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Ghana enfrenta a England: ajustes tácticos y decisiones clave

Ghana ya sabe lo que viene: para tumbar a England no bastará con el orgullo, hará falta cirugía táctica fina y decisiones valientes. El sufrido 1-0 ante Panama fue un aviso severo. El marcador maquilló una actuación llena de dudas, desajustes y piernas pesadas. Ante los favoritos del grupo no habrá red de seguridad.

Carlos Queiroz lo dijo tras el debut: “Tenemos que sufrir; no hay otra manera”. El mensaje es claro. Pero antes de sufrir, Ghana tiene que corregir.

El rompecabezas Jordan Ayew

El caso Jordan Ayew define el dilema de este equipo. Es el capitán, el jugador más experimentado, el hombre que conoce cada rincón de la selección. Supera el centenar de internacionalidades, lleva el peso del apellido Ayew y, al salir ante Panama, se unió al selecto grupo de ghaneses que han disputado tres Mundiales, tras 2014 y 2022.

Y, sin embargo, muchos piden que se quede fuera del once frente a England. No es una polémica caprichosa: contra Panama, Ayew pareció desfasado durante largos tramos. Su falta de velocidad quedó expuesta una y otra vez. Cuando tuvo balón, tampoco compensó con lucidez.

Hubo una jugada que lo retrató. Recibió de Antoine Semenyo con metros por delante. El delantero de Manchester City atacó el espacio, se abrió la autopista para el pase filtrado. Ayew lo vio, tuvo tiempo, tuvo ángulo. Eligió lo peor: condujo hacia el tráfico y perdió la pelota. Contra Panama, el error quedó impune. Contra Harry Kane y compañía, ese tipo de decisiones suele costar un Mundial.

Lo que está claro es que no puede ejercer de ‘9’ fijo frente a una zaga inglesa que castiga cualquier delantero lento. Brandon Thomas-Asante, que asistió el gol de Caleb Yirenkyi, ofrece velocidad y agresividad, pero no tiene la jerarquía ni el kilometraje internacional de Ayew, por más que juegue en Inglaterra. Ahí nace el verdadero problema para Queiroz.

¿Se puede prescindir del liderazgo de tu capitán en un partido así? ¿Pero se le puede mantener en un rol que perjudica al equipo? La solución apunta a un punto intermedio: retrasar a Ayew.

Cuando se tiró unos metros atrás ante Panama, Ghana mejoró. Desde esa zona intermedia, entre líneas, conectó mejor con el mediocampo, dio continuidad a las jugadas y encontró espacios sin necesidad de ganar carreras al espacio. En esa posición, su falta de punta de velocidad pesa menos; su lectura del juego, más.

Un dibujo con Ayew como mediapunta, por detrás de Semenyo y acompañado por Thomas-Asante o Abdul Fatawu en banda, permitiría a Ghana atacar las zonas débiles de la defensa inglesa con piernas frescas, dejando al capitán como cerebro y nexo. Su inteligencia entre líneas puede abrir caminos para los corredores. Su experiencia, ordenar a los que corren.

Thomas Partey, pieza que no admite debate

Si hay una decisión que parece evidente, es el regreso de Thomas Partey al once titular. El experimento con Elisha Owusu ante Panama dejó claro el límite. El mediocampista sufrió, desbordado por la presión y la intensidad rival, y también quedó atrapado en un equipo mal colocado en la primera parte.

Con England enfrente, no hay margen para improvisar en el centro del campo. El rival llega lanzado tras un 4-2 a Croatia que enseñó todo su arsenal: un mediocampo de élite con Jude Bellingham y Declan Rice marcando el ritmo y los tiempos del partido.

Partey, junto a la revelación Caleb Yirenkyi, cambia el escenario. Con ellos, Ghana puede dejar de correr detrás del balón y empezar a elegir cuándo y dónde quiere jugar. Dos mediocentros capaces de cerrar carriles interiores, frenar las conducciones de Bellingham y obligar a Rice a mirar más hacia su propia portería que hacia la ajena.

Si el doble pivote sostiene, Ayew puede dedicarse a lo suyo: enlazar, recibir entre líneas, girar y lanzar a los atacantes. Sin Partey, Ghana vuelve a ser un equipo que sobrevive. Con él, puede atreverse a mandar por momentos.

