jornadadeportiva full logo

Declan Rice y el precio del esfuerzo en el Arsenal

Declan Rice, el motor silencioso que sostuvo el centro del campo de Arsenal durante una temporada extenuante, ha desvelado ahora la factura que ha pagado su cuerpo. No fue solo cansancio. Fue dolor nervioso en el isquiotibial, arrastrado desde el periodo navideño, mientras seguía acumulando minutos y responsabilidades.

El internacional inglés explicó que la sustitución reciente que levantó cejas no tuvo nada de dramático. Fue un corte de seguridad. Una decisión fría en mitad del calor competitivo.

“Sentía un poco de dolor neural en el isquiotibial, algo que venía manejando desde después de Navidad con Arsenal durante mucho tiempo”, contó en ITV Sport. “Obviamente, no mucha gente lo sabría, era todo cosas que pasaban entre bastidores, pero fue una decisión inteligente”.

Ahí está el contraste: por un lado, un futbolista que lo juega todo; por otro, un cuerpo que avisa. Rice sabe perfectamente dónde se rompe más de una temporada.

“Al final, esos últimos 20 minutos son probablemente donde más caen las lesiones, es como si jugaras un partido de 70 minutos. Pero esos últimos 20 es donde realmente sientes que tu cuerpo lo da todo”, explicó. “Y creo que fue una decisión inteligente porque en los últimos días me he sentido realmente, realmente bien”.

No habla cualquiera. Rice viene de una campaña brutal: 55 partidos con Arsenal, pieza clave en la conquista del título de la Premier League y en el camino hasta la final de la Champions League. Un calendario de élite que roza el límite.

El centrocampista no maquilló su opinión sobre esa carga.

“Es una cantidad obscena de partidos, el calendario fue una locura, pero ¿qué podemos hacer? No puedes sentarte y quejarte”, lanzó, con una sinceridad que retrata el sentir de muchos jugadores de primer nivel. “Solo tenemos que seguir adelante por momentos como el que tuve ganando esa Premier League”.

Ahí está la otra cara de la moneda. Cansancio, dolor, riesgo… y la recompensa. Rice no duda cuando se trata de lo que está en juego.

“Jugarías tantos partidos como fuera posible para tener esa sensación otra vez, y sabiendo que también hay un Mundial al final”, añadió. “Pones tu cuerpo en la línea para estar siempre disponible para jugar, son muchos partidos, pero tendremos nuestro descanso al final”.

Entre el orgullo por lo logrado y la crudeza del calendario, Rice se mueve en la delgada línea que separa la gloria del desgaste. Y mientras el fútbol de élite sigue apretando el acelerador, su cuerpo ya ha dejado claro el precio que hay que pagar.