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Como se impone a Parma y se afianza en la lucha europea

En una mañana luminosa a orillas del lago, el Stadio Giuseppe Sinigaglia fue el escenario de un duelo que explicó por qué Como ha pasado de recién llegado a aspirante europeo. El 1-0 final sobre Parma, en la jornada 37 de Serie A 2025, condensó la temporada de ambos: solidez, control y pegada medida para los de Cesc Fabregas; esfuerzo, orden y demasiadas limitaciones ofensivas para el equipo de Carlos Cuesta.

Final Score: Como 1 - 0 Parma

Following this result, Como se mantiene en la 5.ª posición con 68 puntos, un +33 de diferencia de goles (61 a favor y 28 en contra) construido sobre una defensa de élite: en total esta campaña solo ha encajado 0.8 goles de media por partido, con 19 porterías a cero. En casa, sus 35 goles a favor (1.8 de media) y solo 15 encajados (0.8) explican por qué el Sinigaglia se ha convertido en fortaleza: 10 victorias, 6 empates y solo 3 derrotas en 19 partidos.

Parma, en cambio, navega en la 13.ª plaza con 42 puntos y una diferencia de -19 (27 a favor, 46 en contra). Sus cifras globales son elocuentes: 0.7 goles a favor por partido y 1.2 en contra. Lejos de casa, el equipo ha sido competitivo pero limitado: 6 victorias, 6 empates y 7 derrotas, con apenas 12 goles marcados (0.6 de media) y 21 encajados (1.1). Un bloque que compite, pero al que le cuesta demasiado generar peligro sostenido.

Tácticamente, el partido fue un choque de identidades ya consolidadas

el 4-2-3-1 de Como, que Fabregas ha utilizado en 33 de sus 37 encuentros de liga, contra el 3-5-2 de Parma, su dibujo más repetido con 18 apariciones. Dos estructuras reconocibles, con automatismos claros, pero con ambiciones muy distintas.

Vacíos tácticos: ausencias que reconfiguran el tablero

La lista de bajas ayudaba a entender algunos matices del duelo. En Como, las ausencias de J. Addai (lesión de tendón de Aquiles), N. Paz (lesión de rodilla) y A. Valle privaban al equipo de piezas importantes, especialmente en el caso de Paz, cerebro y llegador: 12 goles, 6 asistencias, 51 pases clave y un 82% de acierto en el pase. Además, su impacto en el último tercio y su capacidad de romper líneas con 125 regates intentados (69 exitosos) no es fácilmente sustituible.

Fabregas respondió reforzando la estructura más colectiva. En la base, M. Perrone y L. Da Cunha formaron el doble pivote, con M. Caqueret, M. Baturina y A. Diao ocupando la línea de tres por detrás de T. Douvikas. Sin Paz, el peso creativo se repartió: Caqueret, que en la temporada promedia 5 asistencias, 24 pases clave y un 87% de precisión, asumió más responsabilidades en la circulación; Perrone, con 2111 pases y un 91% de acierto en liga, garantizó control y ritmo.

En Parma, las ausencias eran aún más pesadas en número y, sobre todo, en perfiles ofensivos: A. Bernabe (lesión muscular), B. Cremaschi, M. Frigan, J. Ondrejka y G. Oristanio, todos fuera por problemas físicos, además de S. Britschgi sancionado por roja. Cuesta se vio obligado a apostar por un once donde la creatividad interior recaía en H. Nicolussi Caviglia y C. Ordonez, mientras que la profundidad la daban E. Delprato y F. Carboni por fuera.

Disciplinariamente, los datos de temporada dibujaban un posible campo minado. Como reparte sus amarillas a lo largo del partido, con un pico entre el 61’-75’ y el 76’-90’ (20.25% en cada tramo), y concentra el 100% de sus rojas entre el 76’-90’, un indicio de cómo la agresividad aumenta con el cansancio y la gestión de ventajas. Parma, por su parte, muestra picos de amarillas en los tramos 46’-60’ y 76’-90’ (21.88% cada uno), y reparte sus expulsiones sobre todo entre el 31’-45’ (40%) y los últimos 15 minutos del tiempo reglamentario y el añadido. Un partido cerrado tenía todos los ingredientes para decidirse en detalles de nervios y faltas tácticas.

