Capello asegura que el Scudetto es del Inter
A menos de dos semanas para que arranque la Serie A 2026-27, Fabio Capello mira la cima del fútbol italiano y ve un paisaje claro: Inter por delante, Juventus y Milan a rebufo, sin tiempo real para cerrar la brecha.
En su columna en La Gazzetta dello Sport, el exentrenador que marcó época en ambos banquillos, el rossonero y el bianconero, fue tajante: la distancia con el vigente campeón “parece difícil de recortar en tan poco tiempo”. No lo dice cualquiera. Lo dice alguien que conoce desde dentro lo que significa construir equipos campeones en Italia.
Juventus: fichajes ilusionantes, un problema enorme bajo palos
Capello mira a la Juventus y no ve todavía la mano de Luciano Spalletti. El sello del técnico, que en teoría debía modernizar al club y devolverle una identidad reconocible, aún no aparece con nitidez.
Hay aspectos que le gustan. Los fichajes de Randal Kolo Muani y Kerim Alajbegovic le transmiten buenas sensaciones, refuerzos que apuntan a una Juve más agresiva y con más alternativas arriba. Pero el elogio se frena en seco cuando llega a la defensa. Y, sobre todo, cuando llega a la portería.
“Juve sigue teniendo un gran problema y es el portero”, escribió Capello, subrayando que, con todo el respeto hacia Michele Di Gregorio, su situación “parece irreversible”. El diagnóstico es duro. Y no se queda ahí.
En los despachos se han barajado varios nombres. Se ha hablado de la opción de Zion Suzuki, que podría llegar cedido si se concreta su paso a PSG desde Parma este verano. Capello, sin embargo, lo ve de otra manera: para él, la solución más fiable está en Londres y se llama Guglielmo Vicario, hoy en Tottenham.
Su razonamiento es directo: el guardameta italiano ya ha demostrado que puede rendir en un gran club y en un contexto de máxima presión. Un perfil de “parche” de alto nivel, capaz de sostener a la Juve mientras se pospone un gasto mayor hasta el próximo verano. Si llega un número uno a préstamo, Capello no tiene dudas sobre quién debería ser.
Milan: obras abiertas, dudas crecientes
Si la Juventus le genera interrogantes, el Milan le inquieta aún más. Capello describe al equipo de Rubén Amorim como “un chantier abierto”, un proyecto en plena construcción al que solo le falta, irónicamente, el cartel de “obras en curso” a la entrada de Milanello.
Lo que más le molesta no es solo lo que falta, sino lo que se retrasa. Le ha caído muy mal la noticia de que Mike Maignan y Adrien Rabiot hayan decidido alargar sus vacaciones y no se reincorporen hasta una semana antes del inicio de la Serie A. Para un Milan que busca estructura, liderazgo y automatismos, cuatro días de retraso pesan más de lo que parece.
Los nuevos fichajes, Gila y Ramos, apenas se han dejado ver. Tampoco se vislumbra con claridad un once tipo definido por Amorim. Demasiadas incógnitas, muy poco tiempo.
Capello habla de “un poco de confusión” alrededor del club. Y sitúa en el centro del huracán a Rafael Leão. El portugués, que se ha expuesto públicamente al pedir Premier League, corre ahora el riesgo de quedar atrapado en tierra de nadie. Si se queda, advierte Capello, habrá que estar atentos a la reacción de San Siro la primera vez que el portugués deje de correr en una jugada. El margen de tolerancia podría haberse reducido drásticamente.
Inter, el referente mientras el reloj corre
Mientras tanto, Inter observa el escenario con la tranquilidad del campeón. No porque el mercado esté cerrado ni porque no haya retos por delante, sino porque, a ojos de Capello, parte desde una base sólida, reconocible, difícil de alcanzar en apenas veinte días.
El exentrenador coincide con la portada de Corriere dello Sport, que alertaba esta semana de que a los grandes de la Serie A aún les faltan “20 titulares” por llegar en conjunto. El reloj aprieta. Y cada día que pasa sin que Juventus y Milan resuelvan sus dudas refuerza la sensación de que el título, a corto plazo, seguirá pasando por el mismo vestuario.
Capello se agarra a un último punto de esperanza para el Milan: la próxima reunión entre Gerry Cardinale y Rubén Amorim. Espera que de ese encuentro salga orden, una línea clara y el impulso definitivo para enderezar el mercado en los últimos 20 días.
Porque el calendario no espera. Y, si nadie acelera de verdad, la Serie A 2026-27 corre el riesgo de empezar con una certeza incómoda: que el único puente sólido hacia el Scudetto, de momento, sigue pintado de nerazzurro.






