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El calvario de Pogba en el Monaco: otro capítulo más

El intento de resurrección de Paul Pogba en el AS Monaco volvió a detenerse en seco. Esta vez, en silencio, lejos de los focos de un gran estadio, en un campo de entrenamiento de St George's Park.

Durante un simple ejercicio de pases, el campeón del mundo de 2018 lanzó un grito y se desplomó sobre el césped. El gesto fue inmediato, instintivo. No hizo falta más para entender que algo no iba bien. Según informó Maxi Foot, el centrocampista fue atendido de inmediato por el cuerpo médico y abandonó el campo apoyado en dos miembros del cuerpo técnico del Monaco, mientras varios compañeros observaban la escena con evidente preocupación.

Pogba estaba justo donde quería estar: de vuelta con el grupo, encadenando por fin sesiones completas tras una etapa marcada por problemas físicos y largos parones. Hasta ahora solo había podido disputar unos minutos en esta pretemporada, pero al menos parecía volver a sentirse futbolista. La ilusión duró poco.

Filipe Luís, su entrenador, había mostrado en los últimos días un discurso abiertamente optimista sobre la reintegración del francés. A sus 33 años, el centrocampista trataba de reconstruir su carrera paso a paso, con la vista puesta en recuperar ritmo competitivo y continuidad. Cada entrenamiento completado era una pequeña victoria. Este nuevo frenazo vuelve a colocarle en la cuesta más empinada.

Para el Monaco, el golpe llega en el peor momento posible. El club afinaba los últimos detalles de su preparación antes del arranque oficial de la temporada, con la mirada puesta en la Ligue 1 y en la configuración definitiva de la plantilla. Desde la dirección deportiva ya se había dejado claro que esta pretemporada sería clave para evaluar el futuro a medio plazo de Pogba en el proyecto.

Ahora todo queda suspendido. El cuerpo técnico y la directiva esperan los resultados de las pruebas médicas para conocer el alcance real de la lesión. Hasta entonces, solo hay incertidumbre: cuánto tiempo estará fuera, qué tipo de plan específico necesitará, cuánta paciencia podrá permitirse el club con uno de sus nombres más ilustres pero también más frágiles físicamente.

En lo inmediato, el problema es puramente deportivo. El Monaco debe reorganizar su centro del campo sin un futbolista llamado a aportar experiencia, jerarquía y calidad en los metros clave. La planificación de los próximos amistosos y del inicio liguero se reescribe sobre la marcha, con la obligación de proteger el equilibrio del equipo mientras Pogba inicia otra fase de rehabilitación.

Queda por saber si este último susto se quedará en un contratiempo menor o si se convertirá en otra ausencia prolongada. Lo único seguro, por ahora, es que el tiempo vuelve a jugar en contra de un futbolista que lleva demasiado tiempo peleando más contra su propio cuerpo que contra sus rivales. Y el Monaco, que había apostado por su regreso al primer plano, tendrá que decidir hasta dónde está dispuesto a esperar.