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Decisiones drásticas de Tuchel en la convocatoria de Inglaterra para el Mundial

Thomas Tuchel no ha tardado en dejar claro que esta Inglaterra será suya, para bien o para mal. La primera gran lista del técnico alemán para un Mundial llega cargada de decisiones que cortan hondo: fuera nombres pesados, dentro apuestas que van a marcar su mandato desde el primer minuto.

Entre las ausencias más llamativas, un símbolo reciente del juego inglés: Trent Alexander-Arnold, ahora en Real Madrid, se queda fuera. También se caen Cole Palmer y Phil Foden, protagonistas en la carrera hacia la final de la Eurocopa 2024, pero castigados por temporadas discretas con Chelsea y Manchester City. Dos talentos que hace un año parecían intocables hoy miran el torneo desde casa.

Tuchel marca territorio

Tuchel, campeón de la Champions con Chelsea y curtido en los banquillos de Paris Saint-Germain y Bayern Munich, fue contratado para romper una sequía que ya roza los 60 años sin un gran título de selecciones. Y ha elegido un camino sin medias tintas.

Él mismo reconoce que el corte ha sido doloroso. Explicó que llamó uno por uno a todos los jugadores que habían estado en las concentraciones de septiembre, octubre y noviembre. Quiso agradecer, quiso respetar. Luego llegó el bisturí. “Amo las decisiones difíciles porque al final traen claridad, dan filo”, confesó. Ese filo se nota en cada línea de la convocatoria.

Tuchel ha seguido el plan que fue dibujando en esos meses: una mezcla calculada de juventud y experiencia, pero con un criterio muy claro. ¿Quién ha rendido? ¿Quién ha sostenido la cultura del grupo? ¿Quién ha marcado el estándar competitivo desde septiembre? A partir de ahí ha construido su núcleo duro.

Kane, orgullo y continuidad

En medio de la tormenta, una certeza: Harry Kane. El capitán, ahora en Bayern Munich, vuelve a liderar a la selección y no lo esconde: se declara “extremadamente orgulloso” de disputar otro Mundial y recuerda que estos momentos no se pueden dar por sentados. Para él, es la continuidad de un sueño de infancia. Para Tuchel, la figura que da estabilidad a un vestuario que cambia de piel.

A su alrededor, un frente de ataque con perfiles muy distintos: Ollie Watkins llega desde Aston Villa tras consolidarse como un delantero total; Bukayo Saka y Noni Madueke aportan desborde desde Arsenal; Marcus Rashford, ahora en Barcelona, busca reencontrarse con su mejor versión en un escenario que le ha sido propicio otras veces; Anthony Gordon llega desde Newcastle como extremo incisivo.

Y, en medio de todos, la gran sorpresa: Ivan Toney.

El golpe de efecto: Toney desde Arabia

El nombre que más ruido genera es el del delantero de Al-Ahli, en Arabia Saudí. Toney fue un revulsivo importante saliendo del banquillo en la Eurocopa de hace dos años, pero desde su marcha a Arabia apenas ha disputado dos minutos con la selección. Aun así, Tuchel lo rescata para un Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.

Es una apuesta arriesgada, casi un desafío al relato dominante de que sólo cuenta el rendimiento en las grandes ligas europeas. Toney aporta algo distinto: presencia en el área, personalidad, frialdad desde el punto de penalti. Si responde, el seleccionador habrá firmado una jugada maestra. Si no, la decisión será examinada con lupa.

Sacrificados de peso y veteranos que resisten

El precio de estas apuestas se mide en nombres propios. Morgan Gibbs-White, uno de los centrocampistas ingleses más productivos de la Premier con Nottingham Forest, se queda fuera. También Dominic Calvert-Lewin, delantero de Leeds y otro de los máximos goleadores ingleses del curso liguero. El mensaje es claro: no basta con las cifras, Tuchel prioriza encaje y jerarquías internas.

En el centro del campo, la gran polémica pasa por la presencia de Jordan Henderson. El ex capitán de Liverpool, ahora en Brentford, entra en la lista en lugar de Adam Wharton, de Crystal Palace. Experiencia contra frescura. Jerarquía contra irrupción. Tuchel se decanta por el hombre de mil batallas.

Más atrás, la línea defensiva también deja heridas. Harry Maguire, uno de los rostros más reconocibles de la Inglaterra reciente, confesó estar “impactado” por su ausencia tras una temporada en la que se veía preparado para ser importante. A sus 33 años, el zaguero de Manchester United se topa con una puerta cerrada que parecía difícil de imaginar hace no tanto. Su compañero Luke Shaw también se cae de la lista.

En cambio, el seleccionador decide jugársela con John Stones pese a su escasa participación en un Manchester City marcado por sus problemas físicos. Confianza plena en un central al que considera clave para la salida de balón y el liderazgo en la última línea.

Un bloque con filo

La portería mantiene la jerarquía habitual: Jordan Pickford (Everton) como referencia, con Dean Henderson (Crystal Palace) y James Trafford (Manchester City) completando el trío. Atrás, un abanico que mezcla potencia física y salida limpia: Reece James (Chelsea), Tino Livramento y Dan Burn (Newcastle), Marc Guehi, John Stones y Nico O'Reilly (todos de Manchester City), Ezri Konsa (Aston Villa), Jarell Quansah (Bayer Leverkusen) y Djed Spence (Tottenham).

En la sala de máquinas, nombres que definen el presente y el futuro de Inglaterra: Declan Rice (Arsenal) como ancla, Jude Bellingham (Real Madrid) como superestrella total, Kobbie Mainoo (Manchester United) como irrupción de élite. Junto a ellos, Elliot Anderson (Nottingham Forest), Morgan Rogers (Aston Villa), Eberechi Eze (Arsenal) y el citado Henderson.

Arriba, el tridente de ‘9’ lo forman Kane, Toney y Watkins, escoltados por Saka, Madueke, Rashford y Gordon. Un ataque que combina pegada, velocidad y uno contra uno, diseñado para castigar a defensas cansadas en torneos cortos.

Un camino sin red

Inglaterra debutará en el Mundial ante Croacia, en Dallas, el 17 de junio. Después llegará Ghana, el 23, y Panamá cuatro días más tarde. Un grupo que, sobre el papel, invita al optimismo, pero que no perdonará dudas en un equipo sometido a una enorme presión histórica.

Tuchel ha elegido. Ha trazado una línea clara entre los que considera parte del proyecto y los que se quedan fuera. Ha apostado por la conexión forjada desde septiembre, por un liderazgo muy concreto dentro del vestuario y por un puñado de decisiones que no admiten marcha atrás.

Si este grupo levanta el trofeo, sus cortes más duros se leerán como la obra de un visionario. Si Inglaterra vuelve a quedarse corta, cada nombre ausente se convertirá en un reproche. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar este vestuario para que la espera de seis décadas por fin termine?

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