Duelo clave: “Cazador vs Escudo” y el “motor” del centro del campo

El enfrentamiento más evidente era el del “cazador” T. Douvikas contra el “escudo” colectivo de Parma. El griego llega a esta jornada con 13 goles y 1 asistencia en 37 apariciones, 46 remates (28 a puerta) y 23 pases clave. No es solo un finalizador: baja balones, descarga (314 pases con 78% de acierto) y trabaja sin balón, con 13 entradas y 4 tiros bloqueados.

Enfrente, una defensa que, en total esta campaña, ha concedido 46 goles, con 1.1 de media en sus desplazamientos. El trío A. Circati – M. Troilo – L. Valenti tenía la misión de contener a Douvikas y de gestionar los centros laterales. Troilo, en particular, es un central de alto impacto: 18 disparos bloqueados, 16 intercepciones y un 89% de acierto en el pase, pero también un foco de riesgo disciplinario, con 7 amarillas, 1 doble amarilla y 1 roja directa. Ante un delantero que fuerza 40 faltas en la temporada, el margen de error era mínimo.

En el “engine room”, el duelo entre la sala de máquinas de Como y el entramado de Parma fue decisivo. Perrone (56 entradas, 22 intercepciones) y Caqueret (34 entradas, 13 intercepciones) se impusieron en el control del ritmo, apoyados por la capacidad de Baturina y Diao para recibir entre líneas. Enfrente, M. Keita, Nicolussi Caviglia y Ordonez debían cerrar pasillos interiores y, al mismo tiempo, lanzar a G. Strefezza y Mateo Pellegrino a la transición.

Pellegrino, con 8 goles, 1 asistencia y 525 duelos disputados (224 ganados), es el faro ofensivo de Parma. Su capacidad para fijar centrales y ganar faltas (67 recibidas) era el principal argumento visitante para amenazar la zaga de Como. Pero la pareja de centrales formada por J. Ramon y M. O. Kempf, protegida por un bloque que solo encaja 0.8 goles por partido y suma 19 porterías a cero, volvió a mostrarse hermética.

Diagnóstico estadístico y lectura final

Desde la óptica de los datos de temporada, el guion del partido casi estaba escrito: un Como que, en total, promedia 1.6 goles a favor y 0.8 en contra, contra un Parma que apenas alcanza 0.7 tantos por encuentro. La diferencia de calidad en las áreas es abismal.

Aunque no disponemos de cifras concretas de xG del encuentro, la tendencia es clara: un equipo local que genera volumen y ocasiones de calidad, con un ejecutor fiable como Douvikas y llegadores como Caqueret o Baturina, frente a un visitante que sufre para transformar posesión en peligro real. La fiabilidad de Como desde el punto de penalti (4 lanzados, 4 convertidos, 100.00%) contrasta con la fragilidad emocional que sugieren las múltiples expulsiones de Parma a lo largo del curso.

El 1-0 encaja con un escenario de xG favorable pero no desbocado para Como: dominio territorial, ocasiones suficientes para marcar más de un gol, y un rival que, pese a su orden en el 3-5-2, carece de la pegada necesaria para castigar los pocos errores locales.

En definitiva, esta victoria mínima resume la madurez competitiva de Como: incluso sin su faro creativo N. Paz, el equipo encuentra caminos alternativos hacia el gol y sabe gestionar ventajas en un campeonato donde los detalles deciden plazas europeas. Parma, mientras tanto, confirma su rol de equipo de media tabla: sólido a ratos, combativo, pero todavía lejos de tener el filo ofensivo y la disciplina necesarios para asaltar escenarios como el Sinigaglia en noches de alta exigencia táctica.