Celtic inicia la liga con dudas y enfrenta a LASK con ambición
La temporada apenas ha echado a andar y el ambiente en el entorno de Celtic ya vibra como si fuera pleno mes de abril. Victoria ajustada ante Dundee en el estreno liguero, sorteo exigente ante LASK en la previa de Champions League y una sensación compartida en la grada: ganar no basta, el equipo necesita algo más.
Un inicio con tres puntos… y muchas señales de alarma
El 1-0 del lunes frente a Dundee dejó una lectura doble. En el marcador, trabajo hecho. En el juego, muchas cejas levantadas.
Alistair lo resume con una frialdad que contrasta con el alivio del triunfo: el equipo arranca con victoria y toma ventaja sobre sus dos grandes rivales domésticos, pero nadie se engaña. “Los refuerzos son esenciales”, avisa, apuntando sin rodeos a dos zonas muy concretas: las bandas y el lateral izquierdo. Ahí, dice, las carencias quedaron “claras a la vista”.
John M va por la misma línea. No fue bonito, pero fue muy Celtic: incluso jugando por debajo de su nivel habitual, el campeón encontró la forma de sacar el resultado. Lo atribuye a la falta de ritmo y al proceso lógico de adaptación de los fichajes, aunque no se queda ahí. Reclama más velocidad en la circulación, más decisión al atacar metros. Y lanza un aviso a la directiva: las salidas deberán cubrirse con futbolistas de calidad similar, y rápido.
El mensaje se repite con diferentes matices, pero con una misma conclusión: la victoria no maquilla los problemas. Solo los señala con un poco más de luz.
LASK, un play-off que no perdona distracciones
Mientras el equipo ajusta piezas en liga, se asoma un examen sin red: el play-off de Champions League ante LASK. Y ahí el tono de los aficionados baja un par de grados.
George no se esconde: con pocas incorporaciones, poco tiempo de trabajo con los nuevos y la marcha de jugadores clave, ve una eliminatoria “muy difícil” de superar. Su receta es tan simple como exigente: ganar por un par de goles en casa para tener opciones reales de clasificación. Tras el nivel mostrado ante Dundee, ese escenario le parece lejano.
La preocupación no es solo el rival. Es el contexto. Celtic arrastra una historia reciente de tropiezos en Europa cuando la temporada apenas empieza, y esa estadística pesa en la memoria del hincha.
Kevin, sin embargo, le da la vuelta a la idea. “Necesitamos eliminatorias como esta”, reivindica. Admite que el historial europeo temprano no es brillante, en parte por enfrentarse a rivales poco conocidos y por llegar “sin estar listos”. Pero ve un punto de inflexión en la delantera: dos nuevos atacantes que deberían elevar el nivel competitivo. Su esperanza va más allá del césped. Confía en que este cruce sirva de toque de atención para el consejo de administración y acelere las operaciones pendientes en el mercado. Y, pese a todo, se moja: ve a Celtic pasando.
Ahí se abre una grieta interesante entre el pesimismo pragmático y el optimismo combativo que siempre ha caracterizado a la afición del club.
Entre la urgencia y la fe en el gol
En medio de las dudas, John aporta un matiz clave: el sorteo es duro, sí, pero también ideal para mantener al equipo con los pies en el suelo. No hay margen para la autocomplacencia. Habla de una “actitud de obligación de ganar”, casi como un código interno para entrar a la eliminatoria sin excusas.
Su confianza se apoya en algo muy concreto: la pegada. Cree que disponer de dos delanteros con antecedentes goleadores en Europa cambia el paisaje anímico del equipo. En noches así, un remate certero puede sostener lo que el juego aún no alcanza a construir.
Y ahí se dibuja el escenario inmediato de Celtic: una plantilla que todavía parece a medio hacer, una afición que exige refuerzos en posiciones muy claras y un play-off de Champions que no espera a nadie.
La liga ya ha entregado su primer aviso. Europa, en cambio, no perdona. ¿Responderá el club con el mismo instinto ganador en el mercado que el equipo muestra en el área rival?






