diferencia de Jaissle, su contratación no exigiría pagar traspaso alguno. El austríaco está libre desde su salida de AS Monaco en octubre del año pasado. Eso convierte su posible regreso en una operación mucho más limpia desde el punto de vista financiero y administrativo.

Krösche, en cualquier caso, no quiere solo un nombre que guste a la grada. Busca un entrenador con “una visión clara” de cómo quiere que juegue el equipo. No se trata de elegir entre contraataque o posesión. La idea es dominar ambos registros, mezclar la agresividad al espacio con la capacidad de mandar con balón. “Tenemos que dominar los dos estilos para competir de forma regular por plazas europeas”, ha explicado.

Es una declaración de intenciones, pero también un aviso: el próximo técnico no llegará a improvisar. Llegará a ejecutar un plan.

Decisión inminente en Frankfurt

El tiempo, esta vez, no se dilatará. “Estamos en conversaciones. Queremos encontrar una solución pronto”, adelantó Krösche al ser preguntado por el calendario de la decisión. Según Bild, Eintracht Frankfurt quiere cerrar el nombre de su nuevo entrenador ya la próxima semana.

No es solo una cuestión de agenda. El club necesita que la próxima pretemporada arranque con un líder claro en el vestuario, una idea de juego definida y la plantilla construida en función de ese modelo. Después del tropiezo con Riera, no hay margen para otro experimento.

Entre la vía ambiciosa —y costosa— que representa Jaissle y la opción conocida y sin peaje de Hütter, se juega algo más que un simple relevo en el banquillo. Eintracht decide ahora qué tipo de club quiere ser en los próximos años: uno que se conforme con reaccionar a los golpes o uno que se atreva a marcar el ritmo de la Bundesliga.

La búsqueda de identidad de Eintracht: Krösche y Jaissle