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Crystal Palace ficha a Dwight McNeil tras frustración previa

Crystal Palace por fin tiene a Dwight McNeil. Lo que en enero fue una historia de frustración, papeles fuera de plazo y un fuerte reproche público desde el entorno del jugador, se ha convertido ahora en un acuerdo cerrado, un contrato de cuatro años y un gesto poco habitual desde los despachos: una llamada directa del presidente a la pareja del futbolista.

De la montaña rusa de enero al sí definitivo

McNeil, 26 años, ya había hecho las maletas rumbo a Selhurst Park en el mercado de invierno. Había pasado reconocimiento médico, existía un acuerdo de cesión con obligación de compra cifrada en 20 millones de libras y el trato parecía encarrilado. Hasta que se atascó donde más duele: en la burocracia.

El papeleo no llegó a tiempo. El traspaso se cayó en el último suspiro. Y el golpe no fue solo deportivo.

Su pareja, Megan Sharpley, lo expuso sin filtros en redes sociales, apuntando directamente al impacto emocional que había tenido el fiasco de la operación. Habló de promesas rotas, de una “montaña rusa emocional” y de un desenlace sin explicación que, según sus palabras, había dolido “más de lo que puedo decir”. Un mensaje que resonó en un fútbol que cada vez habla más de salud mental, pero que pocas veces ve estas quejas tan abiertamente dirigidas a un club.

Esta vez, Crystal Palace no quiso dejar ninguna herida abierta.

La llamada de Steve Parish

Antes de cerrar el acuerdo de esta semana, Steve Parish, copropietario y presidente del club, dio un paso poco habitual: se puso en contacto con la pareja de McNeil para limar asperezas y aclarar lo ocurrido en enero, según se entiende desde fuentes cercanas a la operación.

No fue un simple movimiento de imagen. El episodio anterior había dejado un poso evidente y, en un mercado donde la confianza pesa tanto como el dinero, Parish decidió intervenir personalmente para que nada entorpeciera el nuevo intento.

El resultado está a la vista: McNeil ya es jugador de Crystal Palace, con un contrato de cuatro temporadas, dentro de una operación de intercambio que envía a Brennan Johnson a Everton.

Un refuerzo probado para la Premier League

McNeil llega con un bagaje sólido en la élite. Everton pagó 20 millones de libras a Burnley por él en julio de 2022, y desde entonces el zurdo disputó 128 partidos con los de Goodison Park, en los que firmó 15 goles.

No es un fichaje de promesa por pulir, sino de rendimiento contrastado. Así lo resumió Parish, que lo definió como “un jugador con capacidad probada en la Premier League”. Crystal Palace incorpora un futbolista que puede aportar volumen de juego, trabajo sin balón y amenaza desde banda, en un equipo que en las dos últimas temporadas ha levantado la FA Cup, la Community Shield y la Uefa Conference League.

Ese contexto ganador también pesó en la decisión del jugador. “Los chicos han tenido un gran éxito en las dos últimas temporadas. Es algo de lo que quiero formar parte, así que tengo muchas ganas de empezar”, señaló McNeil, ya como nuevo futbolista de los Eagles.

Brennan Johnson, una apuesta que no cuajó

El otro lado del acuerdo deja una conclusión clara en Selhurst Park. Brennan Johnson, fichado por 35 millones de libras en enero, nunca terminó de despegar. El atacante acumuló 26 partidos en todas las competiciones sin ver puerta. Demasiado poco para un fichaje de ese calibre.

El intercambio con Everton permite a Palace reequilibrar su plantilla y su inversión, transformando una apuesta que no funcionó en un perfil más hecho, más inmediato, que encaja en un equipo acostumbrado recientemente a competir por títulos.

McNeil aterriza ahora en un club que ya lo quiso, que falló en el momento decisivo y que, meses después, ha decidido corregir tanto el error administrativo como el emocional. La pregunta ya no es si llegará a vestir la camiseta de Crystal Palace. Esa ya está respondida.

La verdadera incógnita es otra: ¿hasta dónde puede llevar este nuevo capítulo a un equipo que, tras saborear los trofeos, empieza a acostumbrarse a vivir en esa zona del mapa donde solo se mueven los que quieren algo más que sobrevivir en la Premier?