Herir por donde England sangra

El 4-2 sobre Croatia dejó una advertencia para Gareth Southgate y Thomas Tuchel: su equipo es brillante con la pelota, pero sufre cuando la pierde. Los laterales, en especial, quedaron al desnudo.

Reece James fue señalado por perder la marca en uno de los goles croatas. En el otro costado, Nico O’Reilly confirmó lo que muchos intuían: aporta mucho hacia adelante, pero aún está “en construcción” en defensa. Croatia lo entendió rápido: cada vez que aceleró por fuera, generó pánico.

Ahí se abre una ventana para Ghana. Semenyo, con su potencia y conducción directa, puede obligar a los laterales ingleses a defender hacia atrás, en duelos individuales incómodos. Thomas-Asante, con su velocidad y cuerpo, amenaza a cualquier central que tenga que salir lejos de su zona. Fatawu y Ernest Nuamah, desde las bandas, tienen el perfil perfecto para atacar a un bloque que sufre cuando lo atacan rápido y abierto.

Croatia hizo daño cada vez que lanzó transiciones veloces antes de que la defensa inglesa se organizara. Ghana tiene las piernas para copiar el guion. Tiene la fuerza, tiene el desborde, tiene la chispa. La clave será atreverse a morder, no refugiarse esperando el golpe.

Nada de siestas: Ghana debe arrancar a mil

Ante Panama, Ghana se pasó una hora a remolque. Cedió la pelota, el territorio y las mejores ocasiones. Fue un equipo que reaccionó tarde, obligado por el marcador y por la realidad. Solo cuando Queiroz movió fichas, metió a Semenyo por dentro y apretó arriba, el partido cambió de dueño.

Ese lujo no existe frente a England. El equipo de Tuchel ya demostró que puede golpear dos veces en una primera parte y dejar a su rival tambaleando. Croatia lo comprobó: cada pérdida en salida, cada mala decisión, se convertía en una ocasión clara.

Si Ghana repite la actitud inicial del debut, puede llegar al descanso con el partido sentenciado. Kane, Bellingham, los extremos ingleses… no perdonan lo que Panama desperdició. No habrá “periodo de gracia” para ajustar después.

La misión es clara: empezar como terminó el otro día. Presión alta, ritmo feroz, duelos físicos al límite. Convertir el partido en una batalla de desgaste, incomodar cada recepción, cada giro, cada pase hacia adelante. England sufre cuando le muerden. Ghana tiene que convertir el césped en un campo de minas.

El detalle que decide Mundiales: las jugadas a balón parado

Hay un dato que no se puede ignorar: en la primera jornada del Mundial, England fue la selección con mayor expectativa de gol sin penaltis y más tiros a puerta en jugadas a balón parado. El segundo tanto de Kane ante Croatia llegó en un córner de Rice, con el ‘9’ rematando solo en el corazón del área.

Ese tipo de desajuste no admite repetición. No contra un especialista del área como Kane. No en un torneo donde un córner mal defendido te manda a casa.

La duda en la portería complica aún más el panorama. Lawrence Ati-Zigi terminó sustituido al descanso ante Panama tras un choque en la primera parte. Benjamin Asare puede entrar si no está al cien por cien. Sea quien sea el elegido, hay una consigna innegociable: nadie puede perder su marca en un córner o una falta lateral.

El primer paso es no regalar faltas en la frontal, ni permitir los mismos agujeros en la zona central que se vieron en el debut. Ahí vuelve a ser vital la presencia de Partey, cerrando espacios y evitando entradas a destiempo. El segundo, mantener la cabeza fría dentro del área: un penalti contra Kane es casi una sentencia.

El delantero inglés estudia a los porteros. Juega con la carrera, con la pausa, con la mirada. Si llega el momento fatídico, Asare o Ati-Zigi tendrán que haber hecho los deberes. Él ya lo hizo.

Ghana parte como teórica víctima ante el gran favorito del grupo. Pero los Mundiales cambian de dueño en noventa minutos bien jugados. Queiroz ya sabe lo que su equipo no puede volver a hacer. Ahora le toca decidir: ¿mantener jerarquías o romper el tablero para intentar la gran sacudida del torneo?