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El fichaje silencioso que transformó al Manchester United

En una temporada en la que Manchester United necesitaba certezas, la mayor de todas llegó desde el lugar más inestable de los últimos años: la portería. El 2025/26 quedará marcado como un curso exitoso en Old Trafford, y buena parte de ese giro lleva un nombre propio: Senne Lammens.

No fue una llegada con focos ni grandes titulares. Todo lo contrario. Un fichaje de bajo perfil, casi de laboratorio, recomendado por Tony Coton y sellado como una incorporación “de datos” por 18 millones de libras. Hoy, apenas diez meses después, esa cifra parece casi irrisoria.

De incógnito a revelación

La portería del United venía de un periodo convulso. El proyecto con Andre Onana no funcionó, Altay Bayindir tampoco logró consolidarse y la sensación de fragilidad se instaló en cada balón colgado al área. El club buscaba seguridad. Encontró mucho más.

Lammens no empezó la temporada como titular. Se adueñó del arco a partir de la jornada ocho. Desde entonces, no lo soltó. Con calma, con una autoridad inesperada para su edad, fue apagando incendios y cambiando el tono de las conversaciones alrededor del equipo.

Las leyendas no tardaron en fijarse. Edwin van der Sar y Peter Schmeichel, voces autorizadas como pocas cuando se habla de porteros en Manchester, elogiaron abiertamente su impacto. No es un detalle menor: en un club donde el listón bajo palos lo marcan gigantes, ganarse ese respeto tan pronto dice mucho del nivel mostrado.

Los aficionados también lo vieron claro. Lammens fue votado como “Signing of the Season” por los seguidores en TalkingPoints, un reconocimiento que resume bien lo que ha supuesto su irrupción: el fichaje que cambió la temporada.

Un valor que se dispara

Los números del mercado cuentan otra parte de la historia. Según el último informe de CIES, el valor de traspaso estimado de Lammens ha subido hasta las 45,5 millones de libras. Un aumento de 27,5 millones respecto a los 18 millones pagados el pasado septiembre. Un crecimiento del 150 % en menos de un año.

Eso no es solo una buena operación. Es un golpe maestro en un mercado cada vez más caro y competitivo, y una corrección brutal tras los errores recientes en la posición.

Ese nuevo valor coloca a Lammens en un grupo muy reducido: es ya el tercer guardameta más valioso del mundo, solo por detrás de Gianluigi Donnarumma y Joan Garcia. Entrar en esa conversación tras una sola temporada en la élite de Old Trafford habla de potencial, pero también de rendimiento inmediato.

Lo más llamativo es que esta valoración llega tras una campaña en la que ni siquiera jugó desde el inicio del curso y en la que “solo” firmó ocho porterías a cero. Si la próxima temporada se acerca a las 15, el techo puede subir todavía más.

Tiene 23 años. No está ni cerca de su pico.

Entre los mejores… y mirando más arriba

El informe que lo sitúa como el tercero más valioso del mundo no incluye a David Raya, que con 30 años queda fuera de esa lógica de proyección futura. Pero en el debate deportivo real, el nombre del español sigue siendo una referencia inmediata.

Raya cerró la última temporada con 19 porterías a cero, una cifra espectacular, impulsada también por un Arsenal muy conservador con balón y extremadamente sólido sin él. Ese es el listón que Lammens mira de reojo. Sabe cuánto le falta, pero también qué necesita mejorar para acercarse.

En su primer curso en el United encajó 39 goles. El dato, aislado, puede engañar. Muchos de esos tantos fueron remates imposibles, disparos inatajables desde la frontal o definiciones perfectas dentro del área. Solo uno se le puede señalar con claridad: un error con el pie ante Liverpool, una mala entrega que acabó costando caro.

Lo que sí le respalda es una métrica clave en la portería moderna: goles evitados. Lammens se situó entre los mejores del campeonato en este apartado, sosteniendo al equipo en partidos cerrados y manteniendo al United con vida en momentos en los que el plan colectivo hacía aguas. Si mantiene ese nivel de “goles prevenidos” la próxima campaña, su nombre dejará de ser promesa para convertirse en certeza absoluta dentro del grupo de élite.

Y hay otro factor que juega a su favor: la probabilidad de volver a encajar tantos goles “imparables” es baja. Con una defensa algo más ajustada y un bloque mejor protegido, el impacto visual de sus paradas puede ser todavía mayor.

De casi descartado a pieza central

La historia pudo ser muy distinta. Ruben Amorim tenía otro nombre en mente para la portería: Emi Martínez. Un campeón del mundo, un perfil contrastado, una apuesta de presente más que de futuro. El club, sin embargo, decidió escuchar la recomendación de Coton y apostar por Lammens.

Hoy, esa decisión marca una línea clara entre el pasado reciente de dudas y un futuro que, por fin, parece estable bajo palos.

El United necesitaba un guardián. Encontró mucho más que eso: un activo que se revaloriza, un portero que ya compite en valor con los mejores del planeta y un jugador que, si mantiene esta curva, puede obligar a reescribir el mapa de la élite en su posición.

La pregunta ya no es cuánto ha subido su precio. La verdadera incógnita es hasta dónde puede llegar un portero de 23 años que, en apenas una temporada, ha convertido la mayor debilidad del club en uno de sus puntos más fuertes.