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Fabinho en el filo: Al-Ittihad y el riesgo de perder a su metrónomo

El caso Fabinho se ha convertido en el nuevo termómetro del proyecto de Al-Ittihad. El brasileño, 32 años, pieza clave en el centro del campo desde su llegada en el verano de 2023 procedente de Liverpool por 46,7 millones de euros, se encuentra ahora en un cruce de caminos: el club quiere que siga, pero no a cualquier precio. Él tampoco.

Su contrato expiró al final de la pasada temporada. Desde entonces, el tiempo corre y la negociación se ha ido tensando.

Un pilar deportivo, un choque económico

En Jeddah nadie discute su importancia. Fabinho ha sido el ancla del equipo: 111 partidos con los Tigers en todas las competiciones desde 2023, siete goles, nueve asistencias y, sobre todo, la autoridad silenciosa de quien ordena, corrige y equilibra. Fue uno de los grandes responsables del doblete 2024-2025: Saudi Roshn League y Copa del Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas.

Con ese peso en el vestuario y en el césped, el deseo de la directiva es claro: continuidad. Según reveló el periodista saudí Mohammed Al-Bukairy, la compañía que gestiona el club se ha movido para ofrecerle una ampliación de un año, que llevaría su vínculo hasta junio de 2027.

Ahí empieza el problema.

La propuesta presentada por Al-Ittihad contempla un salario anual y unos beneficios inferiores a los que el brasileño percibió en las tres últimas temporadas. Un recorte directo sobre un contrato que rondaba los 25 millones de euros al año. Fabinho y su agente no tardaron en mostrar su descontento, siempre según la versión de Al-Bukairy.

Las conversaciones siguen vivas, nadie ha roto la baraja, pero la partida se juega ahora en una franja muy delicada: el club intenta acercarse a una cifra “cercana” a su antiguo sueldo, sin igualarla, y el jugador defiende el estatus que entiende que se ha ganado sobre el campo.

El eco del caso Benzema

El pulso recuerda demasiado a otro capítulo reciente en Jeddah. Karim Benzema, “el Gobierno”, protagonizó una salida sonada en el mercado de invierno de 2026. Al-Ittihad quería renovarle, sí, pero con condiciones económicas a la baja. El francés se sintió ninguneado, cerró de golpe la puerta a nuevas conversaciones y exigió la rescisión para marcharse libre.

Terminó firmando con Al-Hilal hasta junio de 2027. Hoy, el club de la capital busca desprenderse de él, sin hueco en el plan deportivo y sin haber encontrado todavía comprador. Una historia que dejó cicatriz y que sobrevuela ahora la negociación con Fabinho.

En Al-Ittihad nadie quiere repetir ese guion: perder a una referencia del vestuario por una rebaja mal gestionada y ver cómo se refuerza un rival directo o un competidor regional.

Brasil mira, Europa y Arabia mandan

Mientras tanto, el mercado se mueve. Varios medios brasileños apuntan que Cruzeiro y Palmeiras siguen de cerca la situación del mediocentro. Son opciones reales, atractivas desde lo emocional y competitivas en su contexto, pero el propio entorno del jugador transmite otra prioridad: primero Europa y Arabia Saudí.

Fabinho no está en modo retirada. A sus 32 años se ve todavía en la élite, ya sea en el fútbol europeo o en la cúspide del proyecto saudí, donde su perfil encaja en cualquier aspirante al título.

Ahí reside el riesgo para Al-Ittihad. Si el club estira demasiado la cuerda a nivel económico, puede abrir la puerta a que un competidor, europeo o saudí, iguale o mejore sus condiciones y se lleve a un futbolista que ha sido sinónimo de estabilidad, títulos y jerarquía.

Un pulso que define más que un contrato

El caso Fabinho va más allá de una simple renovación. Marca la línea de hasta dónde está dispuesto a llegar Al-Ittihad en la nueva fase de control financiero, y qué precio está dispuesto a pagar —o a ahorrar— por mantener a los líderes de su proyecto deportivo.

El club busca cuadrar cuentas sin perder alma en el campo. El brasileño, por su parte, defiende su valor en un mercado que todavía le mira con respeto.

La negociación sigue abierta. La pregunta es cuánto tiempo más podrá Al-Ittihad jugar con el reloj antes de que otro gigante, en Europa o en Arabia Saudí, decida que es el momento de hacer su movimiento.