Ghana: Análisis de la Selección para el Mundial 2026
Ghana llega al Mundial 2026 con una idea muy clara: primero se cierra la puerta, luego se rompe la del rival. Seis goles encajados en diez partidos de clasificación explican mejor que cualquier discurso la solidez de los Black Stars. El problema es que esa muralla ha perdido uno de sus pilares justo antes del gran torneo.
Un muro sin Salisu
La baja de Mohammed Salisu por una rotura de ligamento cruzado es un golpe duro. El central de Monaco formaba, junto a Alexander Djiku, una pareja que había dado equilibrio, jerarquía y seguridad en la fase de clasificación. Sin él, la línea de fondo se reconfigura a marchas forzadas.
Djiku seguirá siendo el jefe atrás, pero Otto Addo necesita nuevo socio. Todas las miradas apuntan a Jerome Opoku, que ha crecido en İstanbul Başakşehir y ofrece físico, agresividad y buen juego aéreo. Una apuesta menos continuista, pero necesaria.
En los costados, la batalla está abierta. Gideon Mensah ha sido el dueño del lateral izquierdo, pero su puesto ya no es intocable. Derrick Kohn, tras una temporada silenciosa pero muy sólida en Union Berlin, se ha ganado un billete y presiona fuerte. Mensah parte con ventaja por experiencia, Kohn llega con la inercia de un curso notable en la Bundesliga. Ahí habrá decisión valiente.
En la derecha, Alidu Seidu parte como favorito para completar una defensa que, pese al contratiempo de Salisu, sigue siendo el gran cimiento del equipo.
La profundidad de plantilla también se nota en la segunda línea defensiva. Jóvenes como Kojo Peprah Oppong, que irrumpió en Ligue 1 con Nice y se ganó la primera llamada a finales del año pasado, empujan desde atrás. Patric Pfeiffer, Marvin Senaya y Derrick Luckassen han entrado en las convocatorias de los amistosos previos al Mundial. No es un premio simbólico: es una invitación directa a pelear por un hueco en la lista definitiva.
Nombres como Mensah (Auxerre), Opoku (İstanbul Başakşehir), Peprah Oppong (Nice), Caleb Yirenkyi (Nordsjælland), Jonas Adjetey (Basel), Ebenezer Annan (Saint-Étienne), Djiku (Spartak Moscow), Pfeiffer (Darmstadt 98), Luckassen (Pafos FC) y Senaya (Auxerre) forman un bloque defensivo amplio, competitivo y con perfiles muy distintos. Justo lo que necesita un torneo largo.
Kudus, Partey y la sala de máquinas
En el centro del campo, un nombre domina cualquier conversación: Mohammed Kudus. Su temporada en la Premier League con Tottenham ha sido gris, plagada de frustraciones y lesiones, pero su peso en Ghana es indiscutible. Fue su gol el que selló la clasificación ante Comoras. Cuando el partido se enreda, el balón acaba buscándole.
El Mundial se presenta casi como una redención para él. Un escenario grande, un contexto que le conoce y un sistema que le da libertad. Si llega sano, será el futbolista destinado a cambiar ritmos, a filtrar el último pase, a aparecer donde el rival menos lo espera.
A su lado, Thomas Partey sigue siendo el metrónomo silencioso. Con poco protagonismo en Villarreal esta temporada, pero con mucha ascendencia en el vestuario de Ghana, el mediocentro conserva un rol clave. Ordena, equilibra, tapa huecos y, cuando hace falta, rompe líneas con un pase vertical que abre el campo. En la clasificación volvió a demostrar que, aunque el físico ya no sea el de hace años, la cabeza sigue un segundo por delante.
El eje se completa con nombres que conocen bien la exigencia. Elisha Owusu, referencia de Auxerre, aspira a dejar por fin atrás sus problemas físicos y asentarse como pieza fija en el once. Su capacidad para mezclar recorrido, intensidad y criterio con el balón le convierte en socio ideal para Partey.
Ibrahim Sulemana, que regresó a las convocatorias para los amistosos de marzo desde Cagliari, ofrece piernas, agresividad y llegada desde segunda línea. Kwasi Sibo (Oviedo) y Kelvin Nkrumah (Medeama) amplían el abanico de perfiles para un centro del campo que no vive solo de nombres rutilantes, sino de equilibrio.
La nota amarga la pone Abu Francis. El centrocampista se queda prácticamente sin opciones de entrar en la lista tras sufrir una doble fractura de pierna en un amistoso contra Japón a finales de 2026. Un golpe duro en lo personal y una alternativa menos para Addo en la medular.
En la lista de mediocampistas aparecen, además de Partey (Villarreal), Owusu (Auxerre), Nkrumah (Medeama), Sibo (Oviedo), Prince Owosu (Medeama SC), Kudus (Tottenham), Salis Abdul Samed (Nice) e Ibrahim Sulemana (Cagliari). Nombres suficientes para construir varias versiones de Ghana según el rival y el momento del torneo.
Un ataque de nombres propios… y egos competitivos
Arriba no hay espacio para la duda ni para la comodidad. La competencia es feroz y el talento, evidente. Antoine Semenyo se ha convertido en el faro ofensivo de esta selección. Brilló en la Premier League con Bournemouth y no bajó el nivel tras su salto a Manchester City en enero, donde ya levantó una Carabao Cup en marzo. Llega en plena madurez, con confianza y con un registro amplio: puede atacar al espacio, jugar de espaldas y definir con frialdad.
Otto Addo no solo cuenta con Semenyo. Inaki Williams, desde Athletic Club, y Jordan Ayew, referencia en Leicester, son fijos. Dos delanteros con recorrido, gol y oficio. Williams aporta profundidad y trabajo incansable; Ayew, olfato, lectura de los espacios y carácter.
El debate más emocional gira en torno a Andrew Ayew. El veterano, de 36 años, no juega con la selección desde la AFCON 2023, pero su nombre sigue en la conversación pública. Parte de la afición y del entorno pide un último baile mundialista como reconocimiento a su fidelidad al equipo nacional. La decisión, lejos de ser solo táctica, tocará fibras sensibles en Ghana.
Por fuera, la electricidad está garantizada. Abdul Fatawu Issahaku se ha destapado en Leicester con goles espectaculares, de esos que levantan estadios y cambian partidos. Kamaldeen Sulemana, en Atalanta, ofrece regate, desequilibrio y esa sensación de que algo puede pasar cada vez que encara. Ernest Nuamah (Lyon), Christopher Bonsu Baah (Al Qadsiah), Brandon Thomas Asante (Coventry) y Prince Adu (Viktoria Plzen) completan una nómina ofensiva variada, con desborde, potencia y juventud.
La pizarra de Otto Addo
Con tantas piezas, la gran pregunta es cómo las ordenará Otto Addo. La estructura más probable apunta a un 4-3-3 claro, con roles bien definidos.
Bajo palos, Benjamin Asare será el titular en el Mundial. Por delante, una línea de cuatro con Seidu y Mensah en los laterales, Djiku como líder de la zaga y Opoku como candidato principal a ocupar el hueco de Salisu. Una defensa que mezcla contundencia, experiencia europea y capacidad para salir jugando cuando el partido lo permite.
En el centro del campo, Partey ejercerá de ancla, por delante de la defensa, escoltado por Kwasi Sibo, más físico y de recorrido, y con Kudus como interior adelantado, casi mediapunta. El plan es claro: dos hombres para sostener y uno para crear.
Arriba, el tridente asusta. Jordan Ayew, capitán y máximo goleador de Ghana en la fase de clasificación con siete tantos, volverá a liderar el ataque. A su lado, Semenyo como referencia ofensiva principal y Fatawu Issahaku completando el trío desde una banda. Velocidad, pegada y experiencia mundialista: Ayew afronta su tercer Mundial con la camiseta de Ghana, esta vez con más responsabilidad que nunca.
La alineación prevista para el debut no es ningún secreto: Asare; Seidu, Opoku, Djiku, Mensah; Partey, Sibo, Kudus; Fatawu Issahaku, Jordan Ayew, Semenyo. Un once que mezcla jerarquía y hambre, veteranos y emergentes, y que mantiene el sello que les llevó hasta aquí: conceder poco atrás y confiar en que su talento arriba marque la diferencia.
Ghana no aterriza en Estados Unidos, México y Canadá como favorita absoluta, pero sí como una selección incómoda, competitiva y con varios futbolistas capaces de decidir un partido por sí solos. Con ese cóctel, la pregunta ya no es si pueden competir. Es hasta dónde están dispuestos a llegar